XLI Palabras de Jesús sobre el perdón de los pecados
- Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María le preguntó:
— Mi Señor y Salvador, ¿los hombres justos de toda justicia, y en quienes no hay ningún pecado, sufrirán o no los suplicios de que nos hablaste?
- »¿Será este hombre admitido, o no, en el reino de los cielos?
- Y el Salvador contestó a María:
— El hombre justo, del todo perfecto, limpio de pecado, y que no haya recibido ningún misterio de la luz, cuando llegue su hora y salga del mundo, será puesto en poder de los satélites de una gran triple potencia.
- »Y se apoderarán de su alma, y durante tres días recorrerán con ella el mundo, y el tercero la llevarán al caos, para conducirla al lugar de todos los suplicios.
- Y Juan se adelantó y dijo:
— Señor, si un consumado pecador renuncia a todo por el reino de los cielos, y renuncia a todo pecado, y sabemos que ama a Dios, y le damos los misterios, y recae en sus pecados, y vuelve a hacer penitencia, ¿es tu voluntad que le remitamos siete veces sus faltas y le demos siete veces los misterios del primer orden?
- Y el Señor contestó a Juan:
— En verdad os digo que no siete veces, sino que le remitáis sus pecados muchas veces siete veces, dándole todas ellas los misterios desde el comienzo hasta lo extremo de lo exterior.
- »Porque así podréis ganar el alma de nuestro hermano y darle posesión del reino de la luz.
- »Y cuando me habéis interrogado diciendo si podéis perdonar los pecados hasta siete veces, yo os he respondido en parábola.
- »Y os he dicho. Perdonadle los pecados no siete veces, sino setenta y siete veces.
- »Perdonadle, pues, muchas veces, para que reciba otras tantas los misterios y pueda salvarse el alma de ese hermano.
- »Porque en verdad os digo que el que haya vivificado un alma la conservará para su luz en el reino de la luz.
- »Y recibirá más gloria por el alma que haya salvado, y quien haya salvado muchas almas haciéndoles entrar en la gloria de su gloria tendrá tanta más gloria cuantas más almas haya salvado.
- Y cuando el Salvador habló así, Juan le preguntó:
— Y si mi hermano, que es un gran pecador, renuncia al mundo y a sus vanidades, ¿cómo sabremos que no es hipócrita?
- »¿Y cómo sabremos que es sincero para conocer si le podemos dar los misterios de segunda y tercera categoría, y si podemos darle todos los misterios para que participe del reino de la luz?
- Y el Salvador contestó a Juan, rodeado de todos sus discípulos.
- Y le dijo:
— Si conocéis de un modo seguro que ese hombre ha renunciado al mundo y a sus pecados, y que no es mentiroso ni hipócrita, y que ama sinceramente a Dios, no le ocultéis los misterios y hacedlo conocer los de segundo y tercer grado.
- »Hacedlo participar de los misterios de que lo creáis digno, y cuando le hayáis comunicado los misterios del grado tercero y segundo, si recae en el pecado, no continuéis comunicándoselos.
- »Porque os digo en verdad que el hombre que haya recibido estos misterios y peque sufrirá una sanción rigurosa.
- »Porque será objeto de escándalo y no habrá para él desde entonces redención de su alma en este mundo.
- »Sino que su morada estará en la puerta de los dragones, en las tinieblas exteriores, allí donde es el llorar y el rechinar de dientes.
- »Y en la destrucción del mundo, su alma será atormentada por un hielo frigidísimo y un ardor cruel.
- »Y permanecerá sin existencia hasta la eternidad.
- »Mas si este hombre se convierte de nuevo y renuncia al mundo y a sus pecados, y tiene gran arrepentimiento y penitencia, la misericordia se tenderá sobre él.
- »Y su penitencia le será admitida en remisión de sus pecados.
- »Para que consiga el misterio del primer misterio y hasta el misterio del Inefable.
- »Y verá sus pecados remitidos, porque estos misterios son piadosos y perdonan el pecado en toda hora.
