En principio podríamos decir que hemos cubierto todas las formas en que son alterados los movimientos de la Tierra, pero sólo hemos tenido en cuenta las alteraciones provocadas por la Luna y el Sol.
Pero el Sistema Solar está formado por un gran número de cuerpos, varios de ellos mucho más grandes que la Tierra.
La Tierra es un planeta de un tamaño insignificante si lo comparamos con otros planetas del Sistema Solar, como Júpiter y Saturno.
Cada planeta tiene su propio plano orbital alrededor del Sol, y el Sol influye en todos, pero los únicos planetas que tienen una masa capaz de influir en el Sol son sólo los más grandes.
Sea cual sea el sistema solar que estudiemos, en su origen cada planeta tendrá una órbita totalmente aleatoria pero con el tiempo la influencia mutua de unos planetas sobre otros y sobre el Sol tenderá a hacer que todos los planetas acaben en el mismo plano, y este será el del planeta más grande que haya en ese sistema solar.
En nuestro sistema solar tendemos a tomar como referencia el plano orbital de la Tierra, la Eclíptica, y sobre él dibujamos los demás planetas con la inclinación correspondiente a cada órbita.
Eso es lo que se suele llamar Chauvinismo planetario: la manía que tenemos los humanos de observar el universo siempre desde nuestro punto de vista. Antes pensábamos que la Tierra era el centro del universo. Ya no pensamos eso, pero seguimos usando la eclíptica como referencia para describir los movimientos orbitales de otros planetas, cuando en realidad deberíamos usar como referencia el plano orbital del planeta más grande del sistema, Júpiter, en este caso.
Para no confundir Elíptica con Eclíptica tengamos en cuenta que Elíptica es un adjetivo relativo a una elipse, y por extensión llamamos elíptica a un plano orbital. Eclíptica, en cambio, denomina sólo al plano orbital de la Tierra alrededor del Sol, y hace referencia al hecho de que los Eclipses de Sol y de Luna sólo pueden producirse cuando la luna atraviesa el plano orbital de la Tierra.
La eclíptica terrestre, y en general los planos orbitales de todos los planetas y asteroides, tenderán con el tiempo a alinearse con el plano orbital de Júpiter. Cualquier plano orbital planetario o lunar de nuestro sistema sufrirá un balanceo con su correspondiente nutación alrededor del plano de Júpiter. Debido a los efectos del gradiente gravitatorio, el balanceo será algo menor en cada ciclo hasta que en varios miles de millones de años los planos orbitales de todos los planetas y satélites coincidirán en un solo plano.
La fuerza que hará eso es la misma que hace que la Luna 'quiera' orbitar sobre el ecuador de la Tierra, y aunque muy débil en muchas ocasiones, es una fuerza tan constante que dentro de unos diez mil MM de años casi habrá cumplido su objetivo.
Escrito y publicado el 9 de Noviembre de 2007
Última modificación el 22 de Junio de 2015