Aunque el Islam nació como religión en el año 622, convendría remontarse mucho más al pasado para comprender algunas de sus tradiciones.
Los árabes se consideran a sí mismos descendientes
de Ismael, el único hijo legítimo de Abraham que, a punto de
ser sacrificado en un holocausto fue salvado en el último
momento por la mano de Dios. Esto es justo lo contrario de lo que
dicen los judeocristianos, que consideran a Isaac el legítimo
heredero de Abraham.
Más adelante, siempre según los musulmanes, Isaac fue expulsado
por Abraham y tras numerosas vicisitudes y quedar en la miseria,
sus descendientes tuvieron que emigrar a Egipto donde fueron
esclavizados hasta su rescate por Moisés.
Ismael, mientras tanto, se convirtió en patriarca a la muerte de
su padre, Abraham, e hizo que se cumpliera la promesa que Dios le
hizo a su padre al convertirse en el padre de una gran nación.
Durante miles de años los árabes conservaron sus
costumbres a salvo en un desierto en el que pocas fuerzas
invasoras podían entrar.
Las ciudades árabes se convirtieron en centros económicos y
culturales, encrucijadas de todas las caravanas que recorrían el
mundo y cuna de las primeras universidades de la historia.
Allí nació, en el año 570dC, Muhammad, mal nombrado
por los occidentales como Mahoma. Tuvo una infancia bastante
desventurada pues su padre murió antes de nacer él y su madre
lo hizo a los pocos años.
Criado por una nodriza beduina, a los diez años apacentaba el
ganado de unos vecinos cuando un tío suyo lo llevó a una
caravana. Desde entonces recorrió muchos países en numerosas
expediciones comerciales destacando como un negociante hábil,
excelente conductor de caravanas y el más honrado de cuantos
comerciantes se pudieran encontrar en Medina o La Meca.
El año 605dC un incendio quemó las cortinas del
pabellón donde se guardaba la Kaaba, en La Meca.
La Kaaba era una roca meteórica que, según la tradición, había
sido erigida por Adán y, siglos más tarde, restaurada por
Abraham e Ismael para consagrarla como Casa de Dios. Muhammad
participó en su reconstrucción y se dice que ya por entonces
era conocido por al-Amin, el honesto.
Desde aquél año Muhammad tomó la costumbre de ayunar una vez
al año retirándose a vivir en unas cuevas. En su quinto retiro,
teniendo 40 años, se le apareció el Arcángel Gabriel que le
conminó a mantenerse fiel a unos nuevos principios religiosos.
Durante varios años Muhammad mantuvo su visión en secreto pero
años más tarde nuevas visiones le encomendaron que predicara a
sus familiares y amigos y por fin a todo el mundo.
Condenando la idolatría, el politeísmo y el ateismo, Muhammad
se ganó muchos enemigos en La Meca, por lo que el año 622dC
tuvo que huir con un centenar de seguidores para refugiarse en
Medina.
En Medina su situación cambió radicalmente, fue bien
recibido por la mayor parte de la población, sus ideas eran
adoptadas casi de inmediato.
Reuniendo a los líderes de diversas religiones, judíos, árabes
y cristianos, les propuso convertir Medina en una nueva ciudad
estado, escribió la primera constitución de la historia, unificó
la política con la religión para simplificar el control de la
ciudad.
Enfrentado en una serie de guerras contra los mekíes consiguió
varias victorias hasta que por fin logró imponer el Islam en
toda Arabia.
Diez años después de huir de La Meca murió dejando
una Arabia unida bajo la bandera del Islam.
En los años sucesivos la expansión del Islam fue meteórica,
llegando apenas cien años más tarde a dominar todo el norte de
África, la península ibérica, y hasta parte de Turquía en el
Mediterráneo mientras por el Este sus conquistas llegaron hasta
la India y parte de China.
Hoy en día hay musulmanes en todo el mundo aunque su influencia política está centrada sólo en los países del medio y cercano oriente y el norte de África.
Aunque Muhammad no lo hizo personalmente, sus seguidores fueron durante toda su vida recopilando las frases y sentencias por él pronunciadas cuando estaba en comunicación con Alá. De esta recopilación, ordenada y publicada por él mismo, salió el Corán, el libro sagrado de los musulmanes.
La religión musulmana se apoya en cinco pilares fundamentales:
Aparte de estos "pilares del Islam", existen una serie de normas que regulan la vida de los musulmanes.
Por último hay que indicar que el Corán recomienda ser tolerantes con otras religiones monoteístas y no tener prejuicios raciales, cosa que ha influido muy positivamente para ser aceptada por pueblos oprimidos por causa de su raza como los negros americanos.