No parece tener mucho sentido hablar de la historia del ateismo ya que nunca ha existido un movimiento organizado que sustente estas ideas tal como las demás doctrinas religiosas han formado iglesias con el fin de difundir y mantener sus creencias.
Pero aunque no ha existido ninguna "iglesia atea", siempre han habido ateos, personas que por una u otra razón creen que no existen los dioses.
Tampoco hay que confundir a los ateos con los agnósticos. Esto últimos consideran que la existencia de Dios es algo que no se puede demostrar ni refutar. Los ateos en cambio creen que no existe Dios.
A pesar de que los ateos han existido desde el principio de
la historia, nunca ha sido posible demostrar que Dios no existe.
Esto no significa precisamente que sí exista, ya que a pesar de
que los creyentes han sido mayoría durante todo el transcurso de
la historia, tampoco ninguno de ellos ha podido demostrar jamás
que Dios exista.
Todo esto parece apoyar la postura de los agnósticos, pero
muchos ateos asumen y defienden sus creencias con un rigor y una
"fé" tan fuertes e inquebrantables como un creyente
las suyas, por lo que las polémicas entre ambas ideologías han
sido siempre bastante fuertes.
Durante siglos los ateos han tenido que ocultar sus ideas antes de enfrentarse a una religión demasiado autoritaria como ha sido el cristianismo, pero en el último par de siglos las ideas ateas se han ido difundiendo cada vez con más fuerza. Aún hoy en día el ateo está mal visto por la mayoría de la sociedad pero ya no está tan perseguido ni se expone a las represalias que hubiera sufrido en siglos anteriores.
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En todas las religiones descritas hasta ahora se ha
mencionado a alguna persona que ha dado origen a una idea o a una
creencia religiosa, llamesé Abraham, Moisés, Jesús, Muhammad,
Lutero, José Smith o Charles Taze Russell.
Y si en el ateismo tuviésemos que nombrar a alguien similar, sólo
se me ocurre una persona:
Bertrand Russell.
Nacido en 1872, en Gran Bretaña, estudió matemáticas y filosofía. Después de graduarse en Cambridge viajó por varios países y en 1902 publicó Principios de Matemáticas, obra en la que usaba la lógica matemática para asentar los principios de la filosofía y la lógica filosófica para redefinir varios conceptos matemáticos. Esta obra le hizo ganar fama mundial en los círculos matemáticos y filosóficos.
Su interés por temas sociales le llevó a participar en manifestaciones de protesta contra la Primera Guerra Mundial condenando a ambos bandos. Esto hizo que fuera encarcelado por las autoridades. Al terminar la guerra viajó a Pekín, donde fue profesor en la universidad regresando en 1928 para dirigir una escuela privada en la que se impartía un sistema de enseñanza muy innovador.
Desde el año 1938 fue profesor en varias instituciones
estadounidenses y en el 41 fue contratado por la universidad de
NewYork para ocuparse de tres cursos.
Siendo ya conocido por mucha gente, algunas de sus ideas (socialista,
ateo, pacifista, liberal) ofendieron a ciertos ministros de la
iglesia que le atacaron a través de los periódicos llegando a
denunciarle como corruptor de menores. Durante mucho tiempo
Russel sufrió los ataques de numerosas personas que querían
salvaguardar la pureza virginal de los niños y las jovencitas
neoyorquinas (en la universidad de NewYork, en aquella época, no
había ni unos ni otras) y tras numerosas calumnias en los periódicos,
la Corte Suprema de la ciudad de NewYork dictaminó que Bertrand
Russell no podría dar los tres cursos ¡de matemáticas! para
los que le habían contratado.
En 1944 volvió a Inglaterra donde, a pesar de sus ideas pacifistas apoyó al bando aliado contra Hitler. En 1949 el rey Jorge VI le otorgó la medalla del Mérito y un año después recibió el Premio Nobel de Literatura.
Durante muchos años dio conferencias, escribió libros y participó en debates sobre muy diversos temas, y en lo referente a la religión se declaró siempre un ateo convencido apoyando sus razonamientos con todos los argumentos que le daba su extraordinario dominio de la filosofía y la lógica.
Teniendo ya 89 años fue detenido de nuevo por participar en una manifestación antinuclear.
Murió en 1970, a punto de cumplir los 98 años de edad.
Se puede decir que los ateos tienen una creencia
fundamental: Dios no existe.
Esto es algo que nunca se ha podido demostrar "matemáticamente"
aunque muchos ateos, Bertrand Russell entre ellos, opinan que la
lógica parece confirmar ese aserto.
A partir de ese supuesto y de la observación del universo se puede llegar a las siguientes conclusiones: