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Una vez formadas las primeras aglomeraciones de polvo, comenzó a actuar la gravedad, generando aglomeraciones cada vez más grandes

Creada11-04-2007
Modificada04-06-2015
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Noviembre15

La Fase de Acreción Gravitatoria

La fuerza gravitatoria siguió atrayendo partículas de su alrededor, volviéndose cada vez más intensa y aumentando la densidad y presión ejercida sobre su centro.

Como los átomos llevaban un movimiento propio antes de comenzar a caer, las partículas que se iban uniendo a estas primitivas bolas de polvo no impactaban directamente hacia el centro gravitatorio, sino que al chocar le imprimían un efecto de giro. Como cada partícula tendría una velocidad y ángulo de caída prácticamente aleatorios, la media de numerosos impactos debería tender a cero, pero la realidad es que muchos de esos embriones de planetas estaban girando sobre un eje, y al recibir un impacto lo bastante fuerte girarían sobre otro eje diferente, pero era muy improbable que un planeta se mantuviera sin tener una, aunque fuera mínima, rotación.

Conforme el tamaño de estas bolas de polvo aumentaba, hasta alcanzar de nuevo tamaños de varios centenares de metros, la presión de las capas externas sobre las internas fue aumentando y compactando el polvo. Mientras más grande era un planetesimal mayor era su densidad interna y mayor su capacidad de atraer a otros cuerpos y seguir creciendo. Los choques entre cuerpos celestes al principio eran muy lentos, su tamaño era escaso y la fuerza gravitatoria muy débil, por lo que un choque entre dos planetesimales en esta fase se parecería más a dos gotas de agua uniéndose en una sola. Pero conforme el tamaño iba creciendo la fuerza gravitatoria era mayor y los choques comenzaron a ser más y más violentos.

Mientras más grande fuera un planetesimal, más probable resultaba que atrajera a otros cuerpos, de ahí que aunque todas los cuerpos tendían a crecer, los más grandes crecían mucho más rápido que los más pequeños, aumentando su fuerza gravitatoria y su densidad y atrayendo a los planetesimales más pequeños.

Al cabo de varios millones de años de caos orbital quedaron apenas unos pocos miles de planetesimales, los más grandes y abundantes a unos 700-1000 Gm (Giga metros = Millones de Kms) de distancia del centro nebular, los demás en tamaños y cantidades menores conforme se acercaban o alejaban del centro de la nebulosa solar.

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