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Tras siglos de evolución del Mercado, se crearon numerosas profesiones especializadas y eso permitió la formación de grupos y tribus más grandes hasta formar las primeras ciudades

Creada01-04-2003
Modificada22-05-2013
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Las Primeras Ciudades

Mucho tiempo había pasado ya desde los principios del Mercado, y conforme su eficiencia era cada vez mayor la sociedad llegó a organizarse en tribus cada vez más grandes, hasta formar las primeras ciudades.

La ciudad estaba llena de artesanos que fabricaban diversos productos y los intercambiaban por dinero para, con el dinero, conseguir los demás bienes que pudieran necesitar.

No sólo había personas que produjeran bienes, como los agricultores, ganaderos, cazadores, recolectores y artesanos, también había personas que vendían servicios, como los maestros y médicos, personas que para sobrevivir de la mejor manera posible primero tenían que averiguar qué es lo que los demás querían o necesitan y que ellos les pudieran dar.

Esa es la Primera Regla del Mercado: Satisfacer los Deseos de los Demás.

Las relaciones entre unos y otros artesanos y productores eran cada vez más complejas y las tareas más especializadas. Si antes un alfarero tenía que buscar barro en el río, extraer la arcilla, moldearla y secarla, adornarla, cocerla y venderla, pronto descubrió que podía dedicar más tiempo a moldear y cocer, y encargar a otros la búsqueda de la arcilla. Asimismo, un alfarero podía ser bueno moldeando el barro mientras que el otro sabía cocer mejor los cacharros. Fue así como surgieron profesiones más especializadas, dividiéndose todo el proceso de producción de la alfarería en cinco o seis actividades distintas, algunas realizadas por los mismos artesanos, pero otras realizadas por quien mejor sabía hacer cada actividad.

Del mismo modo, un cazador podía capturar una pieza, descuartizarla, despellejarla, transportarla a la aldea y vender por separado la piel, las diversas piezas de carne y los huesos o la cornamenta. Pero con el tiempo de entre los cazadores hubo quien se especializó en la caza, otros en el despiece, otros en trabajar la piel y otros en la distribución y la venta.

Como resultado, si antes de la existencia del mercado cada persona debía realizar TODAS las tareas necesarias para su supervivencia y la de su familia, después surgieron unas diez o veinte profesiones distintas, pero conforme el mercado iba evolucionando llegó a haber varios cientos de profesiones diferentes.

El Crecimiento de las Ciudades

Cuando cada persona debía realizar TODAS las tareas necesarias para su supervivencia y la de su familia, le quedaba poco tiempo libre y la búsqueda de alimento en su entorno limitaba de forma inexorable el tamaño de la tribu. Una tribu, en esta primera etapa pre-mercado, no podía superar un número muy reducido de miembros.

En las etapas iniciales del mercado, las tribus podían ser más grandes, hasta varias decenas de miembros, pero no fue hasta miles de años más tarde, cuando las actividades del mercado habían llegado a un número de cientos de especialidades diferentes en que la eficiencia del mercado permitió la formación de ciudades con una población de miles de habitantes.

Así, una ciudad típica del año 3.000 aC sería una población de varios cientos o miles de habitantes en cuyas calles los diferentes artesanos y productores venderían sus mercancías. Los mejores artesanos venderían sus productos más caros y ganarían más dinero. Los no tan buenos tendrían peor reputación y se verían obligados a trabajar más y vender más barato. Los peores profesionales deberían mejorar mucho o, si no eran capaces, cambiar de profesión.

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