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Desde que Platón la mencionara por primera vez ha sido fuente de inspiración para muchos mitos.
Eso, y el hecho de que aún no se han encontrado pruebas definitivas de su ubicación, o incluso su existencia, hacen que no podamos asegurar si fue realidad o ficción.
Pero las evidencias arqueológicas parecen apuntar a que sí es una realidad.
Sobre el 2500 aC prosperó una civilización de comerciantes marineros en las islas de Creta y el mar Egeo. Construyeron ciudades y barcos que comerciaban entre las distintas islas y las costas mediterráneas de Europa, Asia y África, sobre todo, Egipto, con quien tenía frecuentes tratos comerciales.
Aunque se han encontrado restos arqueológicos que indican que ya dominaban la escritura, lo cierto es que ignoramos qué nombre se daban a ellos mismos. Los egipcios los llamaban Keftios. En la Biblia se les llama Caftoreos, procedentes de la isla de Caftor, Creta.
Cuando un arqueólogo inglés encontró a principios del siglo XX los restos de sus ciudades y palacios, los relacionó con la leyenda del rey Minos y los llamó Minoicos. El nombre quizás era inadecuado, pero en aquella época no había forma de conocer su verdadero nombre y es así como se les conoce desde entonces.
Fuera cual fuese su nombre, se enriquecieron y construyeron puertos, ciudades, templos y palacios. En Creta construyeron grandes palacios en varias ciudades, entre ellas la ciudad de Knossos.
Pero la joya de la corona era Santorini, antiguamente llamada Thera, una isla en medio del mar Egeo con una gran laguna interior y una isla circular en el centro.
En la isla interior construyeron una ciudad y un puerto capaz de albergar la inmensa flota de navíos que surcaban los mares para comerciar con todos los pueblos del Mediterráneo.
Lo que ignoraban es que esa isla era la cima de un volcán que había permanecido inactivo desde hacía miles de años pero que estaba empezando a despertar.
Alrededor del año 1500 aC, el volcán estalló con tal violencia que la isla interior de Santorini fue destruida de inmediato, las ciudades del resto de la isla quedaron enterradas bajo decenas de metros de cenizas, los tsunamis arrasaron todas las costas del Mediterráneo destruyendo las ciudades de Creta y las nubes de ceniza y piedra pómez arrastradas por el viento cubrieron todos los campos de cultivo de Creta impidiendo la agricultura.
Los supervivientes se establecieron en diversas tierras de la costa mediterránea, entre ellas en el sur de Canaán, donde fueron conocidos como los filisteos.
Unos 900 años más tarde, el arconte Solón, de Grecia, visitó Egipto y allí los sacerdotes de Amón le mostraron un texto grabado en piedra donde se narraba la historia de un poderoso pueblo que fue destruido y tragado por el mar en una sola noche.
Solón volvió a Grecia, narró la historia y la dejó por escrito. Y unos 100 años más tarde Platón encontró esos escritos y los convirtió en el mito de la Atlántida, solo que, ya sea por error de Solón o de Platón, las cantidades que usó para describir ese poderoso reino las multiplicó por diez, datando la historia 9.000 años atrás y dando a la isla un tamaño y una población diez veces mayor que la descrita en Egipto. Y como una isla tan grande no se conocía en el Egeo, la situó más allá de la columnas de Hércules, sin que sepamos si con este nombre se refiere al Estrecho de Gibraltar, el estrecho de Mesina, o algún otro accidente geográfico natural o monumento artificial que a día de hoy desconocemos.
Durante dos mil años, al no disponer de más información que la escrita por Platón, los historiadores pensaron que era un mito, pero siempre ha habido alguno que, pensando que la historia podía estar basada en hechos reales ha pretendido buscar el emplazamiento de la Atlántida en diversos lugares, desde Chipre hasta el centro del Atlántico, pasando por Malta y Tartesos.
Desde que en los años 1960 se descubrieron los restos de una ciudad en Santorini, enterrada bajo varios metros de ceniza, y de la que se comprobó que era muy similar, si no idéntica a la cultura minoica, parece estar mucho más cerca la demostración definitiva de que la Atlántida fue real y que una de sus ciudades y puertos más importantes estaba en la desaparecida isla central de Santorini.
Escrito y Publicado el 14 de Agosto de 2016