LIII Jesús promete otra vez a sus discípulos el conocimiento de todos los misterios

  1. Y cuando los discípulos oyeron estas palabras, se prosternaron ante Jesús.
  2. Y lo adoraron y dijeron:
    — Somos dichosos.
  3. »Porque nos has revelado tantas maravillas, que estamos por encima de todos los hombres.
  4. Y continuaron rogándole y le dijeron:
    — Revélanos para qué son estos diversos caminos.
  5. Y María vino hacía él y le besó los pies.
  6. Y dijo:
    — Señor, ¿cuáles son los secretos de los caminos del medio?
  7. »Porque tú nos has dicho que están situados sobre grandes tormentas.
  8. »¿Cómo están ordenadas y cómo hemos de librarnos de ellas?
  9. »¿Y cómo se apoderan de las almas y qué tiempo pasan las almas en sus tormentos?
  10. »Ten piedad de nosotros, Señor y Salvador nuestro.
  11. »Porque nosotros tememos que los señores de estos caminos se apoderen de nuestras almas y las sometan a terribles tormentos y nos priven de la luz de tu Padre.
  12. »No permitas que caigamos en la desgracia de ser alejados de ti.
  13. Y cuando María hubo hablado así, llorando, Jesús, por su gran misericordia, le contestó:
  14. Y le dijo:
    — Regocijaos, hermanos amados, que habéis abandonado a vuestros padres por mi nombre.
  15. »Porque yo os daré todo conocimiento y os revelaré todos los misterios.
  16. »Y os mostraré los misterios de los doce archones de los eones, y de sus funciones y de sus categorías.
  17. »Y la manera de invocarlos, para llegar a sus regiones.
  18. »Y os daré el misterio del decimotercer eón y el modo de invocarlo para alcanzar sus regiones.
  19. »Y os daré el misterio del bautismo de los que pertenecen al medio, y la forma de invocarlos, para llegar a su región.
  20. »Y os comunicaré el misterio de los que pertenecen a la derecha, que es nuestra región, y la manera de invocarlos, para alcanzarla.
  21. »Y os daré todo misterio y todo conocimiento, y así seréis llamados los hijos completos que poseen todo conocimiento y están instruidos de todo misterio.
  22. »Bienaventurados vosotros, entre todos los hombres de la tierra, porque las hojas de la luz han venido en vuestra edad.

