Economía y Política, Mercado y Estado

Bienvenidos a MasLibertad

El Coronavirus COVID-19

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Economía y Política

Propuestas y Reformas

Mis Principios

Fallos del Mercado

La Falta de Honradez

Los Males del Estado

Los Impuestos

Las Subvenciones

Los Monopolios

El Estado Regulador

Diseño Inteligente y Orden Espontáneo

La Autorregulación

La Autorregulación Voluntaria

La Regulación Forzosa

El Capitalismo Salvaje

Las Bases de la Libertad

Errores y Mentiras

Bibliografía

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar
IP3.81.89.248

Datos de Pagina

La Regulación Forzosa impuesta con la Fuerza del Estado es casi siempre un proceso por el que las grandes empresas de un sector quieren someter y limitar la libertad de las pequeñas y medianas empresas de ese sector.

Creada12-04-2003
Modificada08-05-2013
Total Visitas151
Diciembre1

La Regulación Forzosa

Por favor, pido aquí una pausa para meditar esto.

Cuando unos empresarios de un sector económico o industrial, aprovechando su posición de dominio, deciden crear una autorregulación en su sector, tienen dos opciones:

Si tienen poder para obligar, si pueden hacer una regulación obligatoria y cuentan con el poder del estado para obligar a todas las pequeñas empresas a acatar una regulación no deseada, los empresarios que hagan esa regulación harán unas reglas que beneficien principalmente a sus propias empresas, no al conjunto del sector o de la sociedad.

En cambio, si no cuentan con el poder del estado para hacer una regulación obligatoria, saben que no podrán obligar a nadie, así que la regulación que planteen será radicalmente distinta.

En primer lugar, la regulación será mucho más meditada y estudiada y tendrá el objetivo fundamental de conseguir el máximo beneficio, no solo para los autores de la regulación, sino para todos los que se adhieran a ella, con el fin de convencer a todas las empresas posibles de que se adhieran voluntariamente.

Es decir, el hecho de que una regulación vaya a ser voluntaria u obligatoria ¡cambia la mentalidad y los objetivos del regulador!

Las regulaciones voluntarias suelen ser experimentos que, si salen bien, serán beneficiosos para todos. Si salen mal será perjudicial para los que hayan intentado el experimento, pero el perjuicio estará limitado a su sensatez.

En cambio, las regulaciones forzosas, si salen bien será a beneficio de unos pocos, y si salen mal serán MUY perjudiciales para todos... menos para aquellos que se encargaron de diseñar la regulación.

Porque si el regulador tiene tras él el poder del estado, como todas las personas que tienen poder, estará sometido a las tentaciones del egoísmo y la corrupción, y muy probablemente, casi con toda seguridad, su diseño de la regulación tendrá el objetivo primordial de que ÉL, el regulador, se llevará la mayor parte de los beneficios, tanto si la regulación es un éxito como si es un rotundo fracaso.

De hecho, si la regulación resulta ser un fracaso, el regulador dirá que la culpa es de elementos incontrolados que deben ser sujetos a una reglamentación más estricta y pedirá más medios económicos, administrativos y ejecutivos para tener más poder con el que conseguir los objetivos deseados, es decir someter, limitar la libertad, a todas las empresas del sector.

Lo hemos visto docenas de veces, los políticos, supuestamente por el bien de los ciudadanos, establecen regulaciones obligatorias de forma imprudente y audaz, a partir de una idea de algún economista de moda que dice que para conseguir el máximo beneficio para los ciudadanos el estado debe encargarse de regular, dirigir, fiscalizar y controlar determinados sectores estratégicos. El resultado es que determinadas grandes empresas acaban emparentadas con poderosos políticos, siendo sus altos cargos reservados para los políticos que hayan hecho las regulaciones que más hayan beneficiado a dichas empresas.

Antiguamente se sobornaba a los políticos mediante dinero. Hoy en día los sobornos a los políticos se pagan con cargos de consejeros y vicepresidencias de las grandes empresas del país.

El Sector de los Chorizos

Una gran empresa, por ejemplo, CHORISA, del sector de los chorizos, que quiera asegurarse los máximos beneficios, sólo tiene que poner en nómina a un político para que se convenza, y convenza a otros políticos, de que el sector choricero es esencial para el país y que no se puede permitir que funcione de forma caótica. Una vez que haya varios políticos 'convencidos', estos nombrarán un comité de expertos, cuidadosamente elegidos por la empresa CHORISA, que establecerán una serie de normas reguladoras que beneficiarán al sector, aunque la empresa más beneficiada será, por pura casualidad, la primera empresa choricera de la que surgió la idea de regular el sector.

Las demás empresas choriceras importantes, una vez visto el percal, no dudarán en enviar sus propios expertos para asegurar a los políticos que tienen el poder de decidir, que un entendimiento cordial entre empresarios y políticos tendrá grandes beneficios para los sectores de los políticos y de los chorizos, valga la redundancia.

Como las pequeñas empresas choriceras no pueden gastar tanto en sobornos, al final se hace una regulación que, por el bien del sector choricero, beneficia primordialmente a las cinco o seis mayores empresas del sector, mientras que las más pequeñas acaban siendo obligadas a realizar y pagar cientos de cambios para adaptar sus productos no a lo que quiere la gente sino a acatar unos controles y normas que han decidido los políticos corruptos y los grandes empresarios que los han comprado.

Años después, el oligopolio formado por estas grandes empresas controla el sector de los chorizos. Los pequeños empresarios del sector se han arruinado o apenas sobreviven en la compleja maraña de regulaciones. Los nuevos pequeños empresarios no pueden entrar en este sector por su excesiva regulación, prefiriendo entrar en sectores menos regulados. Las empresas de cada uno de estos oligopolios están dirigidas por los grandes empresarios que iniciaron el proceso, pero sus cargos de vicepresidentes y consejeros asesores están ocupados por los antiguos políticos que establecieron la regulación y que aún siguen cobrando los favores que hicieron a las empresas.

El hecho de que no exista competencia externa al oligopolio hace que apenas se invierta en Investigación y Desarrollo, por lo que la tecnología no avanza más que copiando los nuevos inventos que se hagan en el extranjero, en países donde el sector no esté regulado y donde las empresas, para sobrevivir, no tengan más remedio que innovar y progresar.

Asimismo, entre cinco o seis grandes empresas es fácil ponerse de acuerdo respecto a los precios y establecerlos de forma que se consiga el máximo beneficio posible para los empresarios, sin el temor de que una pequeña empresa, que no se deja que exista, pueda vender más barato que el precio que los grandes chorizos han decidido. Y en un mercado regulado e intervenido por el estado las grandes empresas sí pueden acordar precios abusivos sabiendo que los consumidores no tienen otra alternativa que pagar carísimo un servicio que en otros países con libre mercado resulta estar a mitad de precio.

Y todo esto lo hacen delante de nuestras narices, pues llevan tanto tiempo haciéndolo y metiéndonos por las orejas su propaganda y sus mentiras, que nos han convencido de que la regulación obligatoria es beneficiosa, y que si no fuera por ellos la sociedad sería un caos y... ¿cómo lo llaman ellos?.

¡Ah, sí, capitalismo salvaje!.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies