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Morgan Freeman presenta varias investigaciones sobre psicología y neurociencia intentando averiguar cuál es la raíz de nuestra personalidad.

Creada11-03-2013
Modificada06-07-2020
Total Visitas1668
Septiembre5

Reseña del Documental ¿Qué nos hace ser lo que somos? de la serie Secretos del Universo

¿Qué nos Hace Ser lo que Somos?

Documental de la serie Secretos del Universo (T3, E4, 2012) en el que se presentan varios estudios sobre la ciencia de la neurología y sobre cómo se conforma nuestra personalidad.

Dedicamos mucho tiempo a conocernos a nosotros mismos. Investigamos nuestro cuerpo para tratar enfermedades, y nuestra mente para conocer nuestros límites mentales y las características que nos definen.

Y aún no sabemos algo que debería ser fundamental: ¿Qué es lo que nos hace ser lo que somos?

El Yo en el Espejo

Cuando nacemos, nuestros padres nos ponen un nombre. Ya de adultos nos identificamos con ese nombre. Pero ¿en qué momento de nuestra infancia relacionamos el sonido de una palabra con nuestra propia identidad?

La doctora Alison Gopnik estudia la psicología de los niños, y ha diseñado una serie de experimentos para determinar en qué momento son capaces de reconocerse como individuos distintos a los demás.

En uno de ellos se pone a unos niños frente a un espejo. Los más pequeños creen que son otros niños e intentan relacionarse con ellos, pero cuando ven que no pueden, dejan de intentarlo. Los niños mayores sí reconocen que es un reflejo de ellos mismos y hacen gestos para reconocer su propio aspecto.

Confirma sus conclusiones poniéndoles una mancha llamativa en la punta de la nariz. Los niños de 15 meses intentan tocarla en el espejo, pero los de 18 meses se llevan la mano a su propia nariz.

El Yo en el Recuerdo

En otro experimento, a un niño se le enseña una caja con dibujos de galletas y se les pide que adivinen lo que contiene. Los niños responden que Galletas.

A continuación se abre la caja, pero lo que hay dentro son rotuladores.

Si al cabo de un rato se vuelve a preguntar a los niños qué CREÍAN que había ANTES de abrir la caja, los niños menores de 4 años responden que rotuladores. No recuerdan o no son conscientes de que antes habían pensado que eran galletas.

Pero a partir de los 4 años sí son capaces de darse cuenta de que han cambiado de opinión, de que son los mismos que antes aunque antes pensaran de otra forma. Incluso son capaces de anticipar lo que pensaría otro niño al ver la caja con dibujos de galletas.

El Yo en el Futuro

Hipocampo en el Cerebro Humano

Hace más de 50 años que se sabe que el hipocampo tiene un papel crucial en el almacenamiento de la memoria. Lo sabemos gracias un paciente de epilepsia.

En 1953, cuando tenía 27 años, los neurocirujanos pensaron que podrían curarle extirpándole el hipocampo.

La cirugía fue un éxito, el paciente nunca volvió a tener un ataque de epilepsia, pero había perdido la capacidad de fijar nuevos recuerdos.

Cada día se levantaba de la cama pensando que era el siguiente a su operación, empezaba los mismos libros sin recordar haberlos leído y cuando se miraba al espejo no reconocía al viejo que le estaba mirando.

La doctora Donna Addis estudia el Hipocampo y su capacidad, no solo para acceder a la memoria del pasado sino también para imaginar nuestro futuro.

A una serie de personas les pide que rememoren unos cien recuerdos de su pasado, recuerdos que incorporen un lugar, un suceso y una persona importantes.

Una semana más tarde, Donna escanea el cerebro de los sujetos mientras les muestra algunos de esos recuerdos, pero mezclando deliberadamente los sucesos, lugares y personas. Les pide que imaginen un evento futuro que podría ocurrir con esos tres elementos. Al hacerlo se incrementa la actividad en la zona del hipocampo, la misma que se activa al recordar el pasado.

Al parecer el hipocampo no sólo gestiona los recuerdos, sino que identifica nuestra personalidad gracias a los recuerdos del pasado y es capaz de imaginar cuál será nuestra personalidad en el futuro.

Para dar sentido a nuestra personalidad no bastan sólo los recuerdos, también necesitamos tener conciencia de qué o cómo queremos ser en el futuro.

Cuando perdemos nuestra capacidad de recordar, por culpa de enfermedades como el Alzheimer, también perdemos parte de nuestra personalidad, dejamos de ser las personas que éramos.

Recuerdos Alterados

En una vida media una persona aprende el significado de 100.000 palabras, conoce en torno a 1.700 personas y lee unos 1.000 libros.

Se pueden manipular los recuerdos. En ocasiones se puede convencer a una persona de que lo que ha vivido ha ocurrido de distinta forma. Si una persona recuerda un hecho pero las personas de su entorno le insisten en que el hecho ocurrió de otra forma, muchas personas son capaces de cambiar su recuerdo y recordar el recuerdo implantado, no el real.

En un experimento, varias personas ven una corta película en la que se ve a un niño con sombrero mejicano lamiendo un caramelo, y responden a un cuestionario para comprobar sus recuerdos.

Una semana más tarde, dentro de un escáner cerebral, a cada sujeto se le dice que el resto de sujetos recuerdan que el niño NO tenía sombrero. Después de esta información, el 70% de los participantes creen que el niño NO tenía sombrero, aunque antes habían estado seguros de que sí lo llevaba.

Y una semana después se les hace el mismo cuestionario, pero sin decirles lo que piensan los demás. Aquellos que cambiaron de opinión por la presión social en el segundo cuestionario, en el tercero siguen manteniendo la opinión errónea. Sus recuerdos han sido alterados, y definitivamente, por la presión social.

Durante el segundo cuestionario, al ser escaneados, los cerebros de los sujetos que se dejaron cambiar de opinión presentaron una intensa actividad en el hipocampo, pero también en la amígdala, relacionada con las respuestas emocionales y sociales.

Imágenes en el Cerebro

Yuki Kamitani, neurocientífico computacional, ha mostrado imágenes sencillas como puntos, cruces y rayas, a una serie de sujetos mientras un escáner analizaba las reacciones mioeléctricas del hipocampo visual. Tras múltiples ensayos, el ordenador encontró un patrón entre las imágenes vistas y las zonas cerebrales activadas por cada una de ellas.

Posteriormente les enseñó imágenes nuevas, que nunca habían visto y el ordenador fue capaz de deducir la forma aproximada de las imágenes.

De momento esto sólo funciona con imágenes grandes pixeladas en blanco y negro, pero es previsible que en pocos años el ordenador sea capaz de visualizar las imágenes que una persona esté viendo.

Ahora está intentado que el ordenador reconozca imágenes, no que el sujeto esté viendo, sino que esté imaginando.

Quizás en el futuro el ordenador sea capaz de mostrar en una pantalla las imágenes que una persona está soñando.

Los Caminos de los Recuerdos

Los recuerdos no se almacenan en UNA neurona, sino en sendas neuronales que conectan entre sí cientos o miles de neuronas. Una neurona puede estar conectada a otras miles de neuronas, y cuando recibe un estímulo determinado lo transmite a una serie de neuronas. Y cuando recibe otro estímulo distinto lo transmite a otras neuronas distintas.

La cantidad de neuronas del cerebro está limitada a unos cien mil millones de neuronas, pero las sendas neuronales que se pueden crear son trillones, quintillones, decallones, prácticamente infinitas.

Durante bastante tiempo se pensó que las vías neuronales, una vez formadas al pasar de la infancia a la edad adulta, eran inalterables. Pero no es así. Las vías neuronales, si se usan con frecuencia se ensanchan, se hacen más fáciles de transitar. Si no se usan, se estrechan, los datos son más difíciles de recordar.

Y cada nuevo recuerdo es capaz de crear nuevas sendas neuronales.

Sinapsis NeuronalesLa proteína PKMZ es la que permite la conexión entre las neuronas por medio de impulsos bioeléctricos, y facilita la creación de nuevos recuerdos y su transformación en recuerdos de largo plazo.

Pero la PKMZ puede ser inhabilitada por un péptido.

El doctor André Fenton ha entrenado a ratas de laboratorio para recorrer una jaula evitando una zona que produce descargas eléctricas. Tras varias semanas de descanso, al devolverlas a la jaula aún recuerdan la zona que debe ser evitada. Al inyectarles el péptido inhibidor de la memoria, la siguiente vez que las llevan a la jaula han olvidado la zona que había que evitar.

Pero queda una duda: ¿Cuánto, de la memoria de la rata, ha sido borrado?

Si se aplicara a una persona ¿se borrarían los recuerdos más recientes? ¿la mitad de la vida? ¿los conocimientos de matemáticas, o medicina? ¿Tal vez todo lo relacionado con la familia?

¿O se podría ser lo bastante preciso para borrar sólo un recuerdo específico?

Trastorno Postraumático

En 1989, mientras Alain Brunet estudiaba en la Universidad de Montreal, un terrorista perpetró allí el mayor tiroteo escolar de Canadá, dejando gran cantidad de heridos y víctimas mortales.

Y también muchas personas que en los siguientes años manifestarían síntomas de Trastorno Post Traumático.

Cuando vivimos una experiencia, se crean sendas neuronales en las que se almacenan los datos de un recuerdo. Si la experiencia es anodina, el recuerdo es muy débil, y si en los próximos minutos no volvemos a pensar en ello, es posible, hasta probable, que se olvide. Pero si la experiencia tuvo una intensa carga emocional, la amígdala hará que el recuerdo se grabe de forma muy intensa, y con la capacidad de, al ser rememorado, evocar los mismos sentimientos que se experimentaron.

Alain ha estudiado el funcionamiento de la memoria a corto y largo plazo y cree haber encontrado un método para borrar los recuerdos dolorosos.

Cada vez que evocamos un recuerdo, las sendas neuronales se fortalecen, con lo que más adelante es más fácil evocarlo de nuevo. Pero la actividad neuronal indica que en realidad se está repitiendo el mismo proceso bioquímico que se produjo durante los hechos.

Es como escribir con tinta. Si la tinta está reciente podemos pasar el dedo por encima y emborronar lo escrito. Cuando está seca, ya no se puede alterar.

Pero si los procesos neuronales de grabar un recuerdo y evocar un recuerdo son similares, sería como si volviésemos la tinta más fresca, y en ese momento sí podríamos alterar lo escrito.

Ha comenzado a tratar pacientes a los que suministra Propranolol, un bloqueante que inhibe la fijación de recuerdos. Mientras están bajo sus efectos les pide que rememoren los recuerdos que les producen dolor.

La sesión se repite cada semana durante seis semanas. Al cabo de seis sesiones se evalúa a los pacientes y en el 70% de los casos se ha producido una disociación entre los recuerdos y las emociones más dolorosas asociadas a ellos.

Se sigue recordando todo el suceso, pero ya no provoca el dolor tan intenso que producía.

La Mente en la Máquina

¿Se puede construir una personalidad dentro de un ordenador?

El ingeniero Steve Furber cree que sí. Basta imitar la forma en que funcionan los circuitos neuronales y programar el mismo proceso en circuitos electrónicos.

Los circuitos electrónicos y neuronales son muy diferentes y también los procesos que realizan.

Un ordenador trabaja transmitiendo grandes bloques de datos entre sistemas interconectados. Hay una Unidad de Control que da las instrucciones de qué información debe ser procesada por qué sistema y qué hay que hacer con los resultados.

Un cerebro lanza la información en paquetes pequeños por todo el neurocampo y cada sistema cerebral procesa los mensajes que le competen, mientras rechaza los que no. No hay Unidad de Control, pero las tareas están controladas por sus propios sistemas.

Furber ha fabricado un circuito electrónico llamado Chip SpiNNaker que funciona de forma similar a 16.000 neuronas interconectadas.

Una abeja tiene unas 850.000 neuronas, por lo que teóricamente, una batería de seis Spinnaker podrían tener la misma inteligencia que una abeja.

Aún faltaría mucho para alcanzar la capacidad de procesamiento de un cerebro humano pero Furber cree que cuando se consiga, cuando un cerebro electrónico tenga tanta capacidad como un cerebro humano, entonces tendrá la capacidad de desarrollar autoconsciencia, sentimientos y todo lo que nos hace humanos.

En mi Opinión

Es interesante y plantea dos posibilidades, como mínimo, preocupantes.

Primero: ¿Es posible que nuestros recuerdos, y por consiguiente nuestra personalidad, puedan ser manipulados sin que nos demos cuenta?

Segundo: ¿Se podrán crear máquinas capaces de pensar, aprender y tener personalidad propia?

De ser así ¿sobreviviremos?

Escrito en Marzo de 2013.
Reescrito y ampliado en Julio de 2020.

Ver Ficha de ¿Qué nos hace ser lo que somos? de la serie Secretos del Universo

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