XLII Jesús expone a sus discípulos el modo de comunicar los misterios y de retirar su conocimiento a los que de ellos no son dignos
- Y Juan, cuando hubo hablado así el Salvador, continuó interrogándolo.
- Y le dijo:
— Señor, no te incomodes contra mí por mi celo.
- »Mas yo quiero saber cómo hemos de obrar con los hombres de este mundo.
- Y el Salvador repuso a Juan:
— Pregunta lo que quieras, y yo te contestaré claramente y sin parábolas.
- Y dijo Juan:
— Cuando entremos en una ciudad o aldea para predicar y sus vecinos vengan a nosotros, nosotros no sabremos si vienen con falacia o hipocresía.
- »Y si nos llevan a sus casas y desean recibir a Dios y conocer sus misterios, ¿qué haremos si averiguamos que no han hecho nada digno de los misterios, o que se comportan pérfidamente con nosotros?
- Y el Salvador dijo contestando a Juan:
— Si entráis en una ciudad o en una aldea, y os conducen a alguna casa, reveladles los misterios.
- »Y si son dignos de ellos, ganaréis sus almas para el reino de la luz.
- »Y si no lo son, u obrasen pérfidamente con vosotros, elevad la voz hacia el primer misterio.
- »Y decid: Nosotros hemos revelado el misterio a almas impías y pérfidas.
- »Vuelve el misterio a nosotros, y prívalas hasta la eternidad del misterio de tu reino.
- »Y sacudid el polvo de vuestros pies, y decid: Que vuestras almas se sumerjan en el polvo de vuestra casa.
- »Y os digo en verdad que los misterios que les hubieseis dado volverán a vosotros.
- »Y cuantos misterios y palabras les comunicaseis antes les serán quitados.
- »Porque ya os hablé en parábola de hombres así.
- »Cuando os dije: Dondequiera que vayáis y se os reciba, decid: La paz sea con vosotros.
- »Y si ellos son dignos de la paz, la paz será con ellos y, si no, volverá sobre vosotros.
- »Y si les dieseis los misterios del reino de la luz y ellos obrasen falsamente con vosotros, efectuad el primer misterio del primer misterio, y los misterios que les hubieseis transmitido volverán a vosotros.
- »Y ellos quedarán privados del tesoro de la luz hasta la eternidad.
- »Y os digo en verdad que su morada será en la puerta de los dragones de las tinieblas externas.
- »Mas si hacen penitencia, y renuncian al mundo, y a su materia, y a sus pecados, y se someten a los misterios de la luz, sus pecados les serán remitidos.
- »Porque los oirá el misterio único del Inefable, que tiene piedad de todos y perdona los pecados de todos.
XLIII Jesús contesta a las preguntas de sus discípulos sobre la distinción entre justos y pecadores
- Y cuando Jesús acabó de decir estas frases a sus discípulos, María se prosternó a los pies de Jesús.
- Y los abrazó y le dijo:
— Señor, perdóname y no te irrites si te incomodo.
- Y el Salvador contestó a María:
— Pregunta lo que quieras preguntar.
- »Porque yo te lo revelaré claramente.
- Y María dijo:
— Señor: si un hermano es santo y bueno y ha recibido todos los misterios, y tiene un hermano pecador e impío, y éste sale del mundo y el hermano bueno se aflige de que su hermano esté en el lugar de los tormentos y los suplicios, ¿qué haremos, Señor, hasta que sea retirado del lugar de las torturas?
- Y el Salvador dijo:
— Ya os he hablado de lo que debéis hacer.
- »Mas escuchad y os lo diré de nuevo, para que seáis perfectos en todos los misterios y los hombres os llamen perfectos en todo.
- »Cuando queráis que un hombre, pecador o no, salga de los suplicios terribles, y que sea transportado a un cuerpo justo para que reciba el misterio de la divinidad y se eleve a las regiones superiores para participar en el reino de la luz, practicad el tercer misterio del Inefable.
- »Y decid: Toma el alma de ese hombre en el que nuestro espíritu piensa.
