Artículo Vida Natural: La Orientación y el Aislamiento
Autor Juan Polaino, Abril de 2002
Todas las casas deberían diseñarse para que tengan las mejores vistas, pero el Muro Trombe, siempre al Sur

La Orientación de la Casa

He dejado éste como ultimo factor a considerar porque esto dependerá del clima en el que se viva.

Todo lo dicho hasta ahora no serviría para alguien que tuviese la casa entre los trópicos, cerca del ecuador, ya que allí el sol cae tan vertical a mediodía que su incidencia en la fachada sur, o en la norte, sería mínima. Las únicas fachadas que recibirían calor, y bastante, serían la Este y Oeste, pero de todas formas allí nuestro objetivo no sería ganar calor en invierno, sino perderlo a lo largo de todo el año. 

Y por supuesto, si alguien quiere construir una casa en el hemisferio Sur, en Argentina o Chile, por ejemplo, debería tener en cuenta que para todas las explicaciones dadas aquí deberá cambiar las palabras Norte por Sur, y viceversa.

La orientación de la casa solo tiene un requisito, y es tener en cuenta que la fachada más importante de la casa es la fachada Sur. Esta será la que haga confortable la casa, por eso es importante que esté orientada exactamente de Este a Oeste. Si hay una pequeña variación no es un problema grave, pero mientras más se aparte la fachada sur de esta orientación menos calor se aprovechará en invierno y más calor no deseado se acumulará en verano.

El resto de la casa, como va a estar aislada térmicamente, es indiferente como la construyamos, podría tener forma de estrella o de círculo, incluso se puede dejar un patio interior para que las habitaciones orientadas al norte también reciban luz solar durante el invierno. Lo más económico y sencillo, por supuesto, es la forma rectangular, y a ella me atendré casi con seguridad.

Y siendo un rectángulo queda una última consideración: ¿Que forma tendrá ese rectángulo? ¿Alargado de Este a Oeste o de Norte a Sur?

En el primer caso la fachada Sur tendría, pongamos por caso quince metros y acumularía calor para calentar ocho metros de profundidad.

En el segundo sería al revés, una fachada Sur de ocho metros debería acumular calor para una casa de quince metros de profundidad.

La solución parece obvia: En los climas fríos es mejor tener un muro Sur más largo y en los calurosos es preferible orientar la casa de Norte a Sur, de forma que el muro Sur sea de los cortos.

Parece obvio, pero tengamos presente que si la distancia es muy larga, el calor del muro Sur no llegará nunca hasta toda la casa, por eso, si se puede elegir, es preferible casi siempre que la orientación de la casa sea Este-Oeste. Tengamos presente que si sobra calor en invierno no pasa nada, se abre una ventana, pero si falta tendremos que tomar medidas para conseguir un calentamiento extra.

Por otro lado tengamos en cuenta que la casa debe tener ventanas en todas las habitaciones. Por lo ya sabido, una ventana en la fachada Sur permitirá calentar la casa en invierno y refrescarla en verano. En las fachadas Este y Oeste podrían suponer un problema, por eso recomiendo que si se ponen ventanas al Este y al Oeste, plantar árboles frondosos o instalar unos toldos para que no entre la luz del Sol directamente. Si no se hace así corremos el riesgo de sobrecalentar la casa durante el verano.

Por supuesto, todas las ventanas deben ser de doble acristalamiento y con rotura térmica. Las ventanas que mejor funcionan en este sentido son las de madera natural, mucho mejor que las de aluminio, y son más ecológicas que las de PVC.

Las ventanas que se instalen en la fachada norte deben ser las más cuidadas en su aislamiento térmico, pero no hace falta protegerlas del Sol.

El Aislamiento Térmico de los Muros

En cuanto al aislamiento de los muros, hay que intentar usar un sistema de aislamiento lo más natural posible, pero sí es importante responder a una pregunta: El aislamiento térmico ¿se debe instalar por dentro o por fuera de los muros exteriores?

En los sistemas de construcción antiguos, sin criterios bioclimáticos, la respuesta dependía de si la casa iba a ser habitada permanentemente o solo en estancias cortas, de fin de semana.

El motivo es que una casa tradicional construida con gruesos muros tarda varios días en caldearse. Si solo vamos a estar un fin de semana, cuando la casa empieza a ser un poco cálida ya nos tenemos que volver a nuestro piso en la ciudad.

En una casa así, es conveniente usar aislamiento térmico por dentro de los muros de la casa. Así, cuando lleguemos el viernes hay que calentar muy poca masa térmica y en pocas horas los muros dejan de absorber calor.

Pero si la casa es para habitarla de forma permanente, es preferible instalar una capa de aislamiento térmico por la parte exterior de los muros de la casa. De esa forma, una vez caldeados los muros interiores estos podrán conservar más cantidad de calor durante la noche, e incluso el calor podría conservarse por varios días.

Eso es en las construcciones tradicionales. Si construimos una casa bioclimática con muros Trombe, el mecanismo natural del Sol mantendrá nuestra casa cálida en invierno y fresca en verano, estemos o no estemos en ella, es decir que podemos llegar tras una larga ausencia y encontrar la casa en las mejores condiciones de confort.

Teniendo esto en cuenta, una casa bioclimática bien diseñada siempre es preferible aislarla térmicamente por el exterior de los muros, permitiendo que éstos sirvan como acumuladores de calor que mantengan una temperatura bastante estable entre el día y la noche.

El resultado es que conociendo todas estas técnicas, y con un poco de ingenio, podemos conseguir una casa que, de forma totalmente natural y sin ningún gasto energético, se mantenga bastante cálida en invierno y fresca en verano.

Tan solo en las fechas más avanzadas del invierno, tras varios días nubosos podría ser necesario encender la chimenea para caldearla. En tal caso el mejor lugar para instalar una chimenea sería, o bien en un muro interior de la casa con bastante masa térmica para que el calor del muro dure toda la noche, después de apagado el fuego, o bien adosada por la parte interior al mismo muro Trombe.

De todas formas, aunque no llegase a hacer falta, es recomendable encender la chimenea de vez en cuando. Es una de las tareas más relajantes y placenteras de la vida en el campo.