LIV Jesús habla de los demonios a sus discípulos

  1. Y Jesús continuó su discurso y dijo:
    — Jeû, el padre de mi padre, tomó trescientos sesenta archones entre los archones de Adamas que no tenían fe en los misterios de la luz.
  2. »Y los encadenó en las regiones del aire en las que estamos ahora, encima de la esfera.
  3. »Y estableció sobre ellos cinco grandes archones, que son los que están en el camino del medio, que se llama Paraplez.
  4. »Y es un archón que tiene la figura de una mujer cuya cabellera baja hasta sus pies.
  5. »Y hay bajo su dirección veinticinco archidemonios.
  6. »Y éstos son los jefes de otros muchos demonios y estos demonios son los que entran en los hombres.
  7. »Para que se entreguen a la cólera y a las malas acciones, y son los que se apoderan de las almas de los pecadores y los atormentan con el humo de sus tinieblas y con sus suplicios.
  8. Y María dijo:
    — Perdona que te pregunte, Señor, y no te incomodes por mi afán de saberlo todo.
  9. Y Jesús dijo:
    — Pregunta lo que quieras.
  10. Y María dijo:
    — Señor, revélanos cómo los demonios se apoderan de las almas, para que mis hermanos lo sepan también.
  11. Y Jesús dijo:
    — El padre de mi padre, que es Jeû, y es el que vigila a todos los archones y a los dioses, y a todas las potencias hechas de la materia de la luz, y Melquisedec, enviado de todas las luces que purifican entre los archones, los conducen al tesoro de la luz.
  12. »Porque ellos son dos grandes luces y su misión es ésta: Descendiendo hacia los archones, se purifican en ellos, y Melquisedec separa la parte de luz que ha purificado entre los archones para llevarla al tesoro de la luz.
  13. »Y pasarán ciento treinta y tres años y nueve meses en los tormentos de ese lugar.
  14. »Y después de ese tiempo, cuando la esfera del menor Sabaoth, Dios, se vuelva hacia el primer eón de la esfera que se llama Afrodita y llegue a la séptima figura de la esfera, que es la luz, será entregada a los satélites que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
  15. »Y el gran Sabaoth, el bueno, soberano de todo el mundo y de toda la esfera, mirará desde lo alto a las almas que están en tormento y las enviará otra vez a la esfera.
  16. Y Jesús siguió hablando y dijo:
    — El segundo lugar es el que se llama Arioith, la Etiópica, que es un archón hembra negro.
  17. »Y tiene bajo sí catorce demonios y está sobre otros muchos demonios.
  18. »Y estos demonios que están bajo Arioith la Etiópica son los que hacen a los hombres incendiarios, y los que los excitan a combatir, para que cometan muertes.
  19. »Y endurecen los corazones de los hombres para que hagan homicidios.
  20. »Y las almas sometidas a este grado estarán ciento trece años en su región y serán atormentadas por su humo y por su ardor.
  21. »Y cuando gire la esfera vendrá el menor Sabaoth, el bueno, a quien se llama en el mundo Zeus.
  22. »Y cuando llegue a la cuarta esfera de los eones, y cuando llegue Afrodita, para que venga a la sexta esfera de los eones, que se llama Capricornio, será entregada a los que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
  23. »Y Jeû mirará a la derecha, para que el mundo se agite, así como los eones de todas las esferas.
  24. »Y mirará el lugar en que habita Arioith la Etiópica.
  25. »Y todas sus regiones serán deshechas y todas las almas que padecen sus tormentos serán sacadas de ellos.
  26. »Y serán arrojadas otra vez a la esfera, para que perezcan en su humareda oscura y en su ardor.

LV Jesús sigue describiendo los diversos tormentos a que se verán sometidas las almas

  1. Y Jesús continuó y dijo:
    — El tercer rango se denomina Hécate, y está dotado de tres rostros, y tiene bajo sí veintisiete demonios.
  2. »Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos al perjurio y a la mentira y a desear lo que no poseen.
  3. »Y las almas que caigan en poder de Hécate serán entregadas a sus demonios para que las atormenten con su ardor.
  4. »Y durante ciento quince años y seis meses, las atormentarán, haciéndolas sufrir terribles suplicios.
  5. »Y cuando la esfera gire para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio y se llama Zeus en el mundo, y para que llegue a la octava esfera de los eones que se llama Escorpión.
  6. »Y para que Bombastis, que se llama Afrodita, llegue a la segunda esfera denominada Tauro, se correrán los velos de los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
  7. »Y el pontífice Melquisedec mirará desde arriba para que se conmuevan la tierra y las montañas.
  8. »Y los archones serán tumbados, y mirará a todas las regiones de Hécate, para que sean disueltas, a fin de que perezcan y de que las almas que hay en ellas sean arrojadas otra vez a la esfera y sucumban al ardor de sus tormentos.
  9. Y Jesús, siguiendo, dijo:
    — El cuarto rango se llama Tifón.
  10. »Y es un potente archón bajo cuyo dominio están treinta y dos demonios.
  11. »Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos a la impureza y al adulterio y a ocuparse sin cesar en las obras de la carne.
  12. »Y las almas que este archón tenga bajo su poder pasarán ciento treinta y ocho años en sus regiones.
  13. »Y los demonios que están bajo él las atormentarán con su ardor.
  14. »Y cuando gire la esfera para que llegue el menor Sabaoth, que pertenece al medio y que se llama Zeus, y cuando llegue a la novena esfera de los eones que pertenecen al medio y se llaman Dozotheu y Bombastis, y en el mundo Afrodita, llegará un tercer eón al que se llama los gemelos.
  15. »Y serán corridos los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha, y el poderoso archón que se llama Zaraxax.
  16. »Y mirará a la morada de Tifón, para que sus regiones sean destruidas.
  17. »Y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera, para que sucumban en su ardor.
  18. »Y el quinto rango pertenece al archón llamado Jachtanubus.
  19. »Y es un potente archón que tiene bajo sí muchos demonios.
  20. »Y éstos son los que entran en los hombres para que cometan injusticias y favorezcan a los pecadores.
  21. »Y para que reciban regalos y hagan juicios inicuos, sin cuidarse de los pobres.
  22. »Y si no hacen penitencia, antes que sus almas dejen sus cuerpos, caerán en poder de este archón.
  23. »Y las almas que este archón posea serán entregadas a los suplicios durante ciento cincuenta años y ocho meses, y sufrirán sumamente por el ardor de sus llamas.
  24. »Y cuando gire la esfera para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que llaman en el mundo Zeus, y llegue a la oncena esfera de los eones y llegue Afrodita a la quinta esfera de los eones, se correrán los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
  25. »Y el gran Ino, el bueno, mirará desde las regiones superiores, las regiones de Jachtanabus.
  26. »Para que sus regiones sean destruidas y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera y perezcan en sus suplicios.
  27. »Y éstos son los secretos de las rutas del medio, sobre los que me habéis preguntado.

