Soy ateo.
Teóricamente, parece que un ateo no tiene por qué tener religión. Al
fin y al cabo, si no se cree en Dios pues no hay nada más que hablar.
Pero sí lo hay.
Para mí, la religión tiene tres aspectos fundamentales: las creencias, la ética y la historia.
Mis creencias son muy simples: Todo cuanto existe ha llegado a existir por
causas naturales. No hay ningún ser inteligente capaz de crear nada menos que
todo el universo, todo cuanto existe. Argumentar que el universo es tan complejo
que por fuerza ha tenido que ser diseñado por un ser inteligente me induce a
plantear la siguiente pregunta: Si existe ese ser, Dios, tiene que ser más
complejo que el universo, y si el universo no ha podido llegar a existir por sí
solo, si ha tenido que ser creado por un ser inteligente, entonces Dios, que es más
complejo que el Universo, es aún menos probable que llegue a existir por sí
solo, así que por fuerza ha tenido que ser creado por un diseñador aún más
inteligente, es decir SuperDios. Y éste a su vez ha tenido que ser creado por
HiperDios, y así sucesivamente.
La argumentación es tan absurda que forzosamente tenemos que cortar por algún
sitio. Los creyentes cortan después del primer Dios. Yo corto antes.
Porque si es cierto que el universo existe, no hay ninguna prueba de que exista
nada antes del universo.
Puesto que no existe Dios, no hay normas éticas impuestas por ningún dios
ni sacerdote. No hay ningún motivo religioso para seguir unos determinados
mandamientos u oficiar determinados sacramentos. Tenemos libertad para elegir
cómo queremos comportarnos. Podemos decidir vivir sin normas éticas, tomar lo
que deseemos y eliminar los estorbos que nos impidan cumplir nuestro capricho.
Esto sería muy bonito si no hubiera otras personas, pero si todas las personas
actuaran así la humanidad se habría extinguido en guerras hace milenios.
También podemos elegir seguir las normas básicas de la sociedad, pero la
mayoría de las sociedades basan su ética en mandamientos dictados por una
vieja y caduca religión, mandamientos que a veces han quedado tan obsoletos que
es preferible olvidar.
Personalmente yo he decidido elegir mis propias reglas. He leído la mayoría de
los mandamientos de varias religiones y de entre ellos he elegido aquellos que
considero suficientes y necesarios para llevar una vida feliz y buena.
Mis Mandamientos Personales |
Mandamientos
|
Prohibiciones
|
Obligaciones
|
Esta es mi ética. Sin embargo también tengo defectos, meto la pata, me
equivoco. Esto no es pecar, en mi opinión no existe el pecado sino el
sentimiento de haber cometido un error y el propósito de no volver a
cometerlo.
¿Y para qué?. Si no creo en Dios, ¿para qué me voy a tomar la molestia de
seguir unas reglas determinadas que, encima, nadie me ha impuesto sino yo?.
La verdad es que tengo un motivo totalmente egoísta. Si soy capaz de vivir
según esos mandamientos, al final de mi vida miraré al pasado y diré:
"¡Lo he hecho de puta madre!".
En cuanto a la historia de mi religión, pues es mi historia, la historia de
mi educación, de mis vivencias, de mis dudas y de mis convencimientos. Llegué
al ateismo con algo más de quince años y aunque durante muchos años he dejado
la puerta abierta a un posible argumento que pudiera convencerme de lo contrario
ya hace tiempo que decidí que los argumentos no convencen a las personas.
Somos seres regidos por razonamientos y por emociones. A veces somos capaces de
dejar a un lado la lógica más aplastante para seguir impulsos que sabemos que
pueden perjudicarnos.
La mayoría de las veces, adoptar una religión es como enamorarse, no sabemos
qué es lo que nos impulsa a amar a una persona y no a otra que, probablemente,
podría convenirnos más. Los sacerdotes y predicadores saben eso, por eso en
los púlpitos no utilizan argumentos racionales para convencer a las personas.
Utilizan (y algunos lo hacen bastante bien) argumentos emocionales.
Esas son mis creencias, mis normas éticas, mi historia.
Es una historia corta si la comparo con los cuatro mil años de judaísmo, dos
mil de cristianismo, mil cuatrocientos de islamismo, quinientos de
protestantismo.
Mi religión apenas empezó a existir el día en que por primera vez empecé a
plantearme cuestiones religiosas. Fue creciendo conforme fui madurando algunas
ideas y hoy en día es una religión que en mi opinión es bastante sólida,
amable y coherente.
Mi religión morirá conmigo, pues si mi religión me sirve a mí, si he
encontrado determinadas respuestas, otras personas encontrarán diferentes
respuestas, tendrán diferente historia y tendrán una religión diferente.
Ese sería mi deseo, que cada persona sea capaz de elegir sus propias creencias,
sus propios mandamientos y vivir de acuerdo a ellos. Que halla cinco mil
millones de religiones en el mundo, cada una con un creyente y cada uno
respetando las creencias y la manera de ser de los demás.