III Cristo explica a sus discípulos su viaje a través de las distintas esferas
- — Y todas las puertas del firmamento se abrieron ante mí.
- »Y subí a la primera esfera, y brillé con una luz inmensísima, cincuenta y nueve veces mayor que aquella con que destellé en el firmamento.
- »Y cuando llegué a las puertas de la primera esfera, todas se abrieron a la vez por sí solas.
- »Y cuando entré en el círculo de las esferas emanando una luz infinita, todos los archones fueron en turbación viendo el esplendor que me pertenecía.
- »Y mirando mi ropaje, vieron el misterio de su nombre, y su turbación aumentó.
- »Y tuvieron gran espanto y dijeron: ¿Qué cambio nos ha producido el señor del firmamento?
- »Y todas sus filas y sus lazos se rompieron.
- »Y cada uno se detuvo en su fila, y me adoraron a mí y a mi investidura, y cantaron himnos del interior de los interiores, con gran temor y desconcierto.
- »Y fui a las puertas de la segunda esfera, que es el Heimarméné y sus puertas se abrieron por sí mismas.
- »Y entré en el ámbito de Heimarméné, rodeado de una luz formidable, y no había ningún género de luz que no fuese en mí.
- »Y la luz era cuarenta y nueve veces más grande allí que en la primera esfera.
- »Y todos los archones de la segunda esfera cayeron, en su turbación, unos sobre otros, llenos de espanto ante la luz que me pertenecía.
- »Y viendo en mi vestidura el misterio de su nombre, quedaron desconcertados, y se preguntaban: ¿Cómo es que el Señor nos ha cambiado, sin saberlo nosotros?
- »Y los lazos de sus lazos, y de sus filas, y de sus cimientos, fueron rotos.
- »Y cada uno se detuvo en su puesto y, prosternándose ante mí y ante mi veste, me adoraron.
- »Y cantaron un himno desde el interior de los interiores, y estaban llenos de temor y de turbación.
- »Y, dejando aquel lugar, subiendo hacia los grandes archones de los eones, llegué a sus velos y a sus puertas, entre una claridad inmensa, y no había especie de luz que no fuese en mí.
- »Y cuando llegué a los doce eones, sus puertas se conmovieron, y sus velos se plegaron por sí mismos, y sus puertas se abrieron a la vez.
- »Y entré entre los eones destellando un resplandor inmenso, en que ningún género de luz faltaba, y este resplandor era cuarenta y nueve veces más grande que en el Heimarméné.
- »Y sus ángeles, y sus eones, y sus arcángeles, y sus archones, y sus dioses, y sus señores, y sus fuerzas, y sus luminarias, y sus antepasados, y sus triples poderes, vieron que yo era luz infinita, al que ninguna especie de luz es ajena.
- »Y se desconcertaron, y un gran pavor los dominó cuando vieron la luz deslumbrante que había en mi.
- »Y su pavor y turbación llegaron hasta las regiones del Gran Maestro de los cielos, y de los tres grandes triples poderes.
- »Y por su gran espanto, el Gran Maestro y los tres grandes triples poderes, corrían de un lado para otro, y no pudieron cerrar sus regiones, a causa del gran temor que experimentaban.
- »Y reunieron todos sus eones, y todas sus esferas, y todos sus súbditos, espantados por el gran resplandor que veían en mí.
- »Porque el mundo no hubiera podido soportar la luz que había en mí entre los eones, y se hubiera disuelto.
- »Y yo brillaba allí con una luz ocho mil setecientas veces mayor que la que fue conmigo cuando yo estaba en el mundo con vosotros.
- »Y cuantos había en el círculo de los doce eones se aturdieron, viendo la luz que me envolvía, y corrían de un lado para otro. Y todas sus regiones, y sus cielos, y sus mundos, se conmovieron, porque no conocían el misterio que se había cumplido.
- »Y Adamas, el gran tirano, y todos los tiranos que están en los eones comenzaron a combatir contra la luz.
- »Y no pudieron ver lo que combatían, porque no veían nada más que una luz muy brillante.
- »Y cuando combatían contra la luz, sucumbieron todos y, cayendo sin fuerza, quedaron sin aliento, como los habitantes de la tierra al morir.
- »Y yo les arrebaté la tercera parte de su fuerza, para que no pudieran persistir en sus malos actos, ni los hombres de la tierra los invocasen en sus misterios revelados por los ángeles pecadores, y que constituyen la magia.
- »Y así, si los hombres los invocasen con fines perversos, no podrán ejecutar malas acciones.