LVI Jesús hace ver a sus discípulos el fuego, el agua, el vino y la sangre

  1. Y cuando los discípulos hubieron oído estas palabras, se prosternaron ante Jesús.
  2. Y lo adoraron, diciendo:
    — Ayúdanos, Señor, para librarnos de los terribles tormentos que están reservados a los pecadores.
  3. »¡Desgraciados los hijos de los hombres, que van a tientas en las tinieblas y no saben nada!
  4. »Ten piedad de nosotros, Señor, en la gran ceguera en que estamos.
  5. »Y ten piedad de toda la raza de los hombres, porque sus enemigos acechan sus almas, como los eones su presa.
  6. »Porque quieren extraviarlos y hacerlos caer en las regiones de los tormentos.
  7. »Ten piedad de nosotros, Señor, y líbranos de esta gran turbación del espíritu.
  8. Y Jesús contestó a sus discípulos:
    — Tened confianza y no temáis.
  9. »Dichosos vosotros, porque yo os haré señores de todos los hombres y ellos os serán sumisos.
  10. »Acordaos de que os he dicho que os daré la llave del reino de los cielos.
  11. »Y os repito que os la daré.
  12. Y cuando Jesús hablaba así, las regiones del camino del medio quedaron ocultas.
  13. Y Jesús resplandecía con una luz brillante.
  14. Y Jesús dijo a sus discípulos:
    — Aproximaos a mí.
    Y se aproximaron.
  15. Y se volvió hacia los cuatro puntos del horizonte, y pronunció un nombre supremo sobre su cabeza, y les predicó, y les sopló en los ojos.
  16. Y Jesús les dijo:
    — Mirad.
  17. Y levantaron los ojos, y vieron una luz extraordinaria tal como no la hay en la tierra.
  18. Y Jesús dijo:
    — Mirad y ved. ¿Qué veis?
  19. Y ellos contestaron:
    — Vemos el fuego, el agua, el vino y la sangre.
  20. Y Jesús dijo:
    — En verdad os digo que yo no he traído, al venir al mundo, más que ese fuego, y esa agua, y ese vino, y esa sangre.
  21. »Porque he traído el agua y el fuego de la región de la luz de las luces.
  22. »Y he traído el vino y la sangre de las regiones de Barbetis.
  23. »Y después mi Padre me ha enviado el Espíritu Santo bajo forma de paloma.
  24. »El fuego, el agua y el vino son para curar todos los pecados del mundo.
  25. »Y la sangre es para la salvación de los hombres.
  26. »Y yo la recibí bajo la forma de Barbetis, la gran potencia de Dios.
  27. »Y el Espíritu atrae a sí todas las almas y las lleva a las regiones de la luz.
  28. »Y por eso os he dicho que he venido a traer el fuego sobre la tierra, esto es, que venía a castigar con fuego los pecados del mundo.
  29. » Y por eso dije a la Samaritana: Si tú conoces los dones de Dios, y a aquel que te ha dicho: Dame agua para beber, tú misma le habrías pedido el agua de la vida, para que fuese para ti un manantial constante hasta lo eterno.
  30. »Y por eso os he dado el cáliz de la vida.
  31. »Porque es la sangre de la alianza, que será vertida por vosotros, para la remisión de vuestros pecados.
  32. »Y por eso fue hundida en mi costado una lanza y brotó agua y sangre.
  33. ȃstos son los misterios de la luz, que remiten los pecados y son los nombres de la luz.
  34. Y cuando Jesús hubo dicho esto, todos los poderes siniestros volvieron a sus regiones.

