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¿Dónde estuvo el Jardín del Edén? ¿Por qué ya no existe?

Creada11-05-2015
Modificada15-11-2016
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Diciembre2

Reseña del Documental El Jardín del Edén de la serie Mitos y Leyendas

El Jardín del Edén

Documental de la serie Mitos y Leyendas producido el año 2.013, en el que se revela dónde estuvo realmente el Jardín del Edén y cómo es que hoy no existe.

En 1.987 una revista publicó un artículo sobre el arqueólogo Juris Zarins, en el que éste indicaba que había descubierto dónde se encontraba el Jardín del Edén.

Zarins era muy inteligente pero muy brusco. Buen arqueólogo pero muy mal compañero de trabajo. En cuanto tuvo ocasión dirigió sus investigaciones en una dirección en la que la mayoría de los investigadores no habían mirado. Mientras la mayoría de los arqueólogos soñaban con explorar los más que trillados yacimientos arqueológicos del Mediterráneo o Egipto, él se adentró en la agreste y desértica Arabia.

Inconformista pertinaz, a pesar de su ateismo dedicó algún tiempo a investigar la historia de los Reyes Magos en su vertiente comercial. Investigó cómo se desarrolló y perduró durante siglos el comercio de incienso.

Tras el Rastro del Incienso

El incienso es un producto de la resina de algunos árboles que sólo existen en Omán y Yemen.

En realidad se puede extraer de varias especies vegetales y en todo el mundo, desde China a Inglaterra, tienen diferentes versiones con distintas calidades. Las plantas que dan incienso de mejor calidad son de Boswellia y de Cedro del Líbano. De hecho, la palabra Líbano significa, tanto en hebreo como en griego, Leche, y era el nombre que se le daba antiguamente al incienso porque se extraía de gotas de resina de aspecto lechoso.

En todo caso, sí podemos decir que el incienso de Omán y Yemen podía ser de mayor calidad que otros del mundo.

Durante cuatro años, Zarins y sus colegas exploraron el desierto arábigo buscando las rutas de comercio que llevaban a la India, Egipto y Roma.

Allí encontraron las ruinas de la ciudad de Ubar, descrita en Las Mil y Una Noches como una inmensamente rica ciudad rodeada de una exuberante vegetación. Según el Corán, Ubar fue destruida por la maldad de sus habitantes.

Zarins descubrió que Ubar, en el centro de Omán, había sido una encrucijada de la que partían numerosos caminos por los que se transportaba incienso a todo el mundo, y que había existido durante varios miles de años.

También descubrió que por esa red de caminos transitaba otra mercancía igualmente valiosa: Historias. Se dio cuenta de que los viajeros transmitían esas historias desde la India hasta Mauritania, y que muchos países, al conocer esas historias, las adaptaban a su cultura y las adoptaban como propias.

Buscando Edén

Intentando determinar la procedencia real de algunas de esas historias, comenzó a investigar el relato del Jardín del Edén de la Biblia. Los detalles geográficos descritos en el Génesis le convencieron de que no era una historia inventada, sino importada de un origen desconocido.

La misma palabra, Edén, fue la primera pista que siguió. Edén no es una palabra judía ni hebrea, ni siquiera semítica. Su origen era mesopotámico, era el nombre que las primeras comunidades agrícolas situadas entre el Tigris y el Eufrates daban a los valles y praderas no cultivados, sino en su estado natural, lugares en los que no vivía nadie pero eran frecuentados por caravanas y nómadas.

La teoría era plausible, y más teniendo en cuenta que casi todas las historias narradas en los doce primeros capítulos de la Biblia transcurren en Mesopotamia.

Siguiendo las pistas de la Biblia, el Edén estaba en la confluencia de cuatro ríos: Tigris, Éufrates, Pisón y Guijón. Los dos primeros siguen existiendo, pero los dos últimos no existen actualmente. Podría ser que fueran leyenda y nunca hayan existido, pero también podría ser que por los cambios del clima se hubieran secado. Ni siquiera debían ser conocidos en la época en la que se escribió el relato, porque mientras el Tigris y el Éufrates los nombran sin ninguna aclaración, sobre el Pisón indican que bordeaba las auríferas tierras de Jávila y el Guijón las de Cus.

Algunos estudiosos bíblicos han querido suponer que la Tierra de Cus era Kush, Etiopía o Sudán, y por tanto el río Guijón sería el Nilo. Pero el Nilo no pasa ni remotamente cerca del Tigris y el Eufrates. Ante la imposibilidad de encontrar una mínima concordancia entre la Biblia y la Geografía, algunos han optado por situar el Edén donde les diera la gana, desde el Polo Norte, hasta la China, desde el centro de África hasta Missouri.

Zarins decidió abandonar este callejón sin salida geográfico y atacó el problema desde otro punto de vista: la Historia.

La Epopeya de Gilgamés

Todos los pueblos antiguos inventaron una historia sobre la creación. Y todos los que conocieron la escritura plasmaron esa historia en sus primeros escritos. El relato escrito más antiguo de la creación es la Epopeya de Gilgamés, en Mesopotamia.