- »Y troqué los Heimarménés y las esferas que son sus soberanas. Y las volví durante seis meses a la izquierda y seis meses a la derecha, ejerciendo sus influencias, según el mandato del primer precepto y según el mandato del primer misterio.
- »Y Iâo, el guardián de la luz, las había colocado mirando siempre a la izquierda, y ejerciendo así sus influjos y sus funciones.
- »Y he aquí que cuando yo llegaba a sus regiones, fueron rebeldes y se mostraron hostiles a la luz.
- »Y por eso les quité la tercera parte de su fuerza, para que no pudiesen ejercer sus prácticas malévolas.
- »Y cambié los Heimarménés y las esferas, poniéndolas a la derecha seis meses para ejercer sus influjos, y seis meses a la izquierda.
IV Diálogo de Jesús con la Virgen María
- Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo:
— Aquel que tenga oídos para oír oiga.
- Y cuando María oyó las frases del Salvador, miró al espacio durante una hora.
- Y dijo:
— Señor, permíteme hablar con sinceridad.
- Y Jesús misericordioso contestó a María:
— Eres dichosa, María, y yo te instruiré de todos los misterios concernientes a las regiones superiores.
- »Habla con sinceridad, tú, cuyo corazón está más enderezado que el de todos tus hermanos hacia el reino de los cielos.
- Y María dijo al Salvador: Señor, tú has dicho:
— Oiga quien tenga oídos para oír, para que entendamos las palabras que nos has dicho.
- — Escúchame, Señor: Tú has dicho: Arrebaté la tercera parte de todos los archones de los eones, y cambié los Heimarménés, y las esferas que son sus soberanas, para que, si la raza de los hombres que están en el mundo las Invocase en los misterios que los ángeles pecadores les han enseñado para ejercer malos actos en los misterios de su magia, no pudiesen desde entonces ejercerlos.
- »Puesto que tú les has arrebatado su fuerza, aquellos que muestran a los hombres las cosas que están en el porvenir no tendrán, desde ahora, la facultad de adivinar lo venidero, porque tú has cambiado sus esferas y las has hecho ejercer su influjo seis meses a la derecha y seis a la izquierda.
- »De tus palabras, Señor, ha hablado la fuerza que residía en Isaías el profeta, y que dijo en parábolas, al hablar de Egipto: ¿Dónde están, oh Egipto, tus adivinos y tus intérpretes y tus evocadores? La fuerza que había en Isaías, el profeta, ha profetizado, antes que tú vinieses, que tú quitarías su fuerza a los archones de los eones, y que cambiarías sus Heimarménés y todas sus esferas.
- »Y cuando el profeta dijo: No sabéis lo que hará el Señor, significaba que ninguno de los archones sabía lo que tú efectuarías ahora, y lo que dijo Isaías de Egipto debe entenderse también de la materia sin eficacia.
- »E Isaías hablaba de la fuerza que hay hoy en tu cuerpo material, y que tú has tomado de Sabaoth, el bueno, que está en el hemisferio de la derecha.
- »Y por eso, Señor Jesús, nos has dicho: Quien tenga oídos oiga, porque tú sabes si el corazón de cada uno aspira ardientemente hacia el reino de los cielos.
- Y cuando María dejó de hablar, dijo el Salvador:
— María, dichosa tú eres entre todas las mujeres de la tierra, porque tú serás el pleroma de todos los pleromas y el fin de todos los fines.
- Y oyendo hablar así María a Jesús, sintió júbilo extremo, y se arrodilló y adoró sus pies.
- Y dijo:
— Señor, óyeme, y permite que te interrogue respecto a las palabras que has dicho acerca de las regiones en que has estado.
- Y Jesús contestó a María, y dijo:
— Habla con franqueza y no temas, que yo te revelaré cuanto me preguntes.
- Y ella dijo:
— Señor, los hombres que saben los misterios de la magia de los archones de los eones y la magia de los archones de la Heimarméné y la de los de la esfera, según los ángeles malos les han enseñado, y los invocan en sus misterios, que son su magia, para impedir las buenas acciones, ¿podrán ahora cumplir sus designios o no?
- Y Jesús, contestando a María, dijo:
— No los cumplirán como los cumplían desde el principio, cuando yo les quité la tercera parte de su fuerza. Pero lo harán quienes conocen los misterios de la magia del tercer eón.
- Y cuando Jesús dijo estas palabras, María se levantó y dijo:
— Señor, los adivinos, y los astrólogos, ¿mostrarán desde ahora a los hombres las cosas futuras?
