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En el interior de las estrellas, los átomos de Hidrógeno se fusionaron para formar los átomos más pesados de la tabla periódica, hasta llegar al Hierro, el elemento más estable

Creada21-03-2007
Modificada14-07-2014
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Las Fábricas de Átomos del Universo

El interior de las estrellas era un reactor nuclear donde los átomos de hidrógeno y deuterio se convertían en helio, desprendiendo energía. Al ser más pesado que el hidrógeno, el helio formó un núcleo en el corazón de las estrellas, y conforme el núcleo estelar iba aumentando de tamaño llegó un momento en que también los núcleos de los átomos de helio empezaron a chocar entre sí formando átomos más pesados.

Poco a poco, las estrellas se fueron estructurando en capas. Bajo un manto de hidrógeno se encontraba una capa de deuterio, bajo esta, una capa de helio, y bajo esta, en capas sucesivas, elementos cada vez más pesados.

Carbono, Oxígeno, Sodio, Azufre. Sometidos a la gigantesca presión gravitatoria del gas que había sobre ellos, los electrones de los átomos eran incapaces de soportar esa presión y los núcleos atómicos chocaban entre sí fusionándose en elementos cada vez más pesados y desprendiendo ingentes cantidades de energía.

Hasta llegar al hierro.

Los núcleos atómicos están formados por protones y neutrones. Los protones tienden a alejarse entre sí. Para que dos o mas protones permanezcan unidos en el núcleo atómico hace falta que haya una cantidad de neutrones, como mínimo, igual al de neutrones.

La fuerza Electromagnética que hace que los protones se repelan, queda compensada por la fuerza Nuclear que mantiene unidos a protones y neutrones.

Pero la fuerza Nuclear es de muy corto alcance, tanto que si en un núcleo hay más de treinta partículas (entre protones y neutrones) la fuerza nuclear de un neutrón en la superficie del núcleo no alcanza hasta las partículas del otro extremo del núcleo. Hacen falta más neutrones. Por eso, los átomos más pesados necesitan tener más neutrones que protones. Y mientras más grande sea el núcleo, en mayor proporción.

Y esto hace que los átomos más pesados sean también más inestables.

Igual que dos núcleos, con un cierto aporte de energía, pueden fusionarse para formar un núcleo mayor, desprendiendo energía en el proceso, también un núcleo, con un cierto aporte de energía, puede fisionarse, dividirse en dos o más núcleos más pequeños desprendiendo energía en el proceso.

Los núcleos pequeños necesitan una cantidad de energía determinada para fusionarse, y al hacerlo desprenden una cantidad de energía mayor que la que se le ha aportado.

Si quisiéramos fisionar un núcleo pequeño necesitaríamos bombardearla con mucha más energía y tras la fisión se generaría una cantidad de energía muy inferior a la aportada.

En los núcleos grandes ocurre al revés. Hace falta menos energía para fisionar que para fusionar, y la energía resultante es mayor en la fisión que en la fusión.

El punto de equilibrio, el elemento más estable, es el hierro.

Cuando en el corazón de una estrella se forman núcleos de hierro, este empieza a acumularse en cantidades cada vez mayores.

En ocasiones, de forma aleatoria, átomos de diversos tamaños pueden fusionarse para formar elementos más pesados que el hierro, pero la cantidad de energía de su entorno es tan grande que acaban siendo destruidos casi de inmediato.

Así, durante la primera parte de la existencia de nuestro universo, fue como se crearon las estrellas y en su corazón se fabricaron la mitad de los elementos que conocemos.

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