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Composición de la nube de gas y polvo que dio origen al Sistema Solar.

Creada11-04-2007
Modificada26-05-2015
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El Polvo del que estamos hechos

Hace unos cinco mil millones de años, la zona conocida como El Sistema Solar era una extensa nube de gas y polvo.

Los diez elementos más abundantes del UniversoLa composición de esta nube era casi la misma que en la actualidad compone toda la materia del universo, es decir, un 92% de Hidrógeno, 7% de Helio y un 1% de los demás elementos.

De ese 1%, había aproximadamente un 50% de oxígeno, 20% de Neón, 15% de Nitrógeno, 8% de Carbono, 2% de Silicio, 2% de Magnesio, 1,5% de Hierro, 1% de Azufre, y el 0,5% restante era una mezcla de Argón, Aluminio, Calcio, Sodio, Níquel, Fósforo y demás elementos en proporciones cada vez menores.

Pero aunque estos eran los elementos básicos, el espacio interestelar también permitía la formación de compuestos químicos más complejos. Así, una gran parte del oxígeno, nitrógeno y carbono existentes reaccionaron con el hidrógeno, mucho más abundante, para formar moléculas de agua, amoníaco y metano, y otras aún más complejas.

Corrientes y Remolinos Espaciales

Las partículas de gas en el espacio vibran constantemente debido a su temperatura, mientras más calientes estén más vibran y eso hace que las partículas de gas tienden a chocar y rebotar intentando expandirse lo máximo posible.

Pero al mismo tiempo, una nube de gas y polvo de tamaño suficientemente grande genera una fuerza gravitatoria sobre su entorno, y esa fuerza gravitatoria hace que las partículas de gas y polvo situadas en la periferia tiendan a caer hacia el centro de gravedad de la nube.

Curiosamente, las partículas situadas en el centro de la nube experimentan una atracción desde todas las direcciones, por consiguiente su tendencia resultante es que no experimenta ninguna reacción a su entorno. Son las partículas situadas en la periferia las que experimentan una atracción desde una dirección nada más, y eso hace que reaccionen intentando caer en dirección al centro de gravedad de la nube.

Las dos tendencias contrapuestas, la vibración caótica que intenta expandir el gas y la fuerza gravitatoria que intenta contraerlo, hace que las partículas de gas choquen continuamente entre sí, y esto provoca roturas de moléculas y formación de iones con cargas eléctricas. Estas cargas eléctricas generan campos magnéticos y provocan que las partículas cercanas reorienten su movimiento haciendo que las partículas de gas de una misma zona adquieran un movimiento solidario, casi como si estuvieran atadas por hilos invisibles, formando una corriente que, al chocar con otras corrientes se desvian y unen para formar corrientes más intensas.

Origen del Sistema SolarSimultáneamente el choque de partículas de gas y polvo en el interior de la nebulosa solar genera cargas de electricidad estática, tal como las nubes en la atmósfera van acumulando electricidad estática hasta que tienen que liberarla en forma de rayo. El efecto combinado de las cargas estáticas y las corrientes de polvo provocaron campos magnéticos que reorientaron las órbitas de casi todas las partículas de la nebulosa para hacerlas girar en la misma dirección. Así, la nebulosa solar se convirtió en un disco plano y giratorio con un acusado abultamiento en el centro, con un aspecto muy similar al de nuestra propia galaxia.

En este disco de gases se volvió a repetir, a escala más reducida, el mismo proceso formándose nubes más pequeñas que giraban sobre sí mismas al tiempo que se trasladaban alrededor de la nube central.

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