- Y Jesús contestó a María:
— Si los astrólogos observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la izquierda, según su primera emanación, sus palabras se cumplirán y dirán lo que ha de ocurrir.
- »Pero si se observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la derecha, no dirán nada verdadero.
- »Porque sus influencias estarán trocadas, así como sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos, y sus ocho figuras.
- »Porque desde el principio sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos y sus ocho figuras estaban vueltos hacia la izquierda Pero yo los cambiaré, haciendo que se vuelvan seis meses a la izquierda y seis a la derecha.
- »Y el que haya encontrado su orden desde que yo los cambié, disponiendo que seis meses miren a la izquierda y seis a la derecha; quien los haya observado de esta manera, sabrá exactamente sus influjos y anunciará cuantas cosas harán.
- »E igual será para los adivinos, si invocan el nombre de los archones cuando sus influencias, vueltas hacia la izquierda, se les manifiesten.
- »Y asimismo con todas las cosas sobre las que interroguen a los decanos.
- »Mas si los adivinos invocan sus nombres cuando tienen la faz hacia la derecha, no comprenderán nada, pues no estarán en la prístina posición en que Iâo los ha colocado, y tendrán un gran desconcierto al no conocer sus tres ángulos, ni sus cuatro ángulos, ni sus ocho figuras.
V Diálogo de Jesús con Felipe
- Y mientras Jesús pronunciaba estas palabras, Felipe estaba sentado, escribiendo todo lo que Jesús decía.
- Y al concluir, se adelantó y, prosternándose, adoró los pies de Jesús, diciendo:
— Señor y Salvador mío, permíteme hablar, para que te interrogue sobre lo que nos has dicho acerca de las regiones en que has estado en virtud de tu misión.
- Y el Salvador, misericordioso, contestó a Felipe, y dijo:
— Tienes permiso. Di lo que quieras.
- Y Felipe replicó a Jesús:
— Señor, tú has cambiado el modo de ser de los archones, y los eones, y de sus Heimarménés, y esferas, y de todas sus regiones, y los has desconcertado en su camino y extraviado en su ruta. ¿Has hecho esto para la salvación del mundo, o no?
- Y Jesús contestó a Felipe y a sus discípulos:
— Yo he cambiado su ruta por salvar todas las almas.
- »Porque en verdad os lo digo: De no haberlos desviado, ellos hubieran perdido muchas almas.
- »Y hubiera pasado mucho tiempo antes de que los archones de los eones, y los archones de Heimarméné, y de la esfera, y todas sus regiones, y sus cielos, y sus eones, hubieren sido destruidos.
- »Y las almas hubieran pasado mucho tiempo fuera de ese lugar, y el número de las almas de justos que fueran puestas por el misterio en posesión de las regiones superiores y en tesoro de la luz hubieran dejado de llenarse.
- »Y por eso he desviado su camino, para que fuesen perturbados, y perdiesen la fuerza que forma la materia de su mundo, para que los que han de salvarse sean prontamente purificados y llevados a las regiones superiores, y para que los que no deban salvarse sean destruidos.
- Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María, la dichosa y de buen lenguaje, se adelantó, y se prosternó a los pies de Jesús, diciendo:
— Señor, perdóname si te hablo, y no te enojes contra mí por lo mucho que te interrogo.
- Y el Salvador, en su misericordia, dijo a María:
— Di lo que quieras y te contestaré con claridad.
- Y María respondió a Jesús:
— Señor, ¿cómo se detendrán las almas fuera de ese lugar y cómo serán rápidamente purificadas?
- Y el Salvador contestó a María:
— María, tú buscas la verdad en todas tus preguntas, que son razonadas, y llevas la luz a todo con tu celo.
- »Desde ahora no os ocultaré nada, mas os revelaré todo con esmero y con claridad. Escúchame, María, y vosotros, discípulos, recoged mi palabra.
VI Jesús explica a sus discípulos su combate con los seres de las esferas superiores
- »Antes que yo divulgase mi misión a los archones de los eones, y a los archones de la Heimarméné, y de las esferas, estaban todos ellos ligados a sus cadenas, y a sus esferas, y a sus sellos, según el orden en que Iâo, el guardián de la luz, los situó desde el comienzo.
- »Y cada uno estaba en su puesto y hacía su camino según la forma que le trató Iâo, el guardián de la luz.
