Reseñas de Documentales y Libros

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Las Ciencias del Universo

La Tierra

Vida y Evolución

Salud y Medicina

Sexo y Genética

Alimentación

Neurociencias

El Significado de la Vida

¿Podemos Todos Ser Genios?

¿Qué nos hace ser lo que somos?

¿Se puede Piratear la Mente?

¿Somos Todos Intolerantes?

¿Por qué Mentimos?

Sociedad

Tecnología

Documentales de Historia

Documentales de Religión

Misterios Fantásticos

Áreas de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP34.235.127.68

Datos de Pagina

¿Podemos superar los odios religiosos, raciales, políticos o deportivos? ¿O es algo inherente a nuestra forma de ser?

Creada05-09-2016
Modificada05-09-2016
Total Visitas73
Diciembre1

Reseña del Documental ¿Somos Todos Intolerantes? de la serie Secretos del Universo

¿Somos Todos Intolerantes?

En 1.999, un joven negro se sentó al atardecer en las escaleras de su edificio y un rato más tarde se acercaron varios policías blancos que le pidieron la documentación. Cuando fue a sacarla de su bolsillo uno de los policías gritó '¡Arma!' y lo acribillaron a balazos. Sucesos parecidos se han producido con alarmante frecuencia, lo que ha llevado a numerosas protestas de la población negra que piensa que los policías actuaron por racismo.

Un sociólogo ha realizado un experimento. Varias personas, en una galería de tiro, tienen que disparar a siluetas de personas, blancos y negros, que aparezcan armadas, pero no deben disparar a personas que tengan un móvil u otro objeto que no sea un arma. Las imágenes sólo aparecen durante un segundo y se producen fallos, alrededor de un 15%. La investigación revela que cuando a los blancos se le aparecen imágenes de personas blancas tardan más tiempo en reaccionar y dejan escapar a muchos armados. En cambio, cuando aparecen personas negras disparan con más rapidez y frecuencia y 'matan' a bastantes negros inocentes.

Sorprendentemente, cuando el sujeto es negro tiene exactamente la misma tendencia, se equivoca más disparando a negros inocentes que a blancos armados.

La conclusión del sociólogo es que no se trata de que los sujetos sean racistas, sino que son víctimas de los estereotipos raciales mostrados en los medios de comunicación, películas, series y reportajes que suelen asociar la raza negra con una mayor predisposición a la delincuencia.

La Primera Impresión

Un estudio neurocientífico ha determinado que cuando vemos por primera vez un rostro hay dos zonas cerebrales que se encargan de realizar el reconocimiento, la zona fusiforme facial y la corteza orbitofrontal. Ambas realizan, de forma independiente, un rápido proceso en el que la imagen es asociada con estereotipos previos. El área fusiforme facial reconoce el género y la raza. La corteza orbitofrontal relaciona el rostro con la información que se ha acumulado durante todas las experiencias previas sobre las personas que tienen un rostro similar. No sólo hace esas relaciones, sino que incluso es capaz de alterar la imagen que se está procesando, cambiando la percepción de la realidad.

Por regla general cuando vemos un rostro negro con una expresión neutra la asociamos con 'enfado', pero si la misma expresión está en un rostro blanco la identificamos con 'felicidad'. Y esto le sucede igual a todos los sujetos, independientemente del género, la raza o la orientación sexual.

El proceso de reconocimiento dura algo más de medio segundo, después se añaden más datos que pueden corregir el resultado, pero la primera impresión puede ser determinante creando un prejuicio social inconsciente.

Estos estereotipos son mecanismos cerebrales que hacen que las personas tomen decisiones con más rapidez, lo que en una situación de emergencia puede suponer una ventaja evolutiva para aumentar las probabilidades de supervivencia, aunque sea a costa de cometer errores por exceso, pero en condiciones normales nos pueden hacer actuar con prejuicios.

Superar los Estereotipos

Los estereotipos son, en ocasiones, necesarios, pero cuando no lo son ¿podríamos superarlos?

Una neurocientífica ha realizado experimentos con ratas blancas y negras. Introduce una rata en un tubo transparente que puede ser abierta desde fuera, y en el exterior coloca otra rata blanca que nunca ha estado en contacto con ratas negras. Cuando una rata blanca ve encerrada a una rata blanca, la libera. Pero si la encerrada es negra, no.

Después hace que las ratas blancas y las negras convivan durante un par de semanas, y cuando repite el experimento las ratas de fuera del tubo liberan a la encerrada, sea cual sea su raza.

El estereotipo inconsciente puede seguir existiendo, pero la socialización lo ha debilitado hasta el punto en que ya no es un obstáculo.

Esta investigación abre la esperanza de que la intolerancia puede ser superada por las personas que se relacionan con miembros de otras razas.

El Individuo y el Grupo

Las personas no sólo actúan de forma individual, también tienden a formar grupos y a menudo se toman decisiones que supongan un sacrificio para el individuo pero un beneficio para el grupo. Pero al mismo tiempo se convierte a los miembros de otros grupos en rivales, en enemigos. No sólo deseamos vencerlos, también queremos que pierdan, aunque se enfrenten con otros grupos.

Los ejemplos más claros se ven en los deportes de competición, los fans de un equipo deportivo los apoyan incluso cuando juegan mal, y atacan a los equipos rivales aunque compitan con otros. En general, casi todos los fanáticos actúan estúpidamente a favor de sus ídolos y aún más estúpidamente contra los rivales.

