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Los intentos de Himmler, lugarteniente de Hitler, por encontrar el Santo Grial, la copa de la que bebió Jesús en la última cena.

Creada06-04-2015
Modificada23-05-2017
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Noviembre2

Reseña del Documental Himmler y el Santo Grial de la serie Mitos y Leyendas

Himmler y el Santo Grial

Heinrich Himmler fue, después de Hitler, el hombre más poderoso de la Alemania Nazi. Dirigía las SS, el partido Nacional Socialista, al que reconvirtió en una fuerza paramilitar que dominó todas las instituciones de Alemania.

Con el fin de tener el mayor control posible sobre las SS, las convirtió en una religión, creando ritos de iniciación similares a los de muchas sociedades secretas y religiones mistéricas. Transformó las fiestas cristianas de Navidad y San Juan en las fiestas paganas de los Solsticios de Invierno y Verano. Creó ritos que sustituían a los sacramentos cristianos como el Bautismo, el Matrimonio o la Comunión.

Sus creencias esotéricas le llevaron a crear una mitología de la raza aria, dotándola de numerosos ritos paganos.

Y para fortalecer esos mitos que estaba creando se propuso localizar y adquirir varias reliquias de la antigüedad que, según las leyendas, otorgarían grandes dones a sus poseedores.

Y una de las reliquias más legendarias era el Santo Grial.

El Santo Grial

Según viejas leyendas, el Santo Grial era la copa en la que Jesús y sus discípulos bebieron en la Última Cena.

Existían numerosas leyendas en torno a esta poderosa reliquia. Había quien decía que esa copa era mucho más antigua y había pertenecido a Abraham. También decían que durante la crucifixión de Jesús, su discípulo José de Arimatea había recogido en ella la sangre derramada por Jesús en la cruz, y que quien bebiera de ella sanaría todos sus males y tendría vida eterna.

Los caballeros del Rey Arturo habían buscado el Santo Grial, pero según las leyendas artúricas nunca lo encontraron.

En una obra literaria alemana del siglo XIII, uno de los caballeros de la Tabla Redonda, Parsifal, sí encuentra el Santo Grial en un castillo. En esta historia el Grial no es una copa, sino una piedra oscura que está dentro de un relicario y quien lo posea no enfermará ni envejecerá.

Intentando emular un heroico pasado, Himmler estableció su cuartel general en un castillo al Norte de Alemania, donde hizo construir una mesa redonda imitando la mitología del Rey Arturo.

Sólo le faltaba una cosa: El mismísimo Santo Grial.

Para encontrarlo requirió al mayor experto alemán en las leyendas artúricas y el Santo Grial.

El Tesoro de los Cátaros

Otto Rahn, nacido en 1.904, pasó una dura infancia marcada por la I Guerra Mundial. Para distraerse de las penurias se refugió en la lectura de leyendas antiguas. Leyó la versión alemana de la historia de Parsifal y creyó que era cierta. Cuando retomó sus estudios se centró en la historia antigua de Alemania y en los mitos del Grial.

Investigó las canciones que solían cantar los trovadores de la Edad Media, que en ocasiones narraban aventuras de caballeros en busca del Grial. En muchas de ellas vio que se mencionaba a los cátaros, una secta religiosa medieval del Sur de Francia que, según se decía, poseía grandes tesoros.

Al afirmar que la relación con Dios podía realizarse directamente, sin intermediarios, se concluía que toda la jerarquía eclesiástica, incluido el papado, era innecesaria. Esto no podía ser aceptado por la Iglesia Católica que la condenó por herejía y lanzó una cruzada para destruirlos.

Los últimos cátaros se refugiaron en el castillo de Montsegur, en 1.244 y cuando las tropas papales entraron en el castillo no encontraron ningún tesoro, por lo que pensaron que algunos de los cátaros habían conseguido burlar el asedio y lo habían escondido.

Durante varios años Rahn viajó a Montsegur y exploró cuevas y grietas de la montaña, convencido de que el mito de Parsifal había ocurrido en aquel castillo y que los tesoros, y el Grial, se encontraban en esa zona.

Su búsqueda fue un fracaso y tras gastar todo su dinero y adquirir numerosas deudas, tuvo que volver a Alemania abandonando la búsqueda.

Lo único que consiguió fueron numerosas notas con las que escribió un libro.

El Hombre que vendió su Alma al Diablo

El libro de Rahn tuvo un lector inesperado, Heinrich Himmler, que decidió llamar a Rahn y le dio lo que éste necesitaba para continuar su búsqueda: Dinero.

La única condición era que Rahn vistiera el uniforme de la SS y que se integrara en la Ananaba, el grupo de intelectuales, científicos e historiadores creado por Himmler para descubrir las pruebas de la superioridad de la raza aria.

Los miembros de la Ananaba, sabiéndolo o no, habían vendido su alma al diablo, porque lo que Himmler les obligaba a hacer en ocasiones era demostrar cosas que, indudablemente no eran ciertas. Por ejemplo, una de las mayores pretensiones de Himmler era demostrar que Jesús no era judío, sino de raza aria. Y hubo muchos historiadores de la Ananaba que ofrecieron diversos argumentos para demostrarlo.

Con una financiación casi ilimitada Rahn realizó varias nuevas investigaciones sobre Montsegur y escribió un nuevo libro, La Corte de Lucifer, que Himmler se encargó de publicar y distribuir haciéndolo lectura obligada para los miembros de la SS.

Rahn observó que en la publicación se habían insertado numerosos comentarios antisemitas que él no había hecho, pero prefirió ignorarlos antes que renunciar a la riqueza y poder recién adquiridos.

Durante dos años realizó excavaciones en numerosos lugares de Europa, principalmente en centros paganos, llegando incluso a Islandia en busca de indicios de dónde podría encontrarse el Grial. Pero al fracasar en todos sus intentos empezó a temer que la paciencia de Himmler acabaría por agotarse y entonces tendría los días contados.

Esto por fin ocurrió en 1.937, cuando Himmler le despojó de su rango y lo envió como guardia a los campos de concentración de Dachau y Guhemwall.

Allí fue testigo de cómo se hacinaban, torturaban y asesinaban a todas las personas que los nazis consideraban peligrosos para la pureza aria. Comunistas, gitanos, judíos, Testigos de Jehová. Y homosexuales.

Rahn era homosexual. Lo había mantenido en secreto durante toda su vida pero ahora estaba aterrorizado de que pudiera ser descubierto.

Y aún peor: Rahn era, por parte de madre, judío. Durante años había evitado rellenar el certificado de pureza racial que era obligatorio para todos los miembros de la SS.

En 1.939 se le acabó la suerte. Fue descubierto.

Antes de ser hecho prisionero, Otto Rahn viajó en tren a la frontera austriaca y escaló a las heladas montañas. Se tomó dos frascos de somníferos con whisky.

Y se durmió, sabiendo que esa noche moriría congelado.

Antes que reconocer que habían tenido a un judío homosexual en sus filas, la SS prefirió convertirlo en héroe y publicaron la noticia de su trágica muerte accidental en una importante misión para el Reich.

Himmler en Montserrat

En 1.940, mientras Hitler se reunía en Hendaya con Franco para intentar convencerle de que se aliara con él en la guerra, Himmler viajó a Barcelona.

Sus investigadores habían descubierto una vieja canción catalana que hablaba de una fuente milagrosa de vida que se encontraba en un castillo en Montserrat. El castillo ya no existía pero sobre sus cimientos se había construido una abadía.

Su visita, sin embargo, no dio ningún resultado.

La Última Búsqueda Nazi

En los años 1.990, el coronel Howard Buechner, que al final de la Guerra había interrogado a numerosos prisioneros en Dachau y había conocido las investigaciones de Otto Rahn, escribió un libro, La Copa Esmeralda, en el que narraba el último intento de Himmler por encontrar el Grial.

Según su historia, tras el fracaso de Montserrat, Himmler volvió a centrar su atención en el castillo de Montsegur, el último reducto de los cátaros.

En 1.944, cansado de los continuos fracasos de los intelectuales e historiadores, encomendó la tarea a Otto Skorzeny, héroe nazi que había conseguido la hazaña de rescatar a Mussolini de una prisión. (En realidad, un hotel de montaña, y la hazaña no lo fue tanto. Conforme sus tropas  iban avanzando, los carabinieris que custodiaban a Musolini se iban rindiendo sin oponer resistencia)

Skorzeny visitó Montsegur y centró su atención en el escarpado precipicio que había tras el castillo. Pensó que si alguien quisiera escapar del castillo durante el asedio que sufrió 700 años atrás, sólo podría hacerlo descolgándose con cuerdas. Según Buechner, Skorzeny encontró el Grial el mismo día, 16 de Marzo, en que se cumplieron los 700 años de la caída de Montsegur.

Pero lo cierto es que según los registros históricos, esta historia parece ser una invención de Buechner, pues está demostrado que en Marzo de 1.944 Skorzeny se encontraba luchando en Yugoslavia.

El Santo Grial nunca ha sido encontrado y, probablemente, ni siquiera existe.

En mi opinión

No puedo estar más de acuerdo.

Según parece, la mayoría de las historias sobre el Santo Grial se inspiraron en un mito celta sobre una olla mágica, previo al cristianismo. Luego hubo autores británicos que la convirtieron en el plato de Jesús, o en su copa, y en el siglo XII se escribió la primera historia en la que Jesús resucitado le entrega la copa a José de Arimatea para que la lleve a Britania.

Luego esas historias se mezclaron con las leyendas artúricas y a partir del siglo XV con Thomas Malory surgieron todos los mitos del Rey Arturo, la Tabla Redonda, los Caballeros y Parsifal.

A pesar de lo dicho, tampoco quiero ser categórico. Es bastante probable que Jesús bebiera en una copa. Y aunque lo más probable es que esa copa se perdiera en el anonimato de la historia, también es posible que su dueño, Juan, el Discípulo Amado, que era el dueño de la casa en la que se celebró la Última Cena, decidiera guardarla como recuerdo de Jesús.

Evidentemente, no es un cáliz, ni una copa enjoyada. Será un simple vaso, sin poderes mágicos, aunque estando en una vivienda más o menos de clase alta, como era la familia de Juan, y recibiendo tan especial y querido invitado, es muy probable que no fuera de cerámica sino una talla de cristal o de alguna piedra semipreciosa.

Precisamente en Valencia se conserva un vaso similar, hecho de calcedonia, que no es descabellado que estuviera en la casa de un joven sacerdote, de familia rica, el día que invitó a Jesús y sus discípulos a tomar la cena pascual en la planta superior de su casa.

Ver Ficha de Himmler y el Santo Grial de la serie Mitos y Leyendas

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