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El Origen del Cerebro y su evolución, hasta convertirse en el sistema orgánico más complejo del Universo, sede de la Inteligencia

Creada17-06-2019
Modificada17-06-2019
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Julio9

Reseña del Documental Despertar de la serie Nuestro Planeta

El Despertar de la Inteligencia

Documental de la serie Nuestro Planeta, una Extraña Roca  (E9, 2018), en el que el actor Will Smith nos muestra cómo aparecieron los cerebros y cómo evolucionaron hasta convertirse en el sistema orgánico más complejo del Universo, sede de nuestra Inteligencia.

Los humanos somos seres muy distintos a los demás seres vivos de la Tierra.

Somos Inteligentes, capaces de imaginar situaciones diferentes y elegir entre ellas. Y hacer realidad nuestros sueños.

Y todo eso gracias a nuestro cerebro.

El Cerebro Humano tiene la apariencia de una masa de gelatina, pero en su interior alberga el sistema más complejo del Universo.

Dentro tenemos una red de 86.000 Millones de neuronas unidas mediante 100 Billones de conexiones. En esa red se almacenan nuestros recuerdos, nuestras sensaciones, nuestros sueños.

El cerebro recibe estímulos desde los sentidos. Estos estímulos activan una serie de neuronas creando un sendero neuronal. Cada imagen, sonido, olor o sensación crea su propio sendero, y los senderos relacionados con un estímulo pueden recorrer decenas, cientos o miles de neuronas que se entrecruzan en determinadas zonas del cerebro.

No sólo se almacenan sensaciones, también pueden recuperarse. Algunos estímulos no se originan en los sentidos, sino en el mismo cerebro, que es capaz de organizar la información, procesarla y, lo que nos hace únicos, crear nueva información a partir de nuestros deseos.

Los Cerebros más Simples

La mayor parte de las especies vivas de nuestro planeta no tienen cerebro, y no les va mal: Sobreviven.

Y algunos lo hacen tan bien que proliferan en enormes cantidades, formando grandes colonias alrededor de las zonas más fértiles del océano o de los continentes hasta ser visibles desde el espacio.

En un mundo de seres sin cerebro, el que lo tenga, por pequeño que sea, es el rey.

Las Ascidias son seres pequeños, similares a larvas, muy abundantes en los mares. Tienen cerebro, un cerebro muy pequeño con apenas 200 neuronas, suficientes para captar algunos pocos estímulos de su entorno, como el tacto, el olor y la capacidad de percibir la cantidad de luz de su entorno.

El pequeño cerebro de las ascidias procesa esos estímulos y genera órdenes a los músculos de su cola natatoria. Cuando encuentran una roca adecuada, las ascidias se adhieren a ella, dejan de nadar, su cola se atrofia y su organismo empieza a devorar sus propias neuronas hasta convertirse en una ascidia adulta, sin cerebro, similar a una planta, formando parte del ecosistema de los corales.

La Evolución del Cerebro

Animales más grandes, viviendo en entornos muy diferentes, han desarrollado sentidos más complejos y precisos.

Evolución del OjoLas células fotorreceptoras que tenían las ascidias, en algunas de sus especies descendientes se han localizado en zonas específicas de la piel, cercanas al cerebro, y han evolucionado hasta convertirse en ojos. Como siempre, las mutaciones perjudiciales se extinguen, las beneficiosas se extienden, los que tengan ojos más adecuados para su entorno son los que viven más tiempo, tienen más descendencia y las mejoras en el diseño de los ojos acaban siendo un rasgo particular de toda la especie.

Y al mismo tiempo que evolucionan los ojos también evolucionan los cerebros, haciéndose más grandes, más rápidos y más capaces de aprovechar los estímulos de los ojos y de los demás sentidos. Y de nuevo fue una evolución ciega, no premeditada, en la que los cambios eran aleatorios pero la selección eliminaba a los individuos más ineficientes para sobrevivir, haciendo que las siguientes generaciones estuvieran compuestas por los que tenían un cerebro más eficaz, más inteligente.

En cada entorno donde hubiera seres vivos, la evolución desarrolló los órganos más adecuados para ese entorno. Así, los animales que evolucionaron en el fondo marino acabaron siendo muy diferentes de los que poblaban las costas, playas o acantilados, y muy distintos de los que vivían en tierra, en arenales, roquedales, praderas o selvas. O en zonas tropicales o desiertos de hielo. O en oscuras grutas o en arrecifes de coral.

