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Fue la Copa de la que bebió Jesús en la Última Cena.  ¿Es posible que esté en una modesta iglesia española?

Creada11-10-2016
Modificada23-05-2017
Total Visitas106
Diciembre2

Reseña del Documental En Busca del Santo Grial de la serie Tesoros al Descubierto

La Búsqueda del Santo Grial

Fue la Copa de la que bebió Jesús en la Última Cena.

Miles de historiadores han intentado encontrarla.

¿Es posible que esté en una modesta iglesia de España?

El Cáliz Perdido

Según los evangelios, escritos varias décadas después de la Última Cena, Jesús bebió de una copa y la pasó a sus discípulos para que bebieran en recuerdo suyo.

Nadie sabe si la copa fue guardada por alguno de los discípulos o, sencillamente, las mujeres que sirvieron la cena lavaron la copa y la devolvieron a las estanterías donde se guardaba la vajilla.

Pero actualmente existen más de 200 reliquias en iglesias de todo el mundo de las que se afirma que son el Santo Grial.

Una de las más creíbles candidatas es una copa que se encuentra en la catedral de Valencia, España, llevada por Pedro de Jerusalén a Roma y, en el siglo III, trasladada a Valencia.

Pero no es la única que reclama la autenticidad de la reliquia.

El Cáliz en el Santo SepulcroEn el año 909, el Emperador Carlomagno encargó un inventario de personal y bienes de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, y en él se detalla que hay una habitación con dos guardianes que custodian 'El Cáliz'. También un plano del edificio dibujado en el siglo VII muestra una habitación en cuyo interior se ha dibujado un cáliz.

Después del 909, el Cáliz no es vuelto a mencionar en ningún inventario.

El Cáliz de León

En el año 2.014, la historiadora Margarita Torres encontró un texto medieval en una biblioteca de El Cairo, Egipto. Es un pergamino escrito en árabe donde se menciona 'La copa que los cristianos llaman La Copa del Mesías'.

El texto es una relación de objetos que fueron enviados a España para ser entregados al rey de León, Fernando el Grande.

En 1.055 España estaba dividida entre los Cristianos al Norte y los Musulmanes al Sur. León es el reino cristiano más poderoso y su rey, Fernando, tiene la intención de recuperar las tierras invadidas por los musulmanes.

El documento narra que un séquito musulmán viajó con el cáliz desde Denia a León para entregárselo al rey Fernando a cambio de que éste no prosiguiera con la Reconquista.

El Cáliz de LeónEn los ornamentos de oro que sustentan el cáliz se encuentra una inscripción con el nombre de 'URRACCA FERNIDANDI'. Urraca era el nombre de la hija del rey Fernando.

Los ornamentos que le dan forma de copón, se añadieron en el siglo XI, pero el cáliz original era sólo el cuenco de ónix que hay en la parte superior, un cuenco en forma de bol con una reducida peana. Su estilo es similar al de los cuencos para bebida que se usaban en la época de Jesús en el imperio romano. El material empleado y su exquisita manufactura revelan que su propietario debía ser alguien rico, que no se conformaba con una vasija de madera o cerámica, las más habituales entre la gente modesta de la época.

Fue Fernando el que hizo que se fabricara el soporte de oro y piedras preciosas que sujetan el cáliz, y su hija, Doña Urraca, hizo que se construyera la Cámara Real de la Iglesia de San Isidoro, donde el cáliz permaneció custodiado durante siglos.

En el techo de la capilla se encuentra un fresco que representa La Última Cena. En él, Jesús no tiene ante sí ninguna copa, pero a un lado de la imagen se ve la figura de un copero que lleva hacia Jesús un cuenco con la misma forma y color que el Cáliz de León.

Hay un indicio más que identifica el Cáliz de León con el que se expuso hasta el siglo X en el Santo Sepulcro. En otro documento árabe encontrado en la biblioteca de El Cairo se menciona que 'se cortó una pieza del cáliz con un cuchillo'. Y, efectivamente, el Cáliz de León presenta una muesca en el borde, medio oculta pero aún visible, bajo los ornamentos de oro que lo sujetan.

