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Entre dos poblaciones similares viviendo en territorios similares, la que se organice de forma más inteligente será la que creará más riqueza y bienestar para su población.

Creada01-04-2003
Modificada02-05-2013
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Junio2

La Organización Inteligente del Mercado

Vimos antes que si en un territorio hay un millón de personas distribuidas en 10.000 tribus de 100 habitantes y en otro territorio igual, de la misma extensión y riqueza, hay también un millón de habitantes pero distribuidos en 100 ciudades de 10.000 habitantes, el resultado es que el segundo territorio es capaz de producir más bienes, generar más riqueza y prosperar más que el primero.

¿Por qué? ¿Qué hace que una población sea más rica que otra?

No es el número de habitantes, porque ambas son de un millón de personas.

Tampoco son los recursos naturales. Una población predadora puede ocupar una extensión mucho mayor, disponer de muchos más recursos naturales, podría por ello considerarse más rica que una población agrícola que explotase un terreno cien veces menor, pero no lo era.

Lo que hace la diferencia es la organización, es la inteligencia, la eficiencia, la posibilidad de, después de atender las necesidades básicas para la supervivencia, disponer de tiempo suficiente para investigar, desarrollar nuevas ideas y herramientas que permitan producir, con la misma cantidad de trabajo una muy mayor cantidad de bienes que hagan la vida más cómoda y plena para todos.

Entre dos territorios con distinta cantidad de recursos naturales, e incluso con distinto nivel tecnológico, uno puede partir con ventaja, pero lo que los hará más o menos ricos no serán los recursos naturales ni la tecnología para aprovecharlos, sino la forma más o menos eficiente en que sean capaces de organizarse para aprovecharlos. Una población bien organizada con escasos recursos naturales tiene más posibilidades de prosperar que otra mal organizada viviendo en un territorio rico en recursos naturales.

Podemos ver con claridad el ejemplo de numerosos pueblos que a lo largo de la historia han demostrado este hecho, e incluso hoy en día hay países que, con recursos naturales escasos, a veces casi sin territorio (Japón, Taiwán), han sido capaces de prosperar por encima de otros países con muchos más recursos, mientras que países con muchos más recursos naturales, pero mal organizados no han sido capaces de salir de la pobreza o incluso se empobrecen año tras año.

E incluso podemos ver el caso de países vecinos con los mismos recursos naturales (Bostwana y Zimbabwe son el ejemplo más claro actualmente) y en los que la diferente forma de organizarse hacen que uno prospere año tras año mientras que el otro se está empobreciendo a pasos agigantados.

Según diversas teorías económicas, la riqueza la crea el trabajo, o el excedente, o la plusvalía, o algún otro esotérico concepto económico. Un ejemplo bastante usado para intentar explicar la riqueza recurre al ejemplo de un pescador que necesita diez horas diarias para pescar diez peces, y que tras un período de Investigación y Desarrollo invierte su tiempo en crear una red con la que en la misma cantidad de tiempo puede realizar una pesca diez veces mayor.

Contando con un excedente de producción, el empresario lo convierte en capital y lo reinvierte en aumentar la producción contratando empleados a los que paga con una parte de la producción, consiguiendo aún más beneficios y aumentando de una forma totalmente injusta e inmerecida la diferencia económica que lo sitúa por encima del resto de la sociedad.

Estos ejemplos, excesivamente simplificados, aunque exageradamente matematizados, no tienen en cuenta hechos tan elementales como que, si un empresario se hace tan rico, otros empresarios le imitarán, compitiendo por el mercado y obligando al primero a bajar los precios; que si un empleado considera que está siendo explotado, una vez aprendido el oficio se irá y se establecerá por su cuenta; que el excedente no puede superar la capacidad de consumo de la sociedad; que la riqueza acumulada es inútil, hay que hacerla circular mediante intercambios, etc.

Hoy en día las formas en que podemos organizarnos son mucho más eficientes que hace miles de años, disponemos de más conocimientos, de más inteligencia, de más herramientas capaces de ayudarnos a producir más, mejores y más baratos bienes y servicios. Un millón de personas hoy en día producen una cantidad de bienes y servicios que en tiempos antiguos hubieran sido inimaginables.

Por eso, si evaluamos el nivel de pobreza o riqueza en la sociedad a lo largo de la historia, podemos decir que, durante toda la historia de la humanidad, la inmensa mayoría de las personas han nacido, crecido, vivido y muerto en la más miserable pobreza.

Sólo las sociedades que han sabido encontrar la forma en que las personas se relacionen en beneficio de todos por medio de las reglas del intercambio voluntario de bienes han sido capaces de conseguir que cada vez haya más personas que no pasen toda su vida en la miseria y al borde de la supervivencia.  Y esto sólo ha ocurrido en unos pocos países de la Tierra y apenas en los dos o tres últimos siglos. Antes de ese tiempo, más del 90% de la humanidad vivía en la miseria. Desde hace trescientos años, cada vez hay menos pobres en el mundo. Por desgracia aún vive en la pobreza casi la mitad de la humanidad, lo cual es una mejora respecto al más del 90% de hace tres siglos, pero la tendencia hasta ahora es que año tras año, a pesar de que cada vez hay una población mayor, el porcentaje de personas que viven por debajo del nivel de pobreza sea cada vez menor.

Antes de que se me eche en cara el no mencionarlo, hay un factor muy importante que contribuye a la riqueza de una sociedad, y es la tecnología. Una sociedad con un reducido nivel tecnológico puede producir muchos menos bienes que otra con un nivel tecnológico superior.

Pero en este caso hay que tener en cuenta que una sociedad regida por la libertad de mercado hará que sus empresas productivas sean más competitivas y para conseguir más cuota de mercado fomentarán la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías.

Si partimos de dos países idénticos, con los mismos recursos naturales y con el mismo nivel tecnológico, el que mejor se organice será el que prosperará más, el que mejor satisfará las necesidades de sus habitantes y el que creará más nuevos recursos tecnológicos.

Pero en todo caso, el resultado será el mismo: el país más rico será el que produzca más bienes para los ciudadanos.

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