- »Y sácala de los suplicios de los archones y elévala con presteza al templo de la luz.
- »Y en el templo de la luz, márcala de un sello brillante y ponla en un cuerpo justo y bueno, para que se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz.
- »Y os digo en verdad que, cuando así hayáis dicho, los espíritus que presiden los suplicios en las regiones de los archones se contendrán.
- »Y transmitirán su alma al templo de la luz para que sea marcada con los signos del reino del Inefable.
- »Y la entregarán a sus satélites, y la conducirán al cuerpo de un justo.
- »Y hallará los misterios de la luz, para que sea buena, y se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz.
- »Y ésta es la contestación a lo que me habéis preguntado.
XLIV Jesús promete a todos los hombres la resurrección de entre los muertos
- Y María contestó al Salvador, y le dijo:
— Señor: tú no has traído los misterios a este mundo para que el hombre no sufriese la muerte que le tienen predestinada los archones de la Heimarméné.
- »Porque si un hombre ha sido destinado a morir por el hierro, o en el agua, o por las calamidades del mundo, o de cualquier forma violenta, tú no has traído los misterios para evitar que el hombre muera así, sino de una muerte súbita, sin el dolor de su género de muerte.
- »Puesto que muchos nos perseguirán por ser tus discípulos y nos atormentarán por ti.
- »Y, si nos maltratan y afligen, ¿hemos de ejercer los misterios para salir de nuestro cuerpo sin experimentar ningún dolor?
- Y el Salvador, en respuesta, dijo a todos sus discípulos:
— Ya os he hablado antes de esto que me preguntáis, mas os lo diré otra vez.
- »No sólo vosotros, mas todo hombre que cumpla el primer misterio del primer misterio del Inefable, recorrerá todas las regiones y todas sus estaciones.
- »Y cuando haya cumplido ese misterio y recorrido todas las regiones, será preservado de todas las cosas que le hayan destinado los archones de la Heimarméné.
- »Y saldrá del cuerpo de la materia de los archones y todas las regiones de la luz, hasta que llegue a las regiones del reino de la luz.
[Faltan versículos 9, 10 y 11]
- [habla María] »Sino por todas estas cosas, para que cuando lleguemos a las tierras de los hombres y no tengan fe en nosotros, y no escuchen nuestras palabras, practiquemos el misterio para que ellos conozcan la verdad y sepan las palabras del universo.
- Y el Salvador contestó a María entre sus discípulos:
— Ya os he hablado sobre todas las cosas que me preguntáis.
- »Mas yo os repetiré mis palabras.
- »Escucha, María: te digo en verdad que no sólo Vosotros, sino todos los hombres pueden cumplir el misterio de la resurrección de entre los muertos.
- »Para curarse de la posesión de los demonios y de toda aflicción y enfermedad.
- »Y para curar a los cojos, y a los mutilados, y a los mudos, y a los paralíticos.
- »Porque os he dicho antes que era preciso practicar el misterio para poder cumplir estas cosas.
- »Y vosotros obtendréis la pobreza y la opulencia, la salud y la enfermedad, la debilidad o el vigor, si la pedís.
- »E igualmente podréis sanar a los enfermos y resucitar a los muertos, y curar a los cojos y ciegos y mudos, y toda enfermedad o aflicción.
- »Porque a quien haya ejercido el misterio todas las cosas le serán concedidas.
XLV Jesús sigue instruyendo a sus discípulos
- Y cuando el Salvador hubo dicho estas cosas, todos los discípulos lanzaron gritos, diciendo:
— Señor, tú nos has herido de locura con las cosas que nos has dicho.
- »Y nuestras almas quieren salir de nosotros para ir a ti, ya que nosotros venimos de ti.
- »Nuestras almas han quedado como sin sentido por las cosas que nos has dicho.
- »Y nos atormentan grandemente, porque quieren salir de nosotros para ir a las regiones superiores que son tu reino.
- Y cuando los discípulos hablaron así, el Salvador prosiguió dirigiéndose a ellos y les dijo:
— Cuando lleguéis a ciudades o países, saludad a los habitantes.
- »Y decidles así: Buscad siempre sin cesar, hasta que halléis los misterios de la luz, que os conducirán al reino de la luz.
- »Y decidles: Guardaos de las doctrinas oscuras.
- »Porque muchos irán en mi nombre diciendo: yo soy y no soy, y así engañarán a muchos hombres.
- »Y para que todos los hombres que se lleguen a vosotros tengan fe y sean dignos del misterio de la luz, dadles los misterios de la luz.
- »Y no les ocultáis nada, y al que sea digno del misterio máximo, dádselo, y al que sea digno del misterio menor, dádselo también.
- »Mas el misterio de la resurrección de los muertos y de la curación de los enfermos, no se los deis a todos.
- »Sino dad la doctrina, porque ese misterio pertenece a los archones.
- »No lo deis, pues, a todos, hasta que hayáis consolidado la fe en todo el mundo.
- »Para que cuando lleguéis a una ciudad y no tengan fe en vosotros, resucitéis a los muertos y curéis a los ciegos y a los cojos, y todas las enfermedades, para que crean en vosotros cuando prediquéis al Dios del Universo.
- »Y por eso os he dado ese misterio, hasta que consolidéis la fe en todo el mundo.
XLVI Jesús describe a sus discípulos las tinieblas exteriores
- Y María siguió hablando a Jesús.
- Y le dijo:
— Señor, ¿cómo son las tinieblas exteriores?
- »¿Y cuántos son los lugares de tormento que contienen?
- Y Jesús contestó:
— Las tinieblas exteriores son un gran dragón.
- »Y su cola está dentro de su garganta, y está fuera del mundo, y lo rodea.
- »Y contiene gran número de lugares de tortura, que están comprendidos en doce divisiones, consagradas a terribles suplicios.
- »Y cada una de esas divisiones es un archón, y las figuras de estos archones son distintas, y se transforman adoptando diversas figuras.
- »Y el primer archón preside la primera división y tiene forma de cocodrilo.
- »Y su cola entra en su garganta, y de su boca salen el hielo, la peste, el frío de la fiebre y toda clase de enfermedades.
- »Y el verdadero nombre que tiene en el lugar que habita es Enchtonin.
- »Y el archón de la segunda división tiene forma de perro y se llama en el sitio que habita Xhurakhar.
- »Y el archón de la tercera división tiene forma de gato y se llama en el sitio que habita Arkharôth.
- »Y el archón de la cuarta división tiene aspecto de serpiente y se llama en donde reside Akrôkar.
- »Y el archón de la quinta división tiene forma de un ternero negro y se llama Markhour.
- »Y el de la sexta división se llama Lamkhamôr.
- »Y el archón de la séptima división tiene figura de oso, y se llama Lokhar.
- »Y el de la octava división tiene forma de murciélago y se llama Lavaokh.
- »Y el archón de la novena división tiene figura de basilisco y se denomina Arkheôkh.
- »Y en la décima división hay gran número de dragones, que tiene cada uno siete cabezas, y su jefe se llama Xarnarôkh.
- »Y en la oncena división hay también muchos dragones, que tienen cada uno siete cabezas de gato, y su jefe es un archón que se llama Rokhar.
- »Y en la duodécima división hay muchos más archones que en las otras, y cada uno tiene siete cabezas de perro. Y su jefe se llama Khrêmaôr.
- »Y éstos son los archones de las doce divisiones que hay en el gran dragón, que constituye las tinieblas exteriores.
- »Y cada uno cambia de nombre y de figura de hora en hora.
- »Y cada división tiene una puerta, que se abre hacia arriba, y el dragón de las doce tinieblas exteriores, que se compone de doce divisiones, se convierte en rey de cada una cada vez que se abre hacia arriba.
- »Y un ángel de las regiones superiores vigila sobre la puerta de cada una de estas doce divisiones.
- »Y ha sido colocado allí por el eón el primer hombre, el guardián de la luz, para que el dragón y todos los archones permanezcan en los lugares que les han sido asignados.