Probablemente es el más gnóstico de los evangelios apócrifos.

Escrito a mediados del siglo II, por Valentín o Valentinos, un maestro gnóstico que enseñaba en Alejandría y sobre el año 160 se trasladó a Roma. Valentín describe toda la cosmogonía gnóstica y la pone en boca de Jesús, para que los cristianos menos cultos crean que Jesús ratifica esos supuestos conocimientos.

Tras su declaración como apócrifo, el evangelio se perdió en la Historia hasta que desde 1770 en adelante se han encontrado varias copias y fragmentos.

No se debe confundir este evangelio con El Evangelio de La Verdad , al que en ocasiones se menciona como el Evangelio de Valentín, aunque parece más probable que fuera escrito por uno de sus discípulos.

La estructura narrativa es la de una larga conversación entre Jesús y varios de sus discípulos, ocurrida después de su resurrección, y donde Jesús va revelando una historia y los discípulos van preguntando y confirmando sus enseñanzas.

Los discípulos con los que mantiene la conversación son: María, Salomé, Marta, Felipe, Pedro, Tomás, Juan, Andrés, Jacobo, Simeón, Felipe y Bartolomé.

La historia narrada por Jesús es lo sucedido durante los tres días que Jesús estuvo muerto y descendió a los infiernos donde se enfrentó con los ejércitos infernales para rescatar las almas de los justos y el Espíritu de la Sabiduría.

La descripción que hace Jesús de los infiernos es la visión que tenían los gnósticos en aquella época (ver Los Evangelios Gnósticos ), lo que hace evidente que este evangelio fue escrito por Valentín con el fin de usurpar la figura de Jesús para difundir su doctrina.

En el texto se usan muchas palabras bastante desconocidas por lo que conviene disponer de un glosario previo a la lectura.

Por desgracia no me ha sido posible encontrar el significado de todas ellas, por lo que expongo únicamente aquellas que he podido documentar o deducir. Si alguna definición está equivocada agradeceré la corrección.

Heimarménés: Universo Espiritual Perfecto que contiene a ...

Eón: Ser Espiritual Perfecto que reside en el Heimarménés. En ocasiones Eón genera emanaciones de sí mismo para producir otros eones o archones, seres espirituales que gobiernan y habitan las distintas esferas celestes e infernales en que se divide el Heimarménés.

El conjunto de Eones y Heimarménés forman un Estado Perfecto del Universo Espiritual conocido como Pleroma.

El eón más joven, conocido como Sophia, Fiel Sabiduría, Virgen de la Luz, Achamoth, y otras denominaciones, cometió un pecado y de su error surgió un aborto que dio lugar a la Materia. Envidiosos, otros eones crearon manifestaciones de sí mismos para crear el Mundo Material, fuente de imperfección y pecado.

Jesús ha descendido a las esferas inferiores del Heimarménés para rescatar a Sophia, que está presa de varios eones y archones.

Lamentablemente, no he podido encontrar ni deducir un significado claro de las palabras satélites y próbolos, por lo que os pido un poco de imaginación.

El evangelio en sí puede resultar interesante para quien busque respuestas gnósticas y misterios arcanos, espero que en ese sentido le resulte útil a alguien.

A mí, personalmente, lo que más me ha interesado es el carácter de los personajes y su interacción, especialmente la animadversión que se percibe entre Pedro y María Magdalena y que se puede ver con claridad en IX-17 y XXIV-9, además de en El Evangelio de Tomás , logon 114.

Correciones al Texto

Aunque he respetado por completo el texto original del que he partido, he considerado necesario cambiar UNA palabra en el título del capítulo XVII El primer ministro envía a Jesús para socorrer a la Sabiduría fiel.

Por supuesto, es un error. El texto correcto debe ser El primer misterio envía a Jesús para socorrer a la Sabiduría fiel, y el Primer Misterio, mencionado numerosas veces aquí, hace referencia al eón primigenio al que en ocasiones también se identifica con el mismo Jesús.

También creo que el título del capítulo IV: Diálogo de Jesús con la Virgen María es otro error, puesto que la María a la que se hace referencia en todo el texto es siempre María Magdalena, aunque a veces se la llame así y otras simplemente María.

En todo el texto, sólo una vez, en el capítulo II, Jesús menciona a su madre, cuando describe cómo él y sus doce discípulos presentes fueron encarnados en el vientre de sus madres antes del nacimiento. Y la llama 'María, que es llamada mi madre carnal', no hace mención a su virginidad ni la llama Virgen.

La palabra Virgen sólo aparece en el contexto Virgen de la Luz, que es el Espíritu de la Sabiduría (Sophia) al que Jesús acude a rescatar, y nunca hace referencia a su madre ni a ninguna otra persona.

Sólo se usa la expresión 'Virgen María' en el título del capítulo IV, pero el título no fue puesto por el autor del texto, sino por el traductor, por lo que pienso que esto ha sido un error del traductor. Además, no creo que María, la madre de Jesús, que después de la crucifixión debería tener unos 50 años, en aquella época una edad MUY avanzada, forme parte del grupo aquí descrito.

Y, en una ocasión, supongo que por error de escaneo (la í podría haberse confundido con una t), en XI 41 a 52, Marta hace una pregunta a Jesús, y éste, en XI 53, responde a María.

En el resto del texto no he hecho más que corregir algunas faltas ortográficas debidas a errores de escaneo y dar un formato más legible al texto.

Espero que no se me haya pasado otro error. Si ha sido así, disculpadme.

Gracias.

 

 

Escrito y Publicado el 3 de Junio de 2013