Nos asombramos de que el universo sea tan perfecto. Si cualquiera de las constantes de nuestro universo variaran en una simple milésima los núcleos atómicos serían inestables, las estrellas no arderían a las mismas temperaturas, incluso la tabla periódica de elementos sería diferente y nuestra vida sería imposible.
Pero debemos tener en cuenta que el nuestro no es el único universo existente, sólo es el único que vemos.
Hay muchos universos, infinitos, cada uno de ellos diferente de los demás cada uno de ellos con una relación de fuerzas que lo hace único.
En la membrana multidimensional en la que se encuentra nuestro universo hay otros muchos universos similares, cada uno con unas características ligeramente diferentes. Pero hay otras membranas de diferentes características, en algunas no se podrán generar ondas como la que ha dado origen a nuestro universo pero en otras membranas sí.
Y a otras escalas, viajando a lo infinitamente pequeño o a lo infinitamente grande, el número de universos posibles similares al nuestro se multiplica por infinito.
¿Qué importancia tiene esto para nosotros?.
Ninguna. Aunque alguno de esos microuniversos fuera capaz de albergar vida inteligente su duración sería tan breve que no existe la más mínima posibilidad de entrar en contacto con ellos ni siquiera de percibir su existencia. Y si en una escala superior a la nuestra existiera otro universo complejo, la duración completa de todo nuestro universo apenas tendría la duración suficiente para observar siquiera un pequeño desplazamiento de una hipotética partícula, como por ejemplo, un electrón alrededor del núcleo atómico.
Pero sí tiene importancia para comprender una cosa: El universo, nuestro universo, no ha sido creado con unas características determinadas que hagan posible nuestra existencia.
Existen infinitos universos, la mayor parte con unas características, con unas leyes físicas y constantes universales que no admiten la posibilidad de que se formen estructuras complejas capaces de adquirir inteligencia.
En medio de esa infinita cantidad de universos ha surgido éste, uno entre infinitos.
En nuestro universo, y quizás en algunos otros universos, SÍ es posible la vida y la inteligencia.
Hay quien piensa que el universo esta 'hecho' a la medida del Hombre.
Yo creo que el universo, el omniverso, es infinitamente variable y en él se producen todas las combinaciones posibles de fuerzas, dimensiones y estructuras complejas.
Miramos a nuestro alrededor y vemos que el universo está hecho a nuestra medida.
Pero solo vemos este universo.
Hay muchos más universos, infinitos, distintos, y en muchos de ellos, quizás la mayoría, no hay seres inteligentes que puedan pensar que el universo está hecho a su medida.
No hay en ello ningún misterio.
Imposible saberlo.
Al principio de este documento describí un paisaje idílico, un estanque en la campiña, para ilustrar el punto de partida de estas teorías. En este estanque, de vez en cuando llueve y se forman gotas de agua que caen en la superficie del estanque generando ondas, cada una de ellas un universo. A veces pasea un niño y tira una piedra en el estanque.
Pero otras veces no llueve ni pasea un niño, y otras llueve tanto que la superficie del estanque es tan caótica que no se pueden apreciar las ondas individuales.
Pero el estanque es solo una pequeña parte del paisaje en un universo infinito y en él hay también grandes extensiones de rocas, y bosques, océanos y volcanes. Sólo pueden formarse ondas individuales en puntos muy precisos y localizados de la superficie terrestre y sólo durante períodos de tiempo bastante reducidos.
El Omniverso será similar, habrá miles, millones, quizás infinitas estructuras y distribuciones de masas y estructuras totalmente inimaginables para nosotros, pero en determinados lugares del Omniverso, y en períodos limitados, cuando se cumplen determinadas condiciones, aparecen membranas de un número determinado de dimensiones donde de vez en cuando se generan universos más o menos similares al nuestro.
¿De dónde vienen las perturbaciones que los generan?
¿De dónde vienen las gotas de lluvia que generan ondas en un estanque?
Para los hipotéticos habitantes de esa onda sería completamente imposible imaginar un universo como el nuestro, en el que las ondas nacen de gotas de agua condensada en la atmósfera después de haber sido traídas por el viento desde la superficie de un mar donde las radiaciones solares han disociado y evaporado trillones de moléculas de agua.
Igualmente, para nosotros es completamente imposible descubrir como es el paisaje del omniverso donde se ha formado nuestro universo y descubrír cómo se produjo la perturbación que lo creó.
Quizás algún día podamos descubrir alguna información sobre la zona del omniverso en la que hace 13.700 MM de años surgió nuestro universo, quizás podamos empezar a vislumbrar qué pudo causar esta perturbación, esta onda en la que existimos.
La ciencia avanza, a veces muy despacio y otras veces realiza descubrimientos fascinantes en muy poco tiempo. Quizás algún día seamos capaces de mirar y comprender otras dimensiones, no solo con ayuda de complejas matemáticas sino con el simple auxilio de nuestra mente, quizás podamos saltar desde nuestro universo a otros similares, aunque sinceramente creo que eso no ocurrirá, si ocurre, en mucho, muchísimo tiempo.
¿Qué importa? Lo que importa es que estamos aquí, por la razón que sea, y estamos vivos, y tenemos deseos, sueños y capacidades, y podemos dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en mejorar las condiciones de la vida que vivimos nosotros y aquellos que nos rodean.
¿Qué más se puede pedir?
Durante siglos, los científicos han intentado comprender el universo. A partir de lo que vemos nos hacemos una idea de cómo es y desarrollamos las fórmulas matemáticas y leyes físicas que permiten explicar todo lo que vemos. En ocasiones fracasamos y no tenemos más remedio que cambiar nuestro concepto del universo para que los hechos observados coincidan con las nuevas matemáticas y las nuevas leyes físicas que desarrollemos.
Esto ha ocurrido ya muchas veces: Cuando los astrónomos, creyendo que la Tierra era plana oyeron decir que los barcos cartagineses que viajaban muy hacia el sur de África veían que al medio día el Sol se situaba al norte de su posición, tuvieron que intentar imaginar una circunstancia que resolviera esa contradicción. La primera persona que pensó que la Tierra era redonda descubrió que esa explicación resolvía muchas contradicciones de la ciencia con la realidad y el hecho de que fuera redonda fue aceptado aún antes de que Juan Sebastián Elcano lo comprobara dando la primera vuelta al mundo.
Cuando los astrónomos creían que la Tierra estaba inmóvil en el universo y todos los planetas y astros giraban a su alrededor, intentaban explicar los movimientos de los planetas imaginando que describían círculos dentro de círculos, en un baile que mientras más se estudiaba resultaba más complejo. El primer astrónomo que pensó que era el Sol el centro del Sistema Solar descubrió que partiendo de ese supuesto se resolvían todos los problemas que conllevaban el movimiento aparentemente errático de los planetas.
Hoy en día la física fundamental que intenta explicar las fuerzas, las partículas y la estructura íntima del espacio se encuentra con hechos que son cada vez más concretos, sorprendentes y difícilmente encajables dentro de las teorías generalmente aceptadas.
Hace falta un cambio de paradigma, un punto de vista nuevo que pueda hacer que los hechos conocidos encajen correctamente con las teorías que construyamos a su alrededor.
No, la Tierra no es plana.
No, la Tierra no se encuentra en el centro del Sistema Solar.
Ni siquiera nuestro Sol es el centro de la galaxia, sino que está situada más cerca del borde exterior que de su centro.
Tampoco nuestra galaxia es el centro de nuestro universo, pues éste, el centro del universo, no se encuentra en nuestro propio universo, sino en un punto ajeno al mismo, en una dirección a la que ni siquiera podemos mirar, ni señalar con nuestros dedos ni imaginar con nuestra mente.
Ni somos seres sólidos, sino que estamos compuestos de pequeñísimas partículas que, en su mayor parte son espacio vacío.
Y, por último, nuestro universo ni siquiera tiene una existencia real y sólida, sino que es simplemente una onda que se transmite por un espacio multidimensional.
Y tampoco es el único universo existente sino que hay un número infinito de universos, a infinitos tamaños y escalas, creándose y extinguiéndose desde hace un tiempo infinito, cada uno de unas características diferentes, expandiéndose por las múltiples membranas multidimensionales que limitan las diferentes estructuras del Omniverso en el que vivimos.
Lo que he ofrecido en este documento es una idea, idea que me parece lógica, coherente, quizás incluso acertada, ya que desde hace bastantes años que mantengo esta creencia he podido imaginar algunas conclusiones (el hecho de que la Constante Gravitatoria no es constante, por ejemplo) que posteriormente se han visto corroboradas por la ciencia moderna.
Del mismo modo confío que pronto se descubrirá que tampoco la velocidad de la luz es constante, sino que disminuye con la edad del universo, lo cual permitirá explicar la expansión aparentemente acelerada de las galaxias y servirá también para ratificar algunas de las ideas aquí expuestas.
Por otro lado, tampoco he visto que se haya descubierto nada que eche por tierra estas teorías, pero por desgracia no tengo suficiente dominio y conocimiento de las matemáticas y la física como para poder descubrir los fallos de mi propia teoría.
Quizás alguien más sabio que yo pueda hacerlo con media hora de trabajo.
O quizás resulte que tengo un poco de razón.
Bien, solo el tiempo lo dirá. Espero verlo.
Teoría del Universo Onda: Las Dimensiones del Espacio El Origen de las Fuerzas La Contracción de Lorentz El Tercer Infinito Un Universo a la Medida
Escrito y publicado el 1 de Abril de 2006
Última modificación el 16 de Junio de 2015