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Los banqueros, que guardaban el oro de muchos ricos, para no tenerlo inmovilizado, prestaron a emprendedores que quisieran crear o ampliar una empresa.

Creada01-04-2003
Modificada02-05-2013
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Los Préstamos Bancarios

Este problema los banqueros lo resolvieron de una forma ingeniosa. Empezaron a ofrecer préstamos a personas que quisieran montar un negocio o que, teniéndolo ya, desearan ampliarlo.

Normalmente, cuando un obrero o artesano quería convertirse en empresario, tenía una serie de gastos fijos e inevitables antes de empezar a ganar dinero. Tenía que conseguir un local adecuado, que reuniera unas características determinadas dependiendo de las necesidades del negocio. Céntrico si era un negocio de ventas al público, cercano a un cruce de caminos si era una fábrica, a un río o una cantera dependiendo de cuál iba a ser la materia prima, etc.

Después debía adquirir los muebles y maquinarias necesarios, tornos, telares, ruedas, cuerdas, orzas, tinas, etc. y en cantidad suficiente para la producción que el emprendedor desea realizar.

Por último tiene que contratar trabajadores, y si no encuentra los profesionales que necesita deberá buscar aprendices y entrenarlos.

El resultado de todo este proceso es que desde que el empresario empieza a desarrollar su proyecto hasta que empieza a ingresar beneficios pasa un período de tiempo durante el cual debe aportar gran cantidad de dinero.

Es decir, la persona que quería iniciar un negocio debía tener previamente dinero suficiente ahorrado para poder aguantar varios meses de gastos hasta que la empresa empiece a realizar ingresos y estos superen a los gastos.

Un emprendedor, antes de llevar a cabo su proyecto, debía calcular cuánto dinero necesitaría para superar el período inicial de gastos y tirarse varios años ahorrando dinero para ello.

De hecho, si su cálculo le llevaba a la conclusión de que un proyecto era demasiado caro de iniciar, aunque estuviera convencido de que después iba a dar enormes beneficios, el emprendedor renunciaría a ese proyecto e iniciaría otro más modesto en el que no tuviera que ahorrar durante demasiados años.

Pero también podía pedir un préstamo a alguien que tuviera dinero, y este podía ser un rico o un banquero.

Como ya he dicho antes, los ricos son ricos porque siempre están buscando nuevas formas de ganar dinero, y si un rico recibía la visita de un emprendedor con la propuesta de un negocio sumamente rentable, por regla general solía escuchar esa propuesta, y si el emprendedor podía convencerle, el rico le podría dar el dinero para la empresa, siempre a cambio de un interés, que podía ser devolver más dinero del prestado o un porcentaje de los beneficios o una parte de la propiedad de la empresa. Pero a veces el rico decía que no le interesaba el negocio y luego, al cabo de unos meses, el aspirante a empresario veía que el rico le había robado su idea.

Desde ese punto de vista, cuando los banqueros buscaron rentabilidad para el dinero que guardaban para los ricos, descubrieron que también podían ofrecer préstamos a emprendedores que quisieran iniciar un negocio, y estos descubrieron que eran más fiables los banqueros que los ricos, pues era mucho más improbable que un banquero les robara una idea.

Por supuesto, un banquero no podía prestar sin unas garantías, ni en tanta cantidad que si uno de sus clientes viniera a retirar sus fondos se encontrara que las bodegas del banco se habían quedado vacías. Muchos banqueros cometieron errores, prestaron dinero para empresas que luego fracasaron, o fueron estafados por pícaros que, una vez con el dinero en sus manos pusieron tierra por medio. Aquellos banqueros imprudentes que perdieron demasiado dinero tuvieron que cerrar, quizás perseguidos por una turba de ahorradores que habían perdido su dinero, pero los más sabios y prudentes triunfaron y fueron imitados por el resto de los banqueros, estableciéndose así unas normas que habían de respetar para minimizar los riesgos. Normas no dictadas ni decididas por nadie, sino normas basadas en la observación de qué comportamientos producían mejores resultados.

Este sistema trajo dos consecuencias bastante positivas: Por un lado, el dinero ganado por los ricos no quedaba almacenado hasta que el rico lo gastara, sino que circulaba una y otra vez, y podía pasar de unas manos a otras, de un negocio a otro, de un intercambio a otro, varias decenas de veces antes de que el rico fuera al banco a sacar "su oro" para gastarlo. El hecho de que los bancos empezaran a prestar el dinero depositado por los ricos hizo que la riqueza de la sociedad, prácticamente, se multiplicara por diez, permitiendo realizar diez veces más negocios que antes de que los bancos empezaran a prestar dinero.

Por otro lado, fueron muchos más los emprendedores que dispusieron de capital para montar un nuevo negocio, y aunque hubo personas que lo arriesgaron y perdieron todo, incluso lo que no tenían, en pos de un proyecto empresarial mal calculado, la mayoría de los emprendedores conseguían beneficios suficientes para crecer lentamente y solo unos pocos eran los que realmente triunfaban consiguiendo unos beneficios extraordinarios. 

No obstante, la cantidad de negocios que se emprendían con los préstamos bancarios era mucho mayor, de ahí que el conjunto de la riqueza generada en el conjunto de la sociedad también fuera mucho mayor que antes de la existencia de los bancos y los préstamos.

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