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Las subvenciones permiten que los políticos nos roben, y también destruyen el tejido productivo del país, beneficiando sólo a empresas de parientes y amigos.

Creada12-04-2003
Modificada27-05-2013
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Noviembre5

La Manipulación del Mercado

Pero cuando un político decide darle una subvención a una empresa que no tiene beneficios, el empresario estará más interesado en satisfacer los deseos del político que los de los clientes, y podrá mantener un precio de un artículo por debajo de su coste, por lo que no viéndose obligado a reducir la producción está desligando el coste de un artículo de su precio, con lo que se pierde la importantísima información que reciben empresarios y consumidores.

Si una empresa consigue beneficios habrá otros empresarios que quieran imitarla, y si una empresa realiza una actividad que genera pérdidas los demás empresarios percibirán que esa actividad no es rentable y se dedicarán a otra actividad.

Pero si una empresa fabrica un producto que no es rentable pero enmascara esas pérdidas con una subvención del estado, la empresa no tiene incentivos para reducir los precios ni la producción. Al contrario, ¡genera beneficios!. Tampoco va a ampliar la producción. ¿Para qué, si el empresario sabe que es un negocio que genera pérdidas?. No, lo que va a hacer el empresario es invitar a cenar al político, o regalarle un viaje con la familia a los fiordos, o un Ferrari o un maletín. O incluso contratar en su empresa a una hija del político. Es más, pondrá a la hija del político como encargada de buscar subvenciones, y de cada subvención recibida, la hija del político recibirá un porcentaje.

El político, agradecido, no dudará en demostrar su agradecimiento concediéndole a su amigo otra subvención, y como su propia hija se va a llevar un buen porcentaje, ya procurará que la subvención sea lo más generosa posible.

¿Qué buen padre no querría regalar a su hija UN MILLÓN de Euros? Pues nada más sencillo que darle a la empresa en la que trabaja tu hija una subvención de DIEZ MILLONES con la condición de que la hija se lleve una buena tajada.

Y, aparte del robo que supone a todos los ciudadanos, de la estafa y la traición que se comete contra todos los que han confiado en ese político, se produce otro efecto pernicioso.

La empresa subvencionada está realizando una actividad que genera pérdidas, pero consigue beneficios gracias a las subvenciones. Esto permite al empresario llevar un tren de vida similar al de un empresario con éxito, y los demás empresarios lo verán y querrán imitarlo.

Los empresarios tontos, que los habrá, pensarán que la riqueza de su colega se debe a su actividad industrial e intentarán producir el mismo producto. Esos acabarán arruinados. Por eso hay pocos empresarios tontos.

Los empresarios más listos se darán cuenta de que el verdadero negocio no es la actividad industrial, sino la caza de subvenciones, así que buscarán su propio político, o hijo o cuñado de político, a quien halagar y agasajar, en el bien entendido de que "Nuestro Beneficio es Tu Beneficio". Por supuesto, hay que realizar una actividad industrial cualquiera que sirva como escusa, pero basta un taller con unos cuantos empleados que fabriquen cualquier cosa, aunque genere pérdidas. Precisamente, generar pérdidas es la mejor escusa para conseguir subvenciones que impidan la destrucción de un sector empresarial y la pérdida de puestos de trabajo.

El resultado final es lo más negativo que se pueda imaginar. Cada vez serán más las empresas dedicadas a la caza de subvenciones, cada vez serán más los parientes de políticos encargados de conseguir subvenciones, cada vez serán más los millones de euros de nuestros impuestos que acabarán en manos de políticos corruptos, parientes corruptos y empresarios corruptos, y, por el bien de los diversos sectores industriales tan necesitados de subvenciones, cada vez serán más los impuestos que nos quiten los políticos de nuestros bolsillos.

Y aún peor, cada vez serán menos las empresas dedicadas a una actividad industrial legítima, cada vez serán menos los trabajadores de empresas productivas, cada vez serán menos los empresarios honrados, los políticos honrados, y cada vez será menos el dinero que llegará a nuestros bolsillos.

El sistema de subvenciones a empresas es la peor idea que se le puede ocurrir a una sociedad, pero es la mejor idea que se le pudo ocurrir a un político corrupto.

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