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No hay Monopolios en el Mercado Libre. En todos los sectores siempre habrá una gran empresa preferida por la mayoría de los clientes y varias más pequeñas preferidas por grupos específicos y minoritarios de clientes.

Creada05-05-2003
Modificada05-05-2013
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Junio3

No hay Monopolios en el Mercado Libre

Una empresa gigantesca que satisfaga las necesidades de una muy amplia población, no puede dar un servicio personalizado a las diferentes características de los clientes. Un producto tiene una calidad y un precio, pero hay gente que quiere más calidad, sin importarle el precio, y hay gente que quiere un producto más económico, aunque sea algo de menos calidad.

Por razones de prestigio, una gran empresa fabricará sus productos bajo la reputación de una marca, y no querrá que su marca esté asociada con productos de baja calidad, por consiguiente, alrededor de una gran empresa siempre habrá, no una, sino muchas pequeñas empresas que fabriquen el mismo producto a un precio mucho más barato, teniendo, eso sí, un acabado menos atractivo, ahorrando en el embalaje, en la durabilidad de los materiales, en el servicio de atención al cliente, etc.

La empresa también podría fabricar productos de una calidad superior, pero el coste de estos productos sería muy superior e iría destinado a un sector del público muy exclusivo. En vez de ello, la empresa dominante suele tener varios productos destinados a varios tipos de clientes distintos, pero no puede satisfacer los deseos de todos, pues siempre habrá personas que tengan gustos de lo más variopinto. De ahí que, igual que hay empresas que fabrican el mismo artículo más barato y con peor calidad, también habrá pequeñas empresas que lo hagan más caro, de mayor o igual calidad, pero con un diseño exclusivo, en cantidades limitadas y para clientes específicos.

Todo ello implica que, aunque una empresa pueda satisfacer los deseos de gran parte de sus clientes, quizás hasta más del 90%, siempre habrá un cierto número de empresas pequeñas y marginales que fabriquen variedades exclusivas del producto en cuestión.

En esta situación podemos decir que NO HAY un Monopolio, sino una gran empresa preferida por la mayoría de los clientes, y varias pequeñas o medianas preferidas por determinados grupos más reducidos de clientes.

Algunas de las empresas más pequeñas, con el fin de atraer clientes, intentarán desprestigiar a la grande, acusándola de prácticas monopolísticas o llamándola empresa dominante, cuando la empresa más grande, si es grande, es porque tiene más clientes, porque es la preferida de la mayor parte de los clientes, porque sabe satisfacer mejor los deseos y necesidades de más cantidad de clientes.

Los tiempos cambian

Las circunstancias cambian, los gustos de la gente también, y los conocimientos científicos y los medios técnicos son cada vez más avanzados. Tarde o temprano se descubre o inventa una forma de abaratar el costo de un producto y hay que adaptar la fábrica a los nuevos métodos de fabricación. O, por el contrario, se agota un recurso natural y hay que sustituirlo con otro que resulta más caro. En cualquier caso las empresas deben adaptarse a las nuevas circunstancias y la que sea capaz de hacerlo en menos tiempo contará con una importante ventaja sobre las demás.

Pero una gran empresa tiene que ser dirigida con una gran burocracia, lleva una gran inercia y tarda mucho más tiempo en adaptarse a los cambios técnicos o sociales. Una empresa pequeña puede aprovechar de inmediato los nuevos inventos para desarrollar mejoras en un producto o descubrir métodos de fabricación más eficaces o económicos.

Aún más, los ingenieros que trabajan en grandes empresas, cuando tienen ideas para mejorar un producto, muchas veces se tienen que enfrentar a la incomprensión de los burócratas que dirigen la compañía. A veces varios ingenieros se marchan de una o varias empresas y aúnan sus fuerzas y ahorros para intentar desarrollar una nueva idea en el reducido espacio de un garaje.

Así han nacido muchas empresas, con un grupo de ilusionados emprendedores que, convencidos de su futuro éxito, abandonaron sus empleos en grandes multinacionales y, reunidos en un pequeño taller, endeudados hasta las cejas, intentaron hacer realidad un sueño.

La mayoría de esas pequeñas empresas se arruinaron y sus emprendedores debieron volver a trabajar como asalariados de las mismas u otras empresas de las que salieron, pero unas pocas tuvieron éxito y se convirtieron en las compañías más exitosas de las siguientes décadas desplazando del mercado a las que lo habían dominado hasta entonces.

Y al convertirse en grandes compañías, su funcionamiento dejó de ser tan ágil, espontáneo, adaptable y eficaz como había sido anteriormente, haciendo que muchos de sus ingenieros abandonen la empresa para intentar una nueva aventura empresarial.

Mientras el mercado sea libre, una empresa que fabrique productos de buena calidad y sea capaz de ofrecerlos a un precio adecuado puede acaparar un gran porcentaje de su nicho de mercado, pero mientras más grande sea esa empresa mayor será el número de pequeñas empresas que trabajen en los márgenes de su sector económico, y más probabilidades hay de que una de esas pequeñas empresas pueda llegar a encontrar un método aún mejor de beneficiar a los clientes, iniciando, ineludiblemente, el declive de la antigua empresa dominante.

Siendo así, ¿por qué existe el mito de que un mercado libre, si no se les pone freno, las grandes compañías acabarán convertidas en monopolios?

Propaganda.

Propaganda hecha malévolamente con el fin de justificar unas leyes antimonopolio que en realidad sólo pretenden salvar a empresarios ineficientes con la complicidad de políticos corruptos.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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