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Las Primeras empresas y el nacimiento del Mercado Laboral

Creada01-04-2003
Modificada22-05-2013
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Las Primeras Empresas

En las primeras ciudades, los buenos artesanos debían producir muchas unidades de un bien cualquiera para satisfacer las necesidades de los demás. En una ciudad de mil habitantes podía haber veinte alfareros, unos mejores y otros peores. Los mejores tendrían más demanda de sus productos así que intentarían producir lo más posible.

Con ese fin, el buen artesano tendría trabajando con él a sus hijos y a otros miembros de la familia, y con el fin de mantener su reputación procuraría supervisar el trabajo de estos, enseñándoles a corregir los defectos de sus cacharros y buscando siempre la mayor calidad posible.

Incluso así, es posible que tuviera una demanda mayor que su capacidad de producción, en tal caso, podía incrementar aún más su beneficio siguiendo una de dos estrategias, subir el precio de sus productos para reducir la demanda, o aumentar aún más su producción. Por regla general era mejor la opción de aumentar la producción, pero una vez que ya tenía trabajando para él a toda su familia ¿qué otra opción tenía?.

Bien, también tenía la opción de contratar a otras personas para ayudarle en su producción.

Así, un alfarero podía contratar a uno o más aprendices que aprendieran las diversas tareas de la alfarería. El maestro alfarero estaría pendiente de su aprendizaje pagándole un salario a cambio de su tiempo y trabajo. Si el negocio iba bien y el aprendiz aprovechaba sus enseñanzas, llegaba a convertirse en oficial, ganando un salario mayor.

Un pastor que tuviera rebaños demasiado grandes podía contratar a otro pastor y encomendarle el cuidado de la mitad del rebaño, pagándole al terminar el año con diez cabras o con una cantidad de dinero previamente acordada.

Las personas que contrataban a otras eran normalmente los artesanos y productores de más éxito que querían aumentar la producción de sus artículos. Si lo hacían bien, podían llegar a incrementar aún más su fortuna. Si lo hacían mal, podían llegar a perderla. De cualquier forma, para conseguirlo, en muchas ocasiones tenían que contratar trabajadores.

Fue así como surgió la Empresa y el Mercado Laboral , un mercado en el que las personas no vendían bienes, sino que vendían su tiempo y su trabajo a cambio de un pago o salario.

Por unificar criterios y aclarar conceptos, vamos a utilizar de aquí en adelante los términos de Artesano, Empresario y Obrero. El Artesano es un trabajador que produce un bien y lo vende. El empresario es una persona que contrata obreros para producir más bienes que con sus dos únicas manos. El obrero es una persona que trabaja para un empresario a cambio de un salario.

Como siempre, hago hincapié en que no se trata de clases diferentes, sino de personas que han elegido una actividad laboral que en el futuro podrían cambiar. Si el obrero aprende lo suficiente y tiene ambición para ello podrá convertirse en un artesano o empresario. Si el empresario no encuentra un producto que los clientes estén dispuestos a pagar por encima de su coste de producción, acabará arruinándose y puede acabar trabajando de nuevo como artesano o incluso como obrero, hasta que lo vuelva a intentar si encuentra otra oportunidad.

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