En los miles de paisajes y climas diferentes se crearon ecosistemas diferentes, con diferentes plantas y animales, propiciando el diverso y hermoso planeta en el que vivimos.

Obligados a Evolucionar

Nuestro planeta no sólo es Diverso, también es Dinámico.

El clima cambia, siempre ha cambiado y siempre cambiará.

Terrenos que en una época fueron desiertos se convierten en selvas. Los bosques pueden convertirse en praderas. Las húmedas grutas pobladas por murciélagos pueden derrumbarse o inundarse. Las heladas estepas cubiertas de nieve pueden convertirse en tundras, o en bosques o en desiertos.

A veces los cambios son lentos. Otras muy rápidos, cataclísmicos.

De vez en cuando caen asteroides provocando una catástrofe en una zona de la Tierra. Si el asteroide es muy grande los cambios se pueden extender a todo el planeta. También hay volcanes. Y supervolcanes, con capacidad para afectar el clima y la atmósfera de toda la Tierra.

Los seres vivos evolucionan para adaptarse a su entorno, pero si el entorno cambia la evolución los empuja en una dirección diferente. Los que evolucionan con más rapidez sobreviven. Los que no evolucionan o lo hacen demasiado despacio, se extinguen.

En la historia de la Vida en la Tierra nuestro planeta ha pasado por muchos cambios y catástrofes, algunos de ámbito global, provocando varias extinciones masivas en las que entre el 60 y el 95% de las especies han sido aniquiladas por completo, y de las especies supervivientes han muerto el 90% de la población. O más. A veces sólo han sobrevivido unas pocas parejas.

Nosotros, los humanos, somos los descendientes de los seres vivos que sobrevivieron a todas esas extinciones y que fueron capaces de evolucionar con suficiente rapidez como para adaptarse a las nuevas condiciones de su entorno.

Y en ello hemos tenido la inestimable ayuda de nuestro cerebro.

La Máquina de Pensar

En los animales más simples, el cerebro recibe estímulos de los sentidos, los procesa y genera órdenes a sus músculos o a los órganos del cuerpo con el fin de sobrevivir. Estos procesos son automáticos, están preprogramados por el código genético, tal como un ascensor está programado para acudir a un piso según los botones que se pulsen.

Los cerebros más complejos son capaces, además, de aprender. Pueden observar una situación, un problema, experimentar distintas acciones y elegir la que dé mejores resultados. Después, cuando vuelve a encontrarse con un problema similar, lo recuerda, recuerda también la acción que le dio mejor resultado y la ejecuta sin necesidad de experimentar.

No sólo aprenden de sus propias experiencias, sino que son capaces de observar las acciones de otros congéneres e imitarlas, con lo que se incrementa su capacidad de aprendizaje y su adaptación a los cambios del entorno.

El cerebro dio un nuevo paso en su evolución. De ser un simple circuito bioeléctrico que captaba impulsos y ejecutaba instrucciones, pasó a ser un banco de memoria donde se almacenaban experiencias. Después adquirió la habilidad de probar, experimentar, evaluar resultados. Su penúltimo paso fue aprender de las experiencias de otros.

Pero el último paso, que se sepa, sólo lo han dado los humanos.

El Cerebro Humano es el único que es capaz de observar su entorno, y en vez de adaptarse a él, imaginar un entorno mejor y hacer que éste se adapte a sus necesidades. Construimos muros, fabricamos casas, encauzamos arroyos, allanamos terrenos y los convertimos en campos de cultivo.

Ya no nos adaptamos a la Tierra. Hacemos que la Tierra se adapte a nosotros.

Al Calor de las Hogueras

En ninguna parte, ningún planeta o luna del Sistema Solar, excepto en la Tierra, existe el Fuego.

A partir del momento en que hubo vegetación y Oxígeno en la atmósfera, los períodos de sequía y los rayos han provocado incendios en praderas y bosques.

Desde la prehistoria los humanos hemos aprendido a utilizar el fuego, mantenerlo y, posteriormente, a fabricarlo.

Lo hemos usado con diversos fines, calentarnos, iluminar la noche y alejar a las fieras. Después aprendimos a asar los alimentos y a cocerlos.