Gilgamés era un rey de Uruk que, abrumado por su mortalidad emprendió un viaje para encontrar la fuente de la vida que le permitiera vivir eternamente.

En su viaje conoce a varios personajes que le narran diversas historias. Uno de ellos le dice cómo fue creado el Primer Hombre, a partir del barro. La Mujer fue creada a partir del Hombre y fueron colocados en un paraíso donde vivirían eternamente.

La historia es idéntica a la narrada en la Biblia, con una interesante diferencia. El paraíso en la leyenda mesopotámica no se llama Edén, sino Dilmun.

El Hombre disgustó a los dioses que decidieron aniquilarlos mediante un diluvio, pero un hombre, Utnapistin, construyó un arca y se salvó, dando origen a una nueva humanidad. Los dioses premiaron a Utnapistin dándole la inmortalidad.

Al conocer este relato, Gilgamés buscó y encontró a Utnapistin para que le dijera cómo hacerse inmortal, y éste le dijo que debía comer del árbol de la Vida que se encontraba en Dilmun. Gilgamés encontró el árbol, pero antes de que lo pudiera comer una serpiente se lo arrebató, siendo ella la que se hizo inmortal.

El Jardín de Dilmun

Para Zarins resultó evidente que la mayor parte de las historias bíblicas habían sido copiadas de la mucho más antigua Epopeya de Gilgamés, entre ellas la misma historia del Jardín del Edén, solo que en la mucho más antigua historia de Gilgamés, el Edén se llamaba Dilmun.

El nombre de Edén no había podido situarlo en ningún lugar específico, pero ¿y el nombre de Dilmun?

Sí.

Unos años antes había realizado unas excavaciones en la costa norte de Arabia con el Golfo Pérsico. Allí encontró varios asentamientos de una antigua civilización ya desaparecida pero cuyas ruinas aún pueden encontrarse en la costa de Bahreim.

Zarins descubrió que los comerciantes sumerios frecuentaban este país y habían dejado escrito su nombre: Dilmun.

Pero Dilmun no era un paraíso de exuberante vegetación, sino un desierto. ¿cómo podía compaginarse éste hecho con la leyenda del Edén?

De nuevo en un callejón sin salida, la investigación de Zarins pareció quedarse estancada, pero una afortunada coincidencia le permitió seguir avanzando.

Fotos desde el Espacio

La NASA había enviado los primeros satélites que observaban la Tierra en espectaculares fotografías de alta resolución. Eran las primeras fotografías de la Tierra tomadas desde satélites, y cuando Zarins pudo conseguir fotos de la zona del desierto de Arabia encontró los cauces secos de varios ríos que, hoy en día estaban totalmente secos y resultaban invisibles desde la superficie.

Entre ellos había un caudaloso río que, nacido en el Norte de Arabia bordeaba las tierras de Dilmun y se curvaba al Este hasta unirse, cerca de Kuwait, a la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates. Había encontrado el Pisón.

Se preguntó cuándo había sido la última vez que ese río había llevado agua y comprobó que fue hace unos 10.000 años, al final de la última glaciación.

Durante la Era Glacial, Arabia estaba atravesada por varios caudalosos ríos, el clima era mucho más fresco y las tierras árabes serían paraísos de frondosa vegetación. Al cambiar el clima los ríos fueron perdiendo caudal, las tierras se fueron desertizando, hasta que hace 7 ú 8.000 años se convirtieron en los áridos desiertos que son hoy en día.

El Golfo Pérsico hace 7.000 añosMás importante aún, durante la Era Glacial gran parte del agua de la Tierra estaba congelada en glaciares de Kilómetros de grosor que cubrían el Norte de Europa. Los océanos y mares estaban a unos sesenta metros por debajo del nivel actual. Las costas estaban mucho más lejos y el Golfo Pérsico ni siquiera existía. Todo lo que hoy es el golfo Pérsico era tierra firme regada por varios caudalosos ríos de los que hoy sólo quedan el Tigris y el Eufrates.

Y también el clima era muy diferente.

Los monzones que se forman en el Océano Índico apenas rozan actualmente la península arábica, pero hace 8.000 años, con temperaturas más frías, los monzones se introducirían profundamente en Arabia descargando intensas lluvias que alimentarían el Pisón y otros ríos árabes. No sólo las tierras bañadas por los ríos serían fértiles, sino casi toda Arabia.

Faltaba por localizar el río Guijón, que bordeaba la tierra de Cus. Erróneamente muchos estudiosos bíblicos habían confundido el nombre de Cus con el de Kush, en Etiopía, hasta el punto de que algunas traducciones bíblicas utilizan el nombre de Etiopía como lugar de nacimiento del Guijón, pero Zarins observó que la tierra de los montes Zagros, en el actual Irán, también era conocida como Cus.

Y en los montes Zagros nace un río que aún existe hoy en día, el Karún, que hasta los años 70, en que fue retenido por una presa, desembocaba en el Éufrates, en la misma zona en que se unían los otros tres ríos.

ÉSE era el Guijón.

Ver Ficha de El Jardín del Edén de la serie Mitos y Leyendas

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