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Quien crea riqueza debe ser dueño de ella.

Creada01-04-2003
Modificada27-05-2013
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Noviembre6

¿Quién crea la riqueza?

Cada persona que produce un bien y lo intercambia por otros bienes está creando riqueza. Por lógica, la persona que produzca más bienes deseados por los demás creará más riqueza, pero si una persona produce bienes que no son deseados, no estará creando riqueza, estará derrochando su esfuerzo y su trabajo. Puede ser que esa persona tenga sus necesidades básicas cubiertas y realice este gasto por su propia satisfacción, con lo cual podemos decir que está creando un tipo de riqueza que no es deseada por nadie más que por él mismo. A nivel económico, ese tipo de riqueza es irrelevante, la única riqueza que importa es la que es deseada por una cierta cantidad de personas y por la que éstas estén dispuestas a pagar.

Irrelevante a nivel económico, pero no social. Una persona que tiene satisfechas sus necesidades básicas y trabaja más para producir un bien que a nadie interesa más que a él mismo, está creando una riqueza particular, no comercial, pero sí envidiable. Está creando satisfacción, está creando felicidad para sí mismo. Espero que nadie, nunca, decida prohibir que, dentro de la ley, uno haga lo que quiera, aunque no sea de utilidad al resto de la sociedad.

Las primeras obras de arte, antes de que éste se convirtiera en objetos de admiración y colección, fueron creadas por personas que solo buscaban su propia satisfacción.

¿Quién es el Propietario de la Riqueza Creada?

Un trabajador autónomo, un artesano, son dueños de los bienes que producen. No puede ser de otra forma, si no fuera así casi nadie se tomaría la molestia de producir bienes.

Cuando una persona produce un bien y decide intercambiarlo, renuncia a la propiedad de lo que ha producido a cambio de la propiedad de lo que recibe. Si lo que recibe es dinero, la persona se hace propietaria de una cierta cantidad de dinero. Y puede hacer con ello lo que quiera.

Un obrero, al trabajar para un empresario, está vendiendo su trabajo a cambio de un salario, con lo cual él está creando riqueza al vender un producto, que es su propio trabajo, que es deseado por un empresario.

El propietario de esa riqueza, la generada por el trabajador al vender su tiempo y sus servicios al empresario, es por supuesto el mismo trabajador que vende ese servicio. Nadie puede usurpar ese derecho de propiedad sobre la riqueza que el trabajador genera al vender sus servicios.

La Propiedad de la Riqueza en la Empresa

Pero el trabajo del obrero, dirigido por el empresario, también está creando riqueza. El trabajador está inmerso en un proceso productivo generador de riqueza, y el propietario de esa riqueza es el empresario que ha creado la organización.

Si un empresario tiene diez trabajadores y cada uno de ellos es capaz de producir una cierta cantidad de riqueza, el empresario será el dueño de la riqueza generada por esos diez trabajadores. Si un empresario contrata a mil trabajadores y los organiza adecuadamente para generar riqueza, el empresario será propietario de la riqueza generada por esos mil trabajadores, con lo cual un empresario tiene la posibilidad de enriquecerse de una forma que jamás conseguiría si contara únicamente con sus propias fuerzas y trabajo.

Hay quien opina que la riqueza generada por un trabajador dentro de una empresa debería ser propiedad de ese mismo trabajador, pero esto genera numerosos problemas.

En primer lugar, si un proceso productivo requiere el trabajo coordinado de cien trabajadores, ¿qué parte de ese proceso puede ser achacada a cada uno de los trabajadores?. Haría falta un equipo de analistas que repartieran los beneficios entre cada uno de los trabajadores, pero por supuesto, el que ha creado la organización también debe llevarse su recompensa. ¿cómo evaluar si es más importante el duro trabajo de la extracción de recursos, la manufactura, el embellecimiento, el embalaje, el transporte, la venta, el trabajo de oficina o el de coordinación y organización?

Es imposible, y cualquier intento que se haga chocará con el sentimiento de algunos trabajadores que pensarán que su trabajo está siendo menospreciado.

Aparte, de que la persona que realice esta asignación también deberá ser pagada, con lo cual se estará quitando parte de los beneficios para dárselos a una persona cuya misión no va a ser crear riqueza, sino repartir los beneficios, con lo que al final habrá menos beneficios para repartir. ¿Hay alguien que piense que la persona que tenga ese poder va a hacer un reparto justo sin buscar favorecerse a sí mismo o a sus 'amigos'?

La gente funciona con incentivos, llámese egoísmo, ambición o codicia, cuando un empresario se complica la vida lo hace casi siempre con un objetivo: enriquecerse.

Si el beneficio conseguido se va a repartir entre todos los miembros del proceso productivo, ¿para qué tomarse la molestia?

Los únicos empresarios que montarían empresas serían los que quieren producir bienes para enriquecer generosamente a la sociedad sin enriquecerse ellos mismos. Empresarios generosos y altruistas, esos serían los únicos que existirían. Los empresarios egoístas, ambiciosos y codiciosos no montarían empresas, sino que montarían un taller artesano y se quedarían en él para ser los únicos dueños de la riqueza que generan.

Y ¿a cuántos empresarios generosos y altruistas conocéis? ¿Cuántas empresas se crearían? ¿Qué nivel de riqueza tendría la sociedad hoy en día si los empresarios codiciosos se hubieran quedado en su taller sin tener un incentivo que les compensara las complicaciones y preocupaciones que conlleva la creación de una empresa?

No. El empresario tiene que tener un incentivo, y además quiere las cosas lo más sencillas posibles: te pago tanto por tu trabajo, y el beneficio que yo consiga es cosa mía.

El mismo acuerdo lo tiene que tomar con todos sus proveedores, transportistas, trabajadores, vendedores, administrativos, capataces, etc. Si el trabajador está de acuerdo, bien. Si no, que busque un empresario de los generosos. No los hay.

Así es como somos, así es como funcionamos casi todas las personas, por egoísmo, ambición o codicia, por conseguir un beneficio, sea del tipo que sea.

Lo que quieren todas las personas es conseguir el máximo beneficio posible dando a cambio lo mínimo imprescindible.

Los empresarios no son una excepción, y lo que les mueve a crear una empresa es el egoísmo, la ambición o la codicia.

Gracias a esos sentimientos se han creado casi todas (si no todas) las empresas que han sido capaces de coordinar el esfuerzo de muchos trabajadores para convertirse en las mayores productoras de riqueza para la sociedad.

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