- »Y cuando llegó el tiempo de Melquisedec, el gran heredero de la luz, llegó al medio de todos los archones y todos los eones, y les quitó la luz pura a todos los eones y archones de la Heimarméné y de las esferas.
- »Porque les quitó lo que los había turbado. Y excitó la vigilancia que hay sobre ellos, y les quitó la fuerza que había en ellos, y las lágrimas de sus ojos, y el sudor de sus cuerpos.
- »Y Melquirededo, el heredero de la luz, purificó estas fuerzas, para llevar su luz al tesoro de la luz.
- »Y los satélites de los archones recogieron toda su materia, y los satélites de los archones de las Heimarménés, y los satélites de todas las esferas que están debajo de los archones la recibieron para hacer las almas de los hombres, y de los rebaños, y de los reptiles, y de las bestias, y de los pájaros, y enviarla al mundo de los hombres.
- »Y las potencias del sol y las potencias de la luna, cuando miraron al cielo y vieron los sitios de los caminos de los eones y de las Heimarménés y de las esferas, vieron que la luz les había sido quitada.
- »Y tomando la luz pura y los residuos de la materia, la acarrearon a la esfera que hay debajo de los eones, para hacer las almas de los hombres, y para hacer los reptiles, y las bestias de carga, y los animales, y los pájaros, siguiendo el círculo de los archones de esta esfera, y siguiendo las figuras de su conversión, para echarlas en el mundo de los hombres, y convertirlas en almas de este lugar, según el modo que os he dicho.
- »Y esto hacían con perseverancia, antes que su fuerza no fuese disminuida ni debilitada, y quedaran débiles e impotentes.
- »Y cuando quedaron impotentes y su fuerza hubo cesado, y quedaron debilitados en su fuerza, y la luz que había en su región cesó, y su reino fue disuelto, he aquí que una vez que hubieron conocido por un tiempo estas cosas, Melquisedec, el heredero de la luz, vino de nuevo para entrar en medio de todos los archones de los eones y de todos los archones de la Heimarméné y de las esferas, y los conturbó, y los oprimió para arrancarles su fuerza, y el aliento de su boca y el sudor de sus cuerpos.
- »Y Melquisedec, el heredero de la luz, los purificó de un modo que efectuó con perseverancia, y llevó su luz al tesoro de la luz.
- »Y cuando yo vine para ascender al ministerio a que he sido llamado por orden del primer misterio, subía en medio de los doce archones de los eones, revestido de mi investidura.
- »Y yo resplandecía con una luz inmensa, y no había especie de luz que no estuviera en mí.
- »Y cuando todos los tiranos, el gran Adamas y los tiranos de los doce eones, se esforzaron en combatir con la luz de mi investidura, querían tener su posesión para permanecer en sus reinos.
- »Y lo hacían ignorando a quién combatían. Y cuando combatían con la luz, yo, siguiendo la orden del primer misterio, troqué sus caminos y las armas de sus eones, y las sendas de sus Heimarménés, y las vías de su esfera.
- »Y las puse seis meses mirando los tres ángulos de la izquierda, y los cuatro ángulos y las cosas que están en su región, y sus ocho figuras, según la forma en que estaban desde el comienzo. Y cambié su conversión y su dirección.
- »Mas cuando les quité la tercera parte de sus fuerzas cambié las esferas, a fin de que mirasen un tiempo a la derecha y otro a la izquierda.
- »Y cambié su curso, y toda su vía, y aceleré la vía de su curso, para que fuesen purificados rápidamente, y abrevié su círculo e hice ligera su vía.
- »Y se apresuraron mucho, y fueron excitados en su vía, y no pudieron, desde entonces, devorar la materia de su pura luz.
- »Y abrevié su tiempo y su duración, para que el número de las almas justas que recibiesen los misterios y entrasen en el tesoro de la luz se cumpliese pronto.
- »Si yo no hubiese abreviado su tiempo, ni cambiado su curso, ellos no habrían dejado a ningún alma venir al mundo, por la materia de su residuo, que hubiesen devorado.
- »Y una multitud de almas se habrían perdido. Y por eso yo he dicho: He abreviado el tiempo pensando en mis elegidos.
- »De otro modo, ninguna alma hubiera podido salvarse. Y he abreviado los tiempos por las almas justas que han de recibir los misterios, y que son las almas de los elegidos.
- »Y si no hubiese abreviado su tiempo, ninguna alma material habría podido salvarse.
- »Sino que habrían sido consumidas en el fuego que está en la causa de los archones.
- »Y estas son las cosas sobre las cuales me has preguntado.