Para la historiadora Margarita Torres no cabe ninguna duda de que esa es la copa de la que bebió Jesús.

En mi modesta opinión, yo creo que si los datos expuestos son ciertos podemos concluir con muy pocas dudas que el Cáliz de León es la copa que estuvo expuesta durante varios siglos en la Iglesia del Santo Sepulcro, inventariada en el año 909, saqueada en el siglo XI por los musulmanes y ofrecida al rey Fernando a cambio de que cesara en sus planes de reconquista.

Pero no veo que haya pruebas de que ese cáliz no haya sido fabricado entre los siglos IV y V, cuando muchas iglesias falsificaban reliquias para atraer a los peregrinos cristianos.

El Extraño Pergamino

La doctora Delia Cortese es experta en manuscritos antiguos y ve algunos indicios extraños en los encontrados por Margarita Torres en El Cairo.

La escritura es basta e irregular, sin la elegancia propia de los escribas expertos. La tinta era a veces muy abundante, produciendo manchones, y otras muy débil. En la escritura no se ha utilizado una plantilla de líneas paralelas, por lo que también los renglones aparecen torcidos. Y el material mismo, el pergamino, resulta también extraño, porque en Egipto, en la época medieval, se usaba papel.

Los pergaminos están hechos con pieles animales. El papel se hace con hojas y pulpa de una planta muy abundante en los cañaverales del Nilo. Al ser mucho más caros, los pergaminos eran usados con mucho más cuidado por escribas expertos.

Pero estos pergaminos han sido escritos sin cuidado, como si se tratara de un borrador previo a la escritura de un documento oficial, lo cual resulta sorprendente en un pergamino mucho más caro que el papel.

Puestos a imaginar una posible explicación, puede que un maestro escriba encargara a un joven aprendiz que escribiera el texto en papiro y éste decidiera hacer un borrador en pergamino, ignorando que era mucho más caro que el papel. ¡Menuda bronca le echaría el maestro!

O puede que se escribiera en Arabia, lejos de Egipto, donde el pergamino es más abundante y el papiro más escaso.

El Periplo del Cáliz de León

La peregrinación era una actividad que realizaban muchos creyentes y algunos narraron sus experiencias. En el año 570 un peregrino de Plasencia, Italia, viajó a Jerusalén y cuenta que en la Iglesia del Santo Sepulcro contempló un fragmento de madera de la Santa Cruz y 'el cáliz de ónice que bendijo en la Cena'.

No se han encontrado más relatos de peregrinos que mencionen el Cáliz.

Sin embargo, los documentos encontrados en El Cairo no indican que el Cáliz enviado a España procediera de la Iglesia del Santo Sepulcro, sino de una pequeña iglesia de las afueras de Jerusalén. ¿Por qué el Cáliz estaría en una pequeña iglesia y no en la más sagrada y famosa del Santo Sepulcro?

Las relaciones entre musulmanes y cristianos solían ser más o menos pacíficas aunque en ocasiones se producían enfrentamientos violentos. A principios del siglo XI comenzó a reinar en Jerusalén el Califa Hakim, un musulmán que se oponía a la presencia de los cristianos y que en el año 1.009 ordenó destruir la Iglesia del Santo Sepulcro.

Es posible que los cristianos pusieran las más valiosas reliquias a salvo en la pequeña iglesia de la que un siglo más tarde fue saqueada.

El Sacerdote Adinerado

Un cáliz de piedra, especialmente de ónix, no es un artículo que se suela encontrar en el ajuar de una casa modesta, donde la mayoría de copas, vasos, platos y cuencos suelen ser de madera o cerámica. No es probable que pertenezca a un pescador o carpintero.

