Artículo Vida Natural: Criterios de Bioconstrucción
Autor Recopilación de textos de Internet, Abril de 2002
Lamento no recordar las fuentes.
Consejos de Bioconstrucción para tener un hogar Confortable y Ecológico

La importancia de mirar al Sur

Radiación Solar en Verano e InviernoEl sol es la fuente de energía más importante de la Tierra. Nos irradia un flujo constante de energía que equivale a 1353 vatios por metro cuadrado de la superficie terrestre.

La inclinación del eje de rotación de la Tierra, además, hace que en su tránsito del este al oeste pasando por el sur, el sol alcance una mayor altura sobre el horizonte en verano que en invierno. Los rayos solares en verano llegan al suelo con una inclinación menor que en invierno, con lo que transmiten más energía y por tanto generan más calor.

Como, además, en verano el día es más largo que en invierno, el resultado es que el calor del sol escasea en invierno y sobra en verano. Una de las herramientas clave de la bioconstrucción para aprovechar la energía del sol y evitar sus excesos es la orientación de las construcciones, o aprovechamiento pasivo del sol.

El aprovechamiento pasivo del sol implica una orientación hacia el sur, que optimiza la entrada de radiación solar en invierno, cuando el sol está bajo, y la impide en verano, puesto que la altura del sol en esa dirección limita la penetración de sus rayos por las ventanas. El uso de toldos, pérgolas – quizás formadas por paneles solares -- o de plantas de hoja caduca, como las parras, pueden ayudar a evitar la entrada de sol en verano, mientras que no impiden su penetración en invierno. Una casa con grandes ventanas hacia el sur y pocas hacia el norte utiliza alrededor de un 30% menos de energía que un edificio que no está particularmente orientado.

¿Cuál es la superficie óptima de las ventanas? Una regla a seguir es que las ventanas deberían ocupar al menos el 20% de la cara sur del edificio, pero no más del 60%, para evitar que pérdidas de calor a través de los cristales superen a lo que aportan los rayos solares. En la cara norte las ventanas no deberían ocupar una superficie mayor al 10% de la fachada, excepto en lugares muy calurosos.

Cuando la disposición del terreno o cualquier otra causa haga imposible construir con una orientación plena al sur, hay que tener en cuenta que una desviación de hasta 20º reducirá la energía solar disponible solamente en un 5%. Sin embargo, en este caso es vital asegurarse de que no haya obstáculos que impidan la llegada de los rayos a la nueva construcción.

Una buena orientación no solamente nos permitirá ahorrar energía en calefacción y ventiladores: nos regalará el disfrute de la luz natural.

Localización

En paz con la Tierra

La geobiología (vocablo procedente de gea, la tierra, y bios, la vida) es la ciencia que estudia cómo las radiaciones, los campos de fuerza y la calidad de la atmósfera afectan a los seres humanos.

Los seres vivos hemos evolucionando entre las radiaciones cósmicas, la radioactividad terrestre, y otros campos energéticos naturales. Quizás el más significativo de todos ellos es el campo magnético terrestre, que genera las llamadas líneas geomagnéticas. En algunas circunstancias, como las tormentas, y en algunas zonas, como las fallas y corrientes subterráneas, estas energías se alteran de modo que puede afectar a la salud, al no ajustarse a los patrones óptimos para nuestras células.

Por otra parte, los seres humanos hemos creado nuestra propia planoplia de alteraciones de nuestro medio – las ondas de radio y televisión, las microondas de la telefonía móvil, la radioactividad procedente de centrales y explosiones nucleares, los campos electromagnéticos externos, los ruidos, las vibraciones de baja frecuencia producidas por el desplazamiento de vehículos más o menos pesados. Todas estas nuevas radiaciones y campos se suman a los de origen natural, configurando un nuevo “paisaje geobiológico” con el que nuestro organismo debe lidiar.

Uno de los pilares de la bioconstrucción es escoger localizaciones en las que la energía procedente del suelo y de las actividades humanas no altere la salud de los habitantes, sino que aumente su nivel de energía. Un edificio sano, por tanto, debe estar construido en un entorno amable y silencioso, libre de fallas y corrientes subterráneas, y no debe alterar el campo magnético natural. Cabe tener presente que las rocas graníticas emanan radón, que se puede acumular en las viviendas que no estén bien ventiladas. Además, un hogar ecológico no debe jamás situarse en ningún emplazamiento donde la presencia humana pueda afectar la dinámica de un ecosistema determinado.

Distribución de espacios y electrodomésticos

En la bioconstrucción, los espacios y electrodomésticos se distribuyen siguiendo los criterios de la orientación y de la geobiología.

Los espacios donde los moradores pasan una gran parte del día, como el salón comedor, el despacho y la cocina, deberían orientarse hacia el sur, mientras que los cuartos de baño, despensas y trasteros, que no necesitan luz natural, deberían orientarse hacia el norte. De este modo, las habitaciones menos utilizadas amortiguan la temperatura de las zonas más caldeadas. Idealmente, los dormitorios deberían recibir la luz matinal. Para ello, deberían estar al este de la vivienda, o, si no, tener claraboyas convenientemente orientadas.

La distribución de la vivienda también deberá tener en cuenta el campo magnético terrestre. Por ejemplo, es recomendable orientar la cabecera de la cama hacia el Norte magnético si queremos dormir relajados, y hacia el Este si deseamos recuperar fuerzas. Aunque una buena localización geobiológica de la vivienda evita problemas con las radiaciones naturales, siempre hay que tener en cuenta las radiaciones producidas por las instalaciones eléctricas y los electrodomésticos (aunque estén apagados) – también conocidas como “contaminación eléctrica”. La contaminación eléctrica puede debilitar el sistema inmunitario. Conviene minimizarla en toda la vivienda, haciendo hincapié en los espacios en que se permanece más tiempo: los dormitorios y el lugar de trabajo.

 ¿Cómo hacerlo? En su obra El gran libro de la casa sana el geobiólogo Mariano Bueno nos explica cómo.

En la instalación eléctrica:

En el dormitorio: