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El misterio de La Calavera de Cristal, encontrada en unas ruinas mayas y que se dice que posee poderes mágicos.

Creada29-06-2015
Modificada29-06-2015
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Diciembre1

Reseña del Documental En Busca de las Calaveras de Cristal de la serie Mitos y Leyendas

En Busca de la Calavera de Cristal

Documental de la serie Mitos y Leyendas producido el año 2.012, en el que se desvela el misterio de La Calavera de Cristal, encontrada en unas ruinas mayas y que se dice que posee poderes mágicos.

El Hallazgo de la Calavera

En 1.924, la joven Ana Mitchel Hedges encontró en una excavación maya, una calavera de cristal. Ella siempre afirmó que tenía poderes mágicos y que si personas sensibles observaban los ojos de la calavera podría ver imágenes del futuro.

El padre adoptivo de Ana, Frederick Alvar Mitchel Hedges, fue un incansable viajero y aventurero que muchos años más tarde sirvió de inspiración al personaje de Indiana Jones.

Nacido en Londres en 1.882, comenzó a los 16 años a trabajar en la Bolsa de Londres y a los 20 años en la de New York, donde consiguió hacerse una pequeña fortuna.

A los 23 años decidió hacerse arqueólogo y explorador. Financiado por varias sucesivas novias acaudaladas, realizó varias expediciones a Centroamérica.

En sus memorias, El Peligro, mi aliado, afirmó que había descubierto una nueva raza de hombres en la selva de Panamá, y que había excavado en 21 sitios de Centroamérica. Incluso aseguró que había desenterrado objetos de 25.000 años de antigüedad pertenecientes a la civilización perdida de la Atlántida.

En 1.917 adoptó a Ana, una niña huérfana tras la muerte de su padre en la I Guerra Mundial. Ella le acompañó en sus viajes.

En los años 20 se encontraba en Belice, buscando una ciudad perdida de los mayas que pudiera revelar los misterios de esta desaparecida civilización.

Los restos mayas más antiguos encontrados son del año 1.500 aC.

Siguiendo las indicaciones de los habitantes del lugar, Hedges consiguió localizar la ciudad maya de Lubaantun, que en Maya significa La Ciudad de las Piedras Caídas.

Hoy en día sabemos que la ciudad fue construida sobre el año 800 y abandonada tan solo 150 años más tarde.

Según Ana, fue el 1 de Enero de 1.924, cuando ella se puso a explorar una de las pirámides y encontró una oquedad de la que salía el reflejo de los rayos de sol.

Tras avisar a su padre, éste y su equipo despejaron las rocas de la entrada. Unas semanas más tarde, el día de su 17 cumpleaños, pudieron por fin acceder a una cámara. Teniendo que descender a una cámara subterránea descolgándose con una cuerda, eligieron a la persona más ligera, Ana, para que descendiera. Así fue ella la que encontró la brillante calavera de cristal.

Unos días más tarde recibieron la visita de un anciano maya que les dijo que la calavera era muy antigua y que se había fabricado en homenaje a un antiguo y muy querido sacerdote maya.

Hedges y Ana regresaron a Inglaterra en 1.927 con la calavera. Curiosamente mantuvo su existencia en secreto hasta 1.954, en que la mencionó por primera vez, en su autobiografía El Peligro, mi aliado.

Cinco años después, en 1.959, falleció y Ana heredó la calavera.

La Fama de la Calavera

No teniendo mucho capital para sobrevivir, Ana quiso venderla por 50.000 dólares y para ello contactó con un marchante conocido de su padre que la estudió y en 1.970 la envió a un equipo de científicos de Hewlett Packard para que la examinaran con equipos modernos. La conclusión de los científicos era que la calavera no contenía trazas de haber sido trabajada con ningún tipo de herramienta, moderna o antigua, y que había sido pulida durante generaciones con paños, arena y agua hasta darle su forma definitiva.

Por aquellos años estalló la revolución del 68, los movimientos hippys y el esoterismo que preconizaba el poder místico de las piedras y los cristales, especialmente el cuarzo.

Ana renunció a venderla y durante los siguientes 30 años se la llevó de gira a diversas conferencias y entrevistas en medios de comunicación, hablando de la historia de su hallazgo y de los misteriosos poderes místicos de la calavera.

En las ciudades que visitaba solía avisar a los periódicos y televisiones, alquilaba una habitación y exhibía la calavera en un pedestal cubierto de terciopelo negro e iluminada por un foco. Cobraba cinco dólares por verla.

Las Otras Calaveras

Una leyenda centroamericana afirmaba que existen 13 calaveras de cristal y que el día que se reúnan mostrarán las respuestas a los enigmas de nuestro origen y nuestro destino.

Una calavera azteca fue donada en 1.878 al Museo del Hombre de París. En 1.898 otra calavera azteca fue expuesta en el Museo Británico de Londres.

¿Dónde estarían las otras diez calaveras?

En 1.992, una enorme calavera de 15 Kg apareció de forma anónima a las puertas del Museo de Historia Americana de Washington DC.

Lo acompañaba una nota.

Esta calavera azteca de cristal pertenece a la colección del antiguo Presidente de México y fue comprada allí en 1.960.

Se la ofrezco al Smithsonian sin esperar nada a cambio.

La calavera fue examinada por la antropóloga Jane M. Walsh, que empezó a investigar la historia de las calaveras.

Descubrió que tanto los aztecas como los mayas solían tallar calaveras de cerámica y piedra, pero nunca se habían encontrado calaveras talladas en cristal.

También descubrió que las primeras calaveras de cristal empezaron a aparecer en público y en colecciones privadas en la segunda mitad del siglo XIX. Y todas estaban relacionadas con una misma persona.

Eugene Boban era un marchante francés obsesionado con antigüedades mejicanas. Había realizado varias excavaciones arqueológicas y vendía lo que descubría. Fue el primero en exponer una calavera de cristal en su tienda de París, en la década de 1.870. Esta calavera es la que fue donada al Museo del Hombre de París en 1.878.

Algún tiempo más tarde, Boban vendió otra calavera en la famosa joyería Tyffany de Nueva York, por 950 dólares. Para aquella época, era el precio más elevado que se había pagado en América por un objeto en subasta. Diez años después esa calavera estaba expuesta en el Museo Británico.

El Tallado de las Calaveras

En 1.996, a raíz de los descubrimientos de Walsh, el Museo Británico decidió colaborar con el Smithsonian para determinar el origen de sus calaveras. Con un examen microscópico encontraron en ambas calaveras algunas zonas con estrías rectas.

Comparándolos con otros objetos tallados en cristal de roca, de probado origen azteca, vieron que las estrías dejadas en ellos eran irregulares, propias de un trabajo manual.

La única forma de dejar estrías rectas era usando herramientas giratorias, que no fueron introducidas en América hasta la llegada de los españoles, a partir de 1.521.

También descubrieron en las calaveras rastros de buriles de diamante, una tecnología del siglo XIX. Era imposible que las calaveras hubieran sido talladas antes de esta tecnología.

Posteriormente se comprobó que la calavera de París también tenía el mismo tipo de estrías.

El Fraude al Descubierto

La doctora Walsh había seguido investigando y descubrió que en la revista Man de París, en Julio de 1.936, se hablaba de un marchante que había adquirido una calavera de cristal en 1.933. Otra pista la llevó a descubrir que este marchante la subastó en 1.943 en la casa Sotheby's de Londres y que la había adquirido ¡¡Frederick Mitchel Hedges!! por 400 libras.

Ana Hedges justificó este descubrimiento afirmando que su padre, necesitando dinero para una expedición, se la había dejado como garantía por un préstamo al marchante inglés. Cuando se enteró de que éste pretendía subastarla, se enfadó y la recuperó devolviendo el préstamo con unos gravosos intereses.

Ana murió en 2.007, y hasta el último día mantuvo su historia.

En 2.008 Walsh pudo examinar la calavera Hedges utilizando técnicas mucho más modernas y precisas que las de la primera investigación de Hewlett Packard, y sus resultados fueron concluyentes. La calavera Hedges, al igual que las otras tres ya examinadas, fueron fabricadas con herramientas rotatorias modernas que no existieron hasta mediados del siglo XIX.

La historia de su hallazgo era falsa. A su regreso a Inglaterra en 1.927 Hedges nunca la mencionó, porque no la tenía. La adquirió en 1.943, comprándola en una subasta.

Incluso se ha encontrado una carta escrita por él a su hermano mencionándole que había comprado la calavera a Sidney Barney y afirmaba que sólo existía una parecida, en el Museo Británico, pero que la suya era más elaborada.

Lo que no se ha conseguido encontrar nunca ha sido ninguna mención ni registro de que Ana Hedges hubiese estado en Belice en toda su vida, al menos hasta los años 1.980.

¿Por qué Ana Hedges contaría esta historia? Su padre, Fréderick era un magnífico narrador de historias que se ganaba la vida contando sus extraordinarias aventuras.

Al morir dejó a su hija sin apenas herencia y sin medios de ganarse la vida, pero le legó sus dos mayores posesiones.

Una calavera de cristal que había adquirido en una subasta en 1.943.

Y una habilidad extraordinaria para contar cuentos que atrapaban la imaginación de sus oyentes.

En mi opinión

Ver también el documental Las Calaveras de Cristal de la serie ¿Qué Hay de Cierto?.

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