El proceso de cocción rompe las paredes celulares de la carne y libera todas las proteínas de su interior, convirtiendo la carne y las verduras en más nutritivas y energéticas.

Antes de aprender a cocinar los alimentos, debíamos comer mucha más cantidad, y tardabamos horas en masticar unos bocados de carne cruda. Literalmente, nos pasábamos la mitad del día comiendo y masticando.

Con la cocción, apenas necesitamos media hora para ingerir los alimentos necesarios para el día. Y es una comida más rica y nutritiva.

El cerebro aprovecha ese mayor aporte alimenticio en funcionar mejor.

Y las reuniones de la tribu en torno a las hogueras propiciaron la comunicación y la mejora de las relaciones sociales.

El Nacimiento de la Palabra

Muchos animales se comunican entre sí, mediante gestos y sonidos. Los Humanos somos los únicos que hemos desarrollado un lenguaje complejo, formado por diversos sonidos, vocales y consonantes, para producir palabras y asociarlas a significados concretos.

Y gracias a ello podemos describir el mundo que nos rodea a otros que nos escuchen, contar historias, compartir conocimientos e ideas y crear una sociedad.

En tribus diferentes se eligieron distintas combinaciones de sonidos, distintas palabras para referirse a cualquier concepto. Fue el origen de los idiomas, distintos en cada tribu. La relación entre tribus cercanas hicieron que se unificaran los significados, pero seguían siendo distintos de una región geográfica a otra más alejada.

Incluso en un mismo idioma hay que tener cuidado con palabras parecidas que significan distintas cosas. En Chino, por ejemplo, Siiu significa Quemado, Siu Pequeño, Siú Risa. Si no pronuncias y entonas correctamente una palabra puedes meterte en líos.

El cerebro tiene que procesar los sonidos, averiguar el contexto y descubrir el significado, y para eso necesita mucha energía.

No sólo energía, también un programa de análisis semántico muy complejo, del que no disponen otras especies.

En el ADN humano disponemos de un pequeño gen, el FoxP2, que, no se sabe cómo, nos dio un control muy preciso sobre los movimientos de labios, lengua, epiglotis para generar palabras. Esto hace posible la comunicación compleja de ideas, pudiendo pronunciar y distinguir sin dificultad las palabras que designan los conceptos de Quemado, Pequeño y Risa.

Esto es lo que dice el documental, pero en diversos artículos que he leído sólo se relaciona el FoxP2 con la capacidad de conceptualizar, asignar significados a las palabras.

El Nacimiento de la Cultura

El ADN nos ha dado el don de la palabra y la inteligencia necesaria para relacionar las palabras con ideas, lo que nos permite comunicarnos con nuestros congéneres. Cuando afrontamos un reto, podemos usar la inteligencia, no de una persona, sino de muchas, aportar distintas ideas, razonarlas, argumentarlas para encontrar soluciones que a una única persona le hubiera sido imposible concebir.

No sólo eso, también hemos inventado la palabra escrita. Antes de la escritura sólo teníamos acceso al saber de nuestros padres o de nuestros más cercanos vecinos. Con la invención de la escritura podemos fijar el conocimiento de los grandes genios del pasado, aprender de Einstein, Newton, Galileo, Copérnico, Galeno, Arquímedes.

Con su ayuda hemos podido construir las más complejas máquinas que nos han permitido viajar al Espacio. Y con nuestra ayuda nuestros descendientes alcanzarán las estrellas.

En mi opinión

Muy bueno e instructivo. No profundiza en los detalles específicos del funcionamiento del cerebro pero da un repaso general muy interesante sobre cómo los cerebros, de ser un simple mecanismo de estímulo y reacción, fue adquiriendo las capacidades de almacenamiento de información, procesadores lógicos, control de periféricos para la comunicación, capacidad de computación y hasta la posibilidad de crear mundos virtuales en los que podemos experimentar distintas soluciones para resolver los retos y desafíos que nos plantea el Universo.

Y el último capítulo de este documental me ha recordado una magnífica frase, que creo muy apropiada.

Si he podido ver tan lejos es porque me he subido a hombros de gigantes.

Isaac Newton

Ver Ficha de Despertar de la serie Nuestro Planeta

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