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Torrejón de Ardoz tras la Reconquista El Alfoz de Alcalá de Henares La Compra de la Villa de Torrejón El Siglo Maldito

Creada21-01-2019
Modificada21-01-2019
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Junio2

El Alfoz de Alcalá de Henares

Una vez expulsados los árabes (que no toda la población), el territorio reconquistado se dividió en Alfoces, extensas comarcas dependiendo de un municipio. Torrejón quedó como una aldea dependiente del alfoz de Alcalá de Henares.

Agricultores en el CampoAquellos fueron, quizás, los mejores tiempos, sin guerras ni discordias. El clima, ligeramente más cálido que el actual, era muy regular, las estaciones previsibles, las lluvias en su época, y para los campesinos era muy fácil prever cuáles eran los mejores meses para sembrar y cosechar, por lo que la tierra era productiva y la sociedad próspera.

Además, al ir creciendo la ciudad de Madrid, en Torrejón se estableció una industria de fabricación de ladrillos y tejas para abastecer las nuevas construcciones de la futura capital de España. Las tejas del Palacio Real y otros muchos edificios de Madrid fueron fabricadas en Torrejón.

Al no disponer de documentación histórica de esa época, sólo podemos suponer que las circunstancias de Torrejón fueron más o menos las mismas que las de otras aldeas de los distintos alfoces de las tierras reconquistadas. Y entre ellas probablemente afectó profundamente la epidemia de peste bubónica que desde los años 1.348 en adelante acabó con la mitad de la población de Europa.

Tal como en muchas otras aldeas castellanas, aunque en Torrejón eran mayoría los cristianos también existían varias familias musulmanas, algunas que se quedaron aquí tras la reconquista, otras llegadas posteriormente huyendo de las persecuciones religiosas de los fanáticos almohades y almorávides en Al-Ándalus, aún regida por musulmanes.

A mediados del siglo XVI se construyó la iglesia de San Juan Evangelista, sin que sepamos si se hizo sobre alguna construcción anterior. En su interior recibían sepultura los difuntos de las familias más pudientes del pueblo. La gente más humilde era enterrada en un cementerio al lado de la iglesia.

La Independencia de Torrejón

El Alcalde y el Concejo Municipal eran nombrados por Alcalá y su labor fundamental era recaudar impuestos para financiar las infraestructuras alcalaínas. No existía juzgado al principio y cuando se hizo sólo actuaba en casos de poca enjundia, de menos de 100 maravedíes. Para temas más importantes los torrejoneros tenían que acudir a Alcalá, a dos leguas de distancia (dos horas andando) donde alguaciles y jueces de la ciudad complutense solían tratar con desprecio a los aldeanos, la mayoría incultos y con sandalias llenas de barro.

Hartos de las incomodidades por la distancia, los desplantes en los juzgados y las constantes subidas de impuestos sin que éstos repercutieran en beneficio del pueblo, los torrejoneros decidieron independizarse de Alcalá.

En 1.554 conseguimos del rey Carlos I la gracia de concedernos la Carta de Villa de Señorío.

Familia de TorrejónTorrejón pasó a ser una Villa. ¡Ya éramos Villanos!

No nos salió gratis. Los 214 vecinos de Torrejón (entiéndase vecinos como familias) tuvimos que reunir 1.391.000 maravedíes, pero ahora ya podíamos elegir a nuestros alcaldes y el juzgado podría resolver conflictos vecinales y delincuenciales sin que nos tuviéramos que desplazar a dos leguas de distancia.

Aunque para el gusto de muchos torrejoneros no fue suficiente. Nos habíamos independizado de Alcalá, pero no de muchos de sus impuestos ni de los privilegios que éstos conservaban sobre el uso de varios pastos y tierras. Y aunque se ampliaron las causas que el Juzgado podía juzgar, para temas de mucha más enjundia, más de 10.000 maravedíes, seguíamos teniendo que irnos fuera, ahora a Valladolid, para resolverlos. Por suerte o por desgracia eran pocos los vecinos que disponían de tanto dinero y casi todos podían resolver sus cuitas en los juzgados de Torrejón.

Y aún éramos Villa de Señorío, por lo que la villa podría ser comprada y regida por señores.

Así estuvo a punto de ocurrir algunos años más tarde, cuando Felipe II, necesitado de ingresos en sus arcas, trató con unos caballeros para venderles la villa.

Como los torrejoneros no queríamos ser vasallos de señores, fuimos nosotros mismos los que en 1.574 volvimos a recaudar otra millonada, 3.634.780 maravedíes, a razón, aproximadamente, de "14.000 maravedíes por vecino, aunque sean moriscos", para convertir Torrejón de Ardoz en una Villa de Realengo, dependiendo únicamente del rey y con el compromiso de que la villa nunca podría ser vendida.

Según las cuentas, éramos unos 260 vecinos, de los que 40 eran moriscos.

El Siglo Maldito

Si pensábamos que con la independencia íbamos a vivir maravillosamente, nos equivocamos.

En el mundo se estaba haciendo notar cada vez con más intensidad un cambio climático, La Pequeña Edad de Hielo, que estaba destruyendo las cosechas habituales del Norte de Europa.

Las vides desaparecieron de Alemania e Inglaterra (por eso beben cerveza). Las montañas se cubrieron de nieve. Los glaciares arrasaron ciudades sin que los rezos y exorcismos de los sacerdotes pudieran detenerlos. Lluvias y granizos torrenciales se producían en las fechas más insospechadas, aplastando las cosechas. Frecuentes riadas destruyeron puentes y arrasaron pueblos y campos ribereños. Hasta el canal de Bósforo se congeló en 1.620, permitiendo que se pudiera pasar de Turquía a Grecia andando.

En Torrejón, más al Sur, nos libramos de la mayor parte de los efectos adversos del clima europeo, pero sufrimos recurrentes sequías o diluvios torrenciales que cada cierto tiempo destruían nuestras cosechas.

Además, entre 1.599 y 1.603 sufrimos una nueva epidemia de peste que mató a cientos de personas.

Después, en 1.609, se produjo La Expulsión de los Moriscos. No sabemos si las 40 familias moriscas que vivían en Torrejón, y que habían pagado a escote la independencia de la villa, tuvieron que irse o pudieron quedarse con la ayuda y la ocultación de sus vecinos. En algunos pueblos castellanos los moriscos tuvieron que hacer el paripé de irse al exilio, pero volvieron meses más tarde y sus vecinos les ayudaron con su silencio ante las autoridades.

Lamentablemente es algo que ocurrió en muy pocos pueblos. En la mayoría, y es probable que aquí también, los moriscos tuvieron que salir de España dirigiéndose a Marruecos, Túnez o Arabia.

La única reseña agradable (para algunos) de este siglo es que, a pesar de todas las penurias sufridas y por sufrir, la Iglesia era rica. Durante ese siglo se hicieron varias ampliaciones y mejoras en la iglesia de San Juan Evangelista, se adquirieron las campanas, se instaló un hermoso retablo en el altar mayor y se contrató a un famoso pintor, Claudio Coello, para pintar el hermoso cuadro del Martirio de San Juan Evangelista.

Lástima que, aparte de los curas, el resto de la población no viera su vida mejorada.

Otra plaga de peste en 1.648 y otra de tifus en 1.675, hicieron que la población de Torrejón quedara reducida a bastante menos de 200 vecinos.

No sería hasta el final de este aciago siglo XVII cuando la población pudo empezar a recuperarse.

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