Nota para el Lector

Los protagonistas de esta historia son hombres terrestres pero no hablan ningún idioma de los existentes en nuestro planeta. Tampoco usan los mismos caracteres que usamos nosotros al escribir, ni siquiera la numeración decimal.

No utilizan unidades de medida como el metro, el segundo, yardas, libras, arrobas, ni ninguna de las unidades estándar que se usan en la Tierra.

No es éste el momento de indicar las tablas de equivalencias entre sus unidades de medida y las nuestras. Baste saber que el idioma, los números y las medidas han sido traducidas a nuestro idioma para facilitar la lectura de la historia.

La estación orbital en la que transcurre la acción ha sido construida por terrestres que usan el sistema métrico decimal por lo que en él hay algunas estructuras que tienen medidas exactas. Su radio por ejemplo es de, exactamente, novecientos metros.

De ahí que cuando describimos una distancia de novecientos metros ellos medirán una cantidad de sus propias medidas de longitud, que encima pondrán en hexadecimal y con sus propios caracteres extraterrestres.

Igual consideración debemos hacer con las medidas de tiempo y masa.

También menciono varios principios científicos. He preferido nombrarlos con los nombres por los que se conocen aquí, en la Tierra. Por ejemplo, cuando menciono la fuerza de Coriolis, fuerza que tendrá mucha importancia en esta historia y en cualquier estación orbital que se construya en el futuro, tened en cuenta que ellos no la llaman realmente así. Le darán el nombre que le den en el planeta del cual procede el lenguaje que hablan los personajes. Pero la fuerza de Coriolis seguirá existiendo en todo el universo se llame como se llame. Si yo uso su nombre terrestre es una simple licencia literaria. Para eso soy el autor.

Una cosa más. Como ya he dicho, el lenguaje que hablan los personajes es extraterrestre. Sin embargo aparecerán palabras en un idioma de la Tierra. Éstas las pondré en cursiva, por lo que cuando veáis la palabra Libertad podéis asumir que es una palabra que ellos no entienden, una palabra extranjera de la que desconocen el significado.

¿En qué idioma de la Tierra están escritas estas palabras? Bueno, tampoco eso lo puedo decir todavía ni tiene mucha importancia. Descartad los cinco idiomas más importantes de nuestro planeta y elegid cualquiera de los cinco siguientes. Tiene tantas posibilidades como cualquier otro como ya veréis más adelante. 

Espero que disfrutéis leyendo esta historia, como yo he disfrutado escribiéndola.

 

La Fuerza de Coriolis

Todo cuerpo que esté sometido a un movimiento de rotación tiene una velocidad angular. Al mismo tiempo, cada uno de los puntos del mismo tiene también una velocidad lineal. En un cuerpo sólido en rotación se producen pares de fuerzas que provocan tensiones centrípetas. Si un objeto dentro de este cuerpo se acerca al eje de rotación, la velocidad lineal tiende a ser la misma, y eso hace que aumente la velocidad angular.

Parece muy complicado pero es bien sencillo. Imaginad una piedra atada al extremo de una larga cuerda. La ponéis a dar vueltas sobre vuestra cabeza haciendo que la cuerda se enrolle alrededor de vuestro brazo. Si la velocidad lineal de la piedra era de 20 Km/h, seguirá siendo la misma hasta que se detenga al chocar con el brazo pero, al ser la cuerda cada vez más corta, cada vuelta se completará en menos tiempo que la anterior.

Los bailarines y los artistas del patinaje sobre hielo saben que cuando están dando vueltas con los brazos en cruz sobre las puntas de los pies, al acercar los brazos al cuerpo su velocidad de giro aumenta vertiginosamente y al volver a abrir los brazos disminuyen la velocidad de giro. No es magia, es la fuerza de Coriolis.

Otro efecto bastante interesante de esta fuerza lo conocen los artilleros. La velocidad angular de todos los puntos de la Tierra es la misma, pero la velocidad lineal es menor mientras más cerca estamos del eje de rotación de la Tierra, los polos en este caso.

España, por ejemplo, se mueve alrededor del eje de la Tierra a unos mil doscientos Km/h en dirección Este. Inglaterra, en cambio, al estar más cerca del eje de la Tierra se mueve a unos novecientos Km/h. Es decir, España va trescientos Km/h más rápido que Inglaterra. Si un artillero dispara una bala de cañón desde Madrid, apuntando directamente a Londres y la bala tardase una hora en llegar, ésta caería exactamente a trescientos kilómetros al este de su objetivo porque la bala, además de su velocidad en dirección Norte, también lleva consigo la velocidad de mil doscientos Km/h en dirección Este a la que sale de España, por lo que adelantaría a Londres en su viaje hacia el amanecer. Evidentemente, lo que haría un buen artillero sería apuntar trescientos kilómetros al Oeste de Londres y la bala caería en Picadilly Circus.

Por contra, si la bala se lanzase desde Londres hasta Madrid, llevaría consigo la velocidad de 900 Km/h en dirección Este, y como Madrid va mucho más rápida la bala caería en algún bello pero, espero, deshabitado paraje de Extremadura.

Es decir, bien sea que disparemos al norte o al sur, la bala siempre se desviará hacia la derecha en el hemisferio Norte. Lógicamente en el hemisferio sur se desviarían hacia la izquierda tanto si disparamos hacia el norte como hacia el sur.

(Pido perdón a Madrileños, Londinenses y Extremeños por haber usado sus ciudades para tan bélico ejemplo)

Esta fuerza explica también porqué las corrientes oceánicas, los vientos dominantes y el agua de las bañeras al vaciarse, giran siempre hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el sur.

En cualquier estación orbital que se construya en el futuro no habrá gravedad. Ésta tendrá que simularse mediante la rotación de toda la estación y eso provocará fenómenos que pueden sorprender incluso a quien comprenda perfectamente la fuerza de Coriolis.

 

A Javier, que me lo preguntó.

 

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