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Movimientos Orbitales de la Tierra, la Luna y el Sol

Creada09-11-2007
Modificada23-12-2015
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Movimientos Orbitales de
La Tierra, la Luna y el Sol

Todo lo que hemos explicado hasta ahora sería cierto si no existiera el Sol, pero el Sol existe, y su masa es millones de veces superior a la de la Luna y, aunque a mayor distancia que ésta, sus efectos son mucho más acusados, llegando incluso a anular los efectos de algunos de los movimientos que hemos descrito hasta ahora.

En primer lugar consideremos un importante detalle: Todas las formas en que hasta ahora hemos visto que los movimientos de la Tierra y la Luna se influyen mutuamente, debemos aplicarlos de igual modo a la forma en que se influyen mutuamente el Sol y la Tierra, y el Sol y la Luna.

Pero también, y de una forma mucho más acusada, a la forma en que el Sol influye sobre los movimientos orbitales del sistema Tierra-Luna.

En primer lugar constatemos que el movimiento de Traslación de la Tierra (M1) que mencionamos al principio de este documento se verifica en un plano que pasa por el centro del Sol y en una órbita elíptica a su alrededor. Ese período orbital determina la duración del año.

Tal como la Luna y la Tierra giran alrededor del centro de gravedad del sistema Tierra-Luna (M5), este centro de gravedad, y el centro de gravedad del Sol giran alrededor del Baricentro del sistema Sol-Tierra-Luna (M14-Bari-órbita Solar ), pero siendo la masa del Sol tan grande, este baricentro se encuentra prácticamente en el mismo centro del Sol, por lo que dicha alteración sobre el movimiento del Sol o del sistema Tierra-Luna serían insignificantes. (Pero no lo despreciemos por completo. En el caso de planetas más grandes, como Júpiter, o de estrellas más pequeñas que el Sol, sí podría tener una cierta importancia).

Asímismo, tal como la órbita de la Luna alrededor de la Tierra se hacía más circular y luego más elíptica (M6), también la órbita de la Tierra alrededor del Sol cambia su excentricidad (M15-Excentricidad de la Órbita Terrestre ) en un ciclo que dura unos cien mil años.

Y también el eje mayor de la órbita terrestre va precediendo (M16-Precesión del Eje de la órbita terrestre ) en el firmamento en un ciclo que dura unos 22.000 años.

Ahora bien, del mismo modo que el plano orbital de la Luna se balancea alrededor del Ecuador terrestre (M9), también el plano de la órbita Terrestre se debería balancear alrededor del Ecuador Solar (M17-Balanceo de la órbita terrestre), con su correspondiente efecto de Nutación (M18), y el mismo ecuador de la Tierra se debería balancear también alrededor del plano orbital de la Luna (M19), por supuesto, con su correspondiente nutación (M20) y con la inexorable tendencia de que todos los planos rotacionales se acabasen igualando al plano orbital de la Tierra alrededor del Sol (M21).

Sin embargo, esto no ocurre. La fuerza que debería provocar estos cinco últimos movimientos mencionados (M 17 a 21) es tan débil que sus efectos son enmascarados por otros movimientos más acusados, provocados por fuerzas más intensas.

¿Por qué motivo? ¿Por qué estos movimientos de balanceo ecuatorial, que hemos visto que pueden ser muy intensos entre dos cuerpos cercanos, apenas tienen influencia sobre la Tierra?.

Precisamente por la distancia.

La Luna tira de la mitad más cercana de la Tierra con una fuerza mayor que de la mitad más lejana. La diferencia de esa fuerza es la que provoca un efecto giroscópico en la Tierra.

Pero en cuanto al efecto giroscópico que la masa del Sol pueda provocar en la rotación de la Tierra y su correspondiente Nutación, debemos decir que su magnitud es prácticamente despreciable.

¿Cómo es posible, si la masa del Sol es MUY superior a la de la Tierra?.

Veamos, el Sol es muchísimo más grande que la Luna, pero también se encuentra muchísimo más lejos. La fuerza con la que ambos atraen a la Tierra es, por pura casualidad, de un orden similar (relativamente. La diferencia es de menos de Tres a Uno, cuando igualmente podría haber sido de Cien a Uno, o de Mil a Uno). Esto hace que las mareas provocadas por la Luna sean apenas un poco mayores que las provocadas por el Sol, como podemos comprobar al ver cómo se suman o restan las mareas oceánicas de la Tierra según la posición del Sol y la Luna.

Y si la intensidad gravitatoria del Sol y la Luna sobre la Tierra fuesen similares ¿no deberían causar ambas un efecto giroscópico de igual intensidad sobre la rotación terrestre?.

En realidad no.

El efecto giroscópico se produce cuando una fuerza tira de la mitad más cercana de un planeta en rotación con una intensidad mayor que de la más lejana, pero la variación de esa intensidad depende, no solo de su masa, sino también de la distancia del objeto que atrae.

La distancia de la Luna a la mitad más cercana de la Tierra varía sensiblemente de la distancia a la mitad más lejana, y eso hace que la fuerza ejercida por la Luna sobre las dos mitades de la Tierra varíe de forma significativa.

Pero la distancia del Sol a la mitad más cercana de la Tierra con respecto a la más lejana varía en una proporción casi insignificante, de ahí que las fuerzas implicadas sean casi idénticas y eso hace que el posible efecto giroscópico del Sol sobre la Rotación Terrestre sea totalmente despreciable.

El efecto giróscopo que la Luna ejerce sobre la rotación de la Tierra es muchísimo más intenso que el ejercido por el Sol.

Y en cuanto al balanceo de la órbita terrestre alrededor del plano ecuatorial del Sol tenemos la misma dificultad. La distancia de 150 MM de Km es tan extensa que apenas sería significativa en la variación del eje terrestre.

El Sol está tan lejos de la Tierra que apenas afecta a su rotación, sólo a su órbita.

Pero hay algo que SI es afectado de forma MUY acusada por la presencia del Sol.

Influencia del Sol en la órbita de la Luna

Hasta ahora hemos visto cómo una masa puede afectar a los movimientos de un cuerpo.

El Sol es lo bastante poderoso para alterar los movimientos orbitales de un planeta pero está tan lejos que no afectará apenas a los movimientos rotacionales.

Pero la Tierra no está sola contra el Sol, sino que forma parte, con la Luna, de un sistema binario.

Mientras la Luna gira en torno a la Tierra, el Sol tira de ambas. Y el Sol tira de la Luna con más intensidad cuando pasa por el interior de la órbita terrestre que cuando pasa por el exterior.

La diferencia de distancias que hay entre la parte más cercana y la más lejana de la órbita lunar es lo suficientemente acusada como para provocar una serie de alteraciones muchísimo más acusadas que la variación que podrían causar sobre un cuerpo tan pequeño como la Tierra.

Para analizar estos movimientos debemos comprender que los efectos que provocará el Sol sobre el movimiento orbital de la Luna alrededor de la Tierra SON SIMILARES a los que la Luna provoca en la inclinación del Ecuador de la Tierra.

Balanceo de la Órbita Lunar provocada por el Sol (M22). Cuando la Luna está más cerca del Sol, éste tira de aquella con más fuerza, y eso provoca que el plano orbital Tierra-Luna quiera inclinarse hacia el plano orbital de la Tierra alrededor del Sol (la Eclíptica). Debido al efecto giróscopo, en vez de inclinarse dicha órbita, lo que hace es balancearse, siempre a unos cinco grados de la eclíptica, tal como el ecuador de una peonza.

Este balanceo, por supuesto, va acompañado de su correspondiente efecto de Nutación (M23).

Asímismo también se produce una Igualación de los Planos Orbitales (M24), que tiende a que la inclinación de la órbita lunar sobre la eclíptica sea cada vez menor.

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