LVII Jesús hace un sacrificio ante sus discípulos

  1. Y Jesús y sus discípulos quedaron sobre la montaña de Galilea.
  2. Y los discípulos le dijeron:
    — ¿Cuándo remitirás nuestros pecados y nos harás dignos del reino de tu Padre?
  3. Y Jesús dijo:
    — En verdad os digo que no sólo puedo remitiros vuestros pecados y aun haceros dignos del reino de mi Padre.
  4. »Sino que puedo concederos el poder de perdonar los pecados, para que los que perdonéis en la tierra sean perdonados en los cielos.
  5. »Y para que lo que atéis en la tierra sea atado en los cielos.
  6. »Yo os daré el misterio del reino de los cielos para que lo hagáis conocer a los hombres.
  7. Y dijo Jesús:
    — Traedme fuego y ramas de palmera.
  8. Y le trajeron lo que les pedía. Y Jesús puso un vaso de vino a su derecha y otro a su izquierda.
  9. Y colocó la ofrenda delante y puso el cáliz de agua ante el vaso de vino que estaba a la derecha.
  10. Y puso el cáliz de vino ante el vaso de vino que estaba a la izquierda.
  11. Y alineó los panes en medio de los cálices.
  12. Y puso el cáliz de agua junto a los panes.
  13. Y Jesús, manteniéndose ante la ofrenda, colocó tras de sí a sus discípulos, que iban todos vestidos de lino.
  14. Y tenía en sus manos el sello del nombre del Padre de los tesoros de la luz.
  15. [No hay versículo 15]
  16. Y clamó, diciendo:
    — Escuchadme, Padre mío, Padre de todas las paternidades, a quien he elegido para perdonar todos los pecados.
  17. »Remite los pecados de mis discípulos y purifícalos, para que sean dignos de entrar en el reino de mi Padre.
  18. »Padre del tesoro de la luz, sé propicio a los que me han seguido y han observado mis mandamientos.
  19. »Que vengan, Padre de toda paternidad, aquellos que perdonan los pecados.
  20. »Remitid los pecados y extinguid las faltas de estas almas.
  21. »Que sean dignas de ser admitidas al reino de mi Padre, Padre de la luz.
  22. »Porque yo conozco a tus grandes potencias.
  23. »Y yo las invoco: Aner, Bebiô, Athroni, Heoureph, Heôné, Souphen, Kuitousochreôph, Manônbi, Mnenor, Jonôni, Chôcheteôph, Chôchê, Anêmph, remitid los pecados de estas almas.
  24. »Extinguid sus faltas, las que han sido hechas con conocimiento y las que han sido hechas sin conocimiento.
  25. »Que los que participan en esta ofrenda sean dignos de entrar en tu reino, ¡oh mi santo Padre!
  26. »Y si me oyes, Padre mío, y les perdonas sus pecados, y los consideras dignos de entrar en tu reino, dame un signo.
  27. Y el signo fue dado.