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El Reino de Carpetania

Aunque las aldeas carpetanas fueron originalmente independientes entre sí, pronto formaron estructuras de gobierno y un ejército común.

Torrejón de Ardoz formó parte del extenso reino de Carpetania, que abarcaba las provincias de Madrid, Toledo y parte de Guadalajara y Cuenca.

En esa época comenzó la globalización, con la llegada de comerciantes que llegaban a todas las aldeas carpetanas a intercambiar productos traídos de allende los mares por productos carpetanos.

Estos comerciantes fueron inicialmente fenicios, procedentes del extremo opuesto del Mediterráneo, que fundaron varias ciudades en la costa de España, como Gadir, Cádiz, en el año 1.000 aC y algo más tarde Malaka y Sexi.

Puerto de CartagoTambién fundaron en la costa de Túnez la ciudad de Cartago, que en su idioma significa Ciudad Nueva. Esta ciudad era al principio una escala de abastecimiento y descanso en medio de los largos viajes de un extremo a otro del Mediterráneo, pero con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en el puerto más grande del Mediterráneo.

Debido a las invasiones asirias y babilónicas, los fenicios acabaron sumidos en la decadencia y la ciudad de Cartago quedó como el principal puerto comercial y militar en el Mediterráneo y parte del extranjero, llegando sus barcos a las costas de Galicia, Inglaterra y hacia el Sur, por la costa de África, hasta el Golfo de Guinea.

Por esa época los cartagineses empezaron a llamar a nuestra tierra la "Costa del Norte", que en fenicio se escribía más o menos "yspny". ¡A saber cómo se pronunciaría!

En Murcia fundaron otra ciudad llamada Qart Hadasht (Cartagena), a la que los romanos llamaron luego Cartago Nova. Es decir, Nueva Ciudad Nueva. Menos mal que no la refundaron más veces.

Para garantizar la seguridad de sus ciudades y comerciantes también ocuparon parte del interior de la Península, al principio sólo desde Huelva hasta Alicante, sin adentrarse en la Meseta Central si bien sus comerciantes sí que llegaban mucho más al Norte.

A todas estas ciudades cartaginesas llegaban barcos con mercancías, y desde ellas los comerciantes íberos se adentraban en el interior recorriendo todas las aldeas carpetanas y de otros pueblos celtas para comerciar.

Después llegaron los romanos, pero estos no lo hicieron para comerciar, sino para crear un imperio y cobrar impuestos.

Aníbal contra Carpetania

Los cartagineses no estaban muy contentos con la llegada de los romanos y en varias ocasiones se enfrentaron a ellos en tres Guerras Púnicas.

Como en la primera perdieron las islas de Sicilia y Cerdeña, los cartagineses quisieron compensarlo ampliando sus territorios en España.

En el año 221 aC, el cartaginés Aníbal trajo a España un numeroso ejército llevando el equivalente de los tanques de la antigüedad, elefantes norteafricanos, ya extinguidos, algo más pequeños que los actuales elefantes africanos pero aún así impresionantes en la batalla.

Campaña de Aníbal contra los Carpetanos, Año 220 aC

Desde Cartagena se fue con 20.000 soldados, 6.000 jinetes y 40 elefantes rodeando por el Sur y el Oeste la Carpetania, atravesando Vetonia hasta llegar a las tierras de los Vacceos, contra los que se enfrentó en Helmántica (Salamanca) y Arbucala (Toro).

Después, cuando volvían de la guerra, pasaron por Carpetania, y aquí les estábamos esperando. Los vacceos que habían sido vencidos pidieron ayuda a los reinos Carpetanos y Olcades, y a orillas del Tajo, en Colmenar de Oreja, nos preparamos para una bonita batalla.

Nosotros éramos 40.000 soldados, el doble que los suyos, y aunque no teníamos elefantes estábamos seguros de que íbamos a darles una buena paliza.

¡Y vaya paliza que... nos dieron!

Aníbal era mucho Aníbal.

Un par de años más tarde lo intentamos de nuevo y Aníbal, que estaba en ese momento asediando Sagunto, dejó a su lugarteniente al mando del asedio y aquí se vino a darnos otra lección de estrategia militar.

Y la aprendimos.

Aníbal ganó todas sus batallas y al final se fue para Italia con sus tropas y sus elefantes, llegando hasta las mismas puertas de Roma.

¡Hannibal ad portas! gritaban aterrorizados los romanos mientras huían de la ciudad.

Después fue derrotado, no por los romanos sino por sus propios gobernantes que se negaron a enviarle los refuerzos que necesitaba para culminar la victoria.

Años más tarde, en la Tercera Guerra Púnica, los romanos atacaron Cartago en El Mayor Asedio de la Antigüedad. Mataron a casi medio millón de cartagineses y a los pocos supervivientes los esclavizaron. Luego reconstruyeron la ciudad, la repoblaron con su gente y se hicieron los amos del Mediterráneo y las tierras que lo rodeaban.

Ni que decir tiene que, tras la derrota de Aníbal los romanos tomaron el control de la Península, incluida Carpetania.

Y después de darnos un par de lecciones más de estrategia militar, nos hicimos romanos.

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