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Mil millones de planetesimales en órbitas caóticas fueron chocando entre sí e influyéndose hasta que las órbitas se estabilizaron en el plano de la Eclíptica

Creada13-04-2007
Modificada04-06-2015
Total Visitas679
Septiembre27

Las Orbitas Planetarias

En esta zona intermedia, a mitad de camino entre el centro de la nebulosa solar y su borde externo, se habían formado dos planetesimales muy grandes que, conforme pasaban cerca de otros más pequeños los engullían aumentando aún más su tamaño.

Estos planetesimales llegaron a hacerse tan grandes que su fuerza gravitatoria también llegó a afectar a la mayor parte del sistema solar eliminando muchos planetesimales lejanos por efecto de la Resonancia Orbital Gravitatoria.

Si un planeta pequeño tuviera un período orbital tal que su año durase exactamente el doble, el triple, el cuádruplo, ... o la mitad, un tercio, un cuarto, ... o, en general un múltiplo o fracción exacta de un planeta de mayor tamaño, eso haría que cada X años su distancia relativa más corta coincidiera en la misma zona del espacio. El efecto gravitatorio en cada encuentro provocaría una leve alteración (cuestión de centímetros) en la órbita del planeta menor y este efecto se iría acumulando en órbitas sucesivas haciendo que su órbita se fuese alargando o achatando. El efecto es acumulativo, y mientras más deformada esté la órbita mayor será el efecto en los siguientes acercamientos, hasta que al cabo de pocos miles o decenas de miles de años esta deformación orbital le llevaría al punto de cruzarse con la órbita de otros planetas con órbita circular y eventualmente chocando con ellos.

En cambio, un planeta cuya órbita no coincidiera con ningún múltiplo ni divisor exacto de la órbita de los planetas gigantes, aunque en cada acercamiento sufriría una leve alteración, como este acercamiento se produciría siempre en distintas posiciones de la órbita las alteraciones tenderían a anularse entre sí y, de hecho, la tendencia sería más bien a estabilizar y hacer más circular la órbita del planeta menor.

De esa forma, la existencia de los planetas más masivos (Júpiter y Saturno) provocó que determinadas órbitas, tanto en su interior como en su exterior, quedaran vacías y los restos se estrellaran o bien con ellos o bien con otros planetas situados en órbitas cuyo período orbital no coincidiera con ningún múltiplo ni divisor exacto de los de los planetas gigantes.

Al final, tras varios millones de años de evolución planetaria, el sistema solar quedó compuesto por un centro masivo, dos o tres planetesimales gigantescos y varios planetesimales menores que viajaban en órbitas más o menos estables.

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