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Un joven guerrillero de Torrejón de Ardoz, sus andanzas por la Sierra Norte de Madrid, luchando contra los franceses, y después, como bandolero, asaltando caminos y diligencias.

Creada20-05-2021
Modificada20-05-2021
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Diciembre13

Antonio Sánchez, el Chorra al Aire

Joven torrejonero, nacido en 1792. Tenía 15 años en 1808, cuando se produjo la invasión napoleónica, y se unió a una guerrilla para luchar contra las tropas francesas desde campamentos perdidos en la sierra norte de Madrid.

Las guerrillas duraron unos 5 años, pero para entonces el Chorra al Aire ya le había cogido el gusto a la vida en la sierra y los asaltos a diligencias y mercaderes, por lo que continuó su vida de bandolero.

Sólo unos pocos años, porque muy pronto le capturaron, juzgaron, condenaron y ejecutaron, por el método popular (con abundante afluencia de público) de aquella época, el garrote vil.

Nací en Torrejón, y estaba destinado a labrar la tierra de sol a sol, como hizo mi padre, y el padre de mi padre. Y entonces llegaron los franceses a arrebatarnos lo único que era nuestro: la patria.

Aquí no había ejército ni había , el pueblo entero tuvo que alzarse en armas para luchar contra el invasor...

Con quince años me uní a una partida de guerrilleros y desde las peñas, los barrancos y los desfiladeros acosábamos a los franceses. ¡Já! les hicimos pasar muy buenos ratos. Cuando salían a por nosotros echábamos a correr y nos desparramábamos por el monte, les dejábamos agotaítos. Cuando se retiraban, íbamos tras ellos y les hostigábamos desde la retaguardia. Y a los que se perdían por ahí, pues matarile, pero despacito, sin prisas (acariciando el filo de un cuchillo).

Luego aparecieron los ingleses a decirnos lo que teníamos que hacer, y se empezaron a ganar algunas batallas: El Bruch, Bailén, Arapiles... Y después Vitoria, San Marcial.

Cinco años habían pasado, y entonces unos señores firmaron unos papeles ¡y se acabó!... Yo, y otros como yo, fuimos quienes ganamos la guerra, y al terminar ¿qué? ¿Acaso nos dieron condecoraciones? ¿Una gratificación? ¡No! ¡Nos dieron puerta! Y allá que nos las compusiéramos.

Unos cuantos decidimos quedarnos en la sierra. Y ahí sí que empezó lo bueno. Tuvimos en jaque a todo aquél que se atrevió a cruzar nuestro territorio, en la sierra norte.

Nos reuníamos en la venta de la Pesadilla, cercana a El Molar, para organizar la tarea. ¡Éramos grandes! A la mañana podíamos desplumar a un pisaverde en Miraflores y a la tarde ya estábamos haciendo lo propio en Cabanillas.

Nos creíamos capaces de burlarlo todo, ¡habíamos salido con bien de tantos fregaos...

Pero un día algo salió mal, un día no fui lo bastante rápido... Tenía 24 años cuando me capturaron en Quijorna.

(echándose las manos al cuello)

¡Y se acabó!

Por cierto, no me preguntéis por qué le llamaban "Chorra al Aire". No tengo la menor idea.

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