La religión judía tiene la regla de que no se deben usar recipientes en cuyos poros puedan filtrarse los líquidos, para evitar ciertas mezclas expresamente prohibidas en la Torá. Los sacerdotes y gente que siguiera estrictamente las normas de la Torá procuraban usar vajillas de cerámica vidriada, metal o piedra tallada. Los más adinerados podían disponer de vasijas de ágata, ónix u otras piedras semipreciosas.

Los Evangelios indican que la Última Cena se celebró en un aposento alto, y los peregrinos cristianos suelen visitar una casa en la que supuestamente tuvo lugar. No es el edificio original, ya que la construcción se realizó varios siglos más tarde de Jesús sobre los cimientos de las ruinas de una mansión anterior en la que, según la tradición, se celebró la Última Cena.

El arqueólogo James Tabor ha excavado una mansión similar, a 300 metros de distancia, y ha encontrado numerosos artefactos y enseres del siglo I que le han permitido conocer muchos detalles de sus habitantes.

El propietario era un adinerado sacerdote del Templo que poseía muchos enseres de calidad, más caros que los habituales en otras viviendas de la zona. Se han encontrado monedas, algunas de ellas acuñadas por Poncio Pilato.

La casa que actualmente visitan los peregrinos está cerca del Templo de Jerusalén, en la ciudad alta, en una zona en la que residían los más importantes sacerdotes. Es posible que Jesús y sus discípulos celebraran la cena de Pascua en la casa de un importante y adinerado sacerdote que simpatizaba con su causa y les invitó a compartir con él la cena que celebra la Pascua judía. En tal caso el propietario ofrecería a Jesús el puesto de honor y le ofrecería la vajilla más preciada, un carísimo cáliz de ónix, que él compartió con sus discípulos.

Tras la muerte de Jesús el sacerdote siguió ofreciendo la casa a los discípulos. Allí se ocultaron y reunieron durante las semanas que pasaron hasta Pentecostés. Es probable que el recuerdo de Jesús fuera muy intenso y se convirtiera en veneración, y los discípulos pudieron repetir entre ellos el rito de la comunión, compartiendo el vino de la misma copa de la que Jesús había bebido unos semanas antes.

Allí pudo empezar el mito y la reverencia por una anodina pieza que, por la gracia de haber sido la última copa de la que bebió Jesús, se convirtió en el tesoro más apreciado y mítico de la cristiandad.

En mi opinión

¡Ojalá fuera posible saber si la copa en la que bebió Jesús es la misma que algunos siglos más tarde estaba expuesta y fue descrita en la Iglesia del Santo Sepulcro!

También el Cáliz de Valencia parece un candidato muy firme para este honor.

Los otros 198 cálices que reclaman ser los auténticos parece que lo tienen más difícil.

Pero a partir del siglo IV, desde que Elena, la madre de Constantino, afirmó haber encontrado La Verdadera Cruz de la crucifixión de Jesús y empezó a repartir astillas de la misma por todas las iglesias de la cristiandad, la devoción por las reliquias se convirtió en un reclamo turístico que dejaba grandes beneficios económicos a las iglesias y los comerciantes de las ciudades en las que se custodiasen las reliquias más sagradas y veneradas.

Y empezaron a fabricarse falsificaciones.

Puede ser que uno de esos 200 cálices sea el verdadero, pero lo más probable es que la copa de la Última Cena fuera guardada en la alacena y años más tarde acabara enterrada bajo los escombros de la casa cuando fue derribada.

¿Quién puede saberlo?

En cuanto al propietario de la casa donde se celebró la Última Cena hay varios historiadores que piensan que se trataba de Juan, un joven sacerdote del templo, que fue discípulo de Jesús, apoyaba la cabeza en el pecho de Jesús durante la cena (Juan 13,23) y que en su ancianidad vivió en Patmos, donde otro Juan escribió el Evangelio de Juan, basándose en los relatos del primero. (Ver Guía para Comprender los Evangelios)

¿Es posible que Juan apartara la copa de la que Jesús tomó su última bebida?

Ver Ficha de En Busca del Santo Grial de la serie Tesoros al Descubierto

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