Este comportamiento se procesa en la zona cerebral conocida como Estriado Ventral, que es la zona que se estimula cuando tenemos una sensación placentera.

El Estriado Ventral está implicado en las adicciones. Se activa cuando tenemos una sensación placentera, al fumar un cigarrillo, al drogarnos, al ganar una mano de póquer o sacar unas monedas de la tragaperras, y el cerebro quiere repetir la experiencia volviendo a realizar la misma actividad que nos ha provocado esa sensación.

Lo malo es que el Estriado Ventral también se estimula cuando vemos que los rivales o enemigos sufren, y eso hace que inconscientemente deseemos que sufran más. Llegados a cierto extremo, incluso puede incitarnos a que nosotros mismos les causemos dolor.

El cerebro prejuzga a las personas en cuatro categorías basadas en dos escalas de valores: Amigos o Enemigos, Competentes o Incompetentes. Un joven universitario tendemos a clasificarlo como Amigo Competente. No esperamos de él ningún daño y provoca nuestra admiración. Un anciano o minusválido lo clasificamos como Amigo Incompetente, y suele provocarnos compasión. A los drogadictos los consideramos Enemigos Incompetentes, y los rehuimos con prevención. A los socialmente poderosos, banqueros o políticos, los clasificamos como Enemigos Competentes y despiertan nuestro odio y deseo de perjudicarlos.

Es una clasificación muy simplista para mi gusto, y me imagino que no será universal. Supongo que los banqueros y drogadictos tendrán puntos de vista distintos al mío.

En condiciones de estabilidad social, los Enemigos Competentes despiertan nuestro odio pero los soportamos pues al relacionarnos con ellos podemos sacar algún beneficio, pero en períodos de inestabilidad social son los primeros a quienes consideramos culpables de nuestros problemas y a quienes atacamos, en ocasiones violentamente.

Liberales y Conservadores

Hay muchos partidos políticos con ideologías muy diversas pero simplificando mucho podemos clasificarlos en dos grandes categorías: Liberales y Conservadores.

Un politólogo británico ha estudiado la forma en que los liberales y conservadores tratan con diversos problemas y lo ha hecho escaneando su actividad cerebral durante la toma de decisiones.

Los cerebros conservadores utilizan con más frecuencia la amígdala y corren más riesgos. Para ellos el riesgo es una oportunidad de conseguir una ganancia.

Los cerebros liberales utilizan más las ínsulas cerebrales, y consideran el riesgo como un problema que hay que resolver.

Ambos cerebros tratan los problemas de forma similar, pero mentalmente los experimentan de forma distinta.

Se han investigado a muchas personas, desde los cuatro a los veinte años, y se ha observado que el tamaño de la amígdala y las ínsulas varía entre liberales y conservadores, por lo que parece que el proceso de formación de las ideas políticas no es innato sino que se desarrolla con la educación. Y una vez consolidada esa formación parece que sus posturas pueden llegar a ser irreconciliables.

Egoísmo y Altruismo

A cuatro grupos de estudiantes se les hace participar en el juego de Dar y Tomar. Cada uno parte con UNA moneda que pueden quedarse o ponerla en el fondo común. Después de cada ronda el profesor duplica lo que haya en el fondo común y lo reparte a partes iguales entre todos. Si todos DAN, todos duplican su capital. Si todos TOMAN, ninguno pierde ni gana. Si uno TOMA y los demás DAN, el que TOMA casi triplica su capital y los demás ganan, pero algo menos que el doble. Si hay más que TOMAN que los que DAN, los que TOMAN ganan, pero los que DAN pierden.

Al empezar el juego, todos empiezan DANDO, pero cuando algunos ensayan el TOMAR y ganan más que los que han dado, los que DABAN dejan de hacerlo hasta que al final todos TOMAN y, en la práctica, se ha acabado el juego.

Cuando se les ofrece la posibilidad de cambiar de grupo todos recuerdan quienes fueron los primeros que empezaron a TOMAR y la mayoría prefiere unirse a grupos en los que haya más jugadores dispuestos a DAR, dejando a los que TOMAN solos.

El estudio sugiere que la forma de evitar el egoísmo es, sencillamente, reconocer a los egoístas y evitarlos.

Las personas parecen actuar como los átomos de Carbono. Si los unimos de una forma determinada forman grafito, blando y opaco, pero si los unimos de otra forma pueden formar un diamante, duro y brillante.

Algunas empresas han tomado ejemplo de estos experimentos y han creado equipos de trabajo de arquitectura abierta, donde los empleados tienen libertad para abandonar un equipo e integrarse en otro en el que se sienta más realizado.

Conclusión

La intolerancia es un sentimiento natural que algunas personas alimentan y otras intentan eliminar. Hacer un mundo más tolerante es imposible desde las estructuras de poder, sólo las personas individuales pueden salirse de esa dinámica, pero para ello se requiere que las personas tolerantes tengan la posibilidad de romper sus relaciones con los más intolerantes y relacionarse libremente con aquellos a los que consideren más tolerantes.

Y dejar solos a los intolerantes.

Ver Ficha de ¿Somos Todos Intolerantes? de la serie Secretos del Universo

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies