Los Evangelios Apócrifos

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Las Religiones de Adán

La Biblia Apócrifa

Los Evangelios Apócrifos

Historia de los Evangelios

Evangelios Gnósticos

Apócrifos de la Infancia

Protoevangelio de Santiago

I a III

IV y V

VI y VII

VIII y IX

X a XII

XIII y XIV

XV y XVI

XVII y XVIII

XIX y XX

XXI y XXII

XXIII a XXV

Evangelio Griego de Tomás Israelita

Evangelio Latino de Tomás Israelita

Evangelio Árabe de la Infancia

Evangelio Armenio de la Infancia

La Natividad de María

Evangelio de Pseudo-Mateo

Historia Copta de José el Carpintero

Historia Árabe de José el Carpintero

Apócrifos de la Pasión

Fragmentos y Citas

Los Manuscritos del Mar Muerto

Historia del Cristianismo

Ideario de Religión

Economía y Política

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP54.224.108.238

Datos de Pagina

Protoevangelio de Santiago. VIII Pubertad de María. IX José, guardián de María

Creada17-06-2013
Modificada28-07-2015
Total Visitas183
Agosto3

Contador y estadísticas gratis para su sitio web en www.motigo.com

Protoevangelio de Santiago

VIII Pubertad de María

  1. Y sus padres salieron del templo llenos de admiración, y glorificando al Omnipotente, porque la niña no se había vuelto atrás. Y María permaneció en el templo del Señor, nutriéndose como una paloma, y recibía su alimento de manos de un ángel.
  2. Y, cuando llegó a la edad de doce años, los sacerdotes se congregaron, y dijeron:
    — He aquí que María ha llegado a la edad de doce años en el templo del Señor. ¿Qué medida tomaremos con ella, para que no mancille el santuario?
    Y dijeron al Gran Sacerdote:
    — Tú, que estás encargado del altar, entra y ruega por María, y hagamos lo que te revele el Señor.
  3. Y el Gran Sacerdote, poniéndose su traje de doce campanillas, entró en el Santo de los Santos, y rogó por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole:
    — Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será María la esposa.
    Y los heraldos salieron, y recorrieron todo el país de Judea, y la trompeta del Señor resonó, y todos los viudos acudieron a su llamada.

IX José, guardián de María

  1. Y José, abandonando sus herramientas, salió para juntarse a los demás viudos, y, todos congregados, fueron a encontrar al Gran Sacerdote. Este tomó las varas de cada cual, penetró en el templo, y oró. Y, cuando hubo terminado su plegaria, volvió a tomar las varas, salió, se las devolvió a sus dueños respectivos, y no notó en ellas prodigio alguno. Y José tomó la última, y he aquí que una paloma salió de ella, y voló sobre la cabeza del viudo. Y el Gran Sacerdote dijo a José:
    — Tú eres el designado por la suerte, para tomar bajo tu guarda a la Virgen del Señor.
  2. Mas José se negaba a ello, diciendo:
    — Soy viejo, y tengo hijos, al paso que ella es una niña. No quisiera servir de irrisión a los hijos de Israel.
    Y el Gran Sacerdote respondió a José:
    — Teme al Señor tu Dios, y recuerda lo que hizo con Dathan, Abiron y Coré, y cómo, entreabierta la tierra, los sumió en sus entrañas, a causa de su desobediencia. Teme, José, que no ocurra lo mismo en tu casa.
  3. Y José, lleno de temor, recibió a María bajo su guarda, diciéndole:
    — He aquí que te he recibido del templo del Señor, y que te dejo en mi hogar. Ahora voy a trabajar en mis construcciones, y después volveré cerca de ti. Entretanto, el Señor te protegerá.
 

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies