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La Falta de Honradez de algunas personas son el principal problema de la sociedad.

Creada27-05-2003
Modificada27-05-2013
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La Falta de Honradez de las Personas

En todo tipo de relación, las personas buscan siempre el máximo beneficio posible con el mínimo coste imprescindible, pero tanto el concepto de beneficio como el de costo son conceptos subjetivos, no objetivos. Para algunas personas, el beneficio que buscan es el dinero, para otras la comodidad, la alimentación, el vestido, la satisfacción propia, la familia. Para algunas personas, el coste más importante que pretenden evitar es el dinero, para otras el trabajo, o el tiempo libre, o la familia. Cada persona da un valor distinto a los beneficios y a los costos, por eso hay incluso personas que gastan muchas horas a la semana en cuidar de un jardín de su propiedad del que no van a recibir otro beneficio que la satisfacción de tener unas flores bonitas, mientras que otras personas sólo cuidarían un jardín si es para cultivar alimentos o si les pagan por ello.

En el caso de la cartera encontrada, el beneficio que está en juego es una ganancia económica, el coste puede ser el riesgo de ser descubiertos y la necesidad de satisfacer nuestro propio afecto.

Y este es, quizás, el factor más importante en determinadas personas.

Una persona que se estima y respeta a sí misma intenta merecer su propia estima, su propio respeto, y para ello intenta regirse por una ética, por unas normas de comportamiento determinadas, intentará ser honrada.

Esto hace que, si las necesidades más perentorias están cubiertas, la mayoría de las personas actuarán honradamente, pero si nuestra supervivencia está en juego tendremos una compulsión mayor a dejar a un lado los escrúpulos morales y poner en primer lugar la supervivencia y la protección de nuestra vida y nuestra familia.

En una sociedad donde la supervivencia esté en peligro, la autoestima es un valor muy depreciado y eso hará que gran número de personas sean capaces de dejar a un lado la honradez en pro de la supervivencia y la protección. Esta situación era la habitual en las primeras tribus humanas, y solo la fuerte cohesión social necesaria para la protección eran capaces de mantener unida una tribu en una jerarquía brutal y despiadada, pero necesaria en un mundo mucho más salvaje que en el actual.

Pero cuando las necesidades más básicas están cubiertas, las personas intentan satisfacer también sus necesidades de estima y autoestima, lo que redunda en que aumenta el porcentaje de personas que actuarán con honradez.

Las especies humanas existen desde hace millones de años, y de todas las existentes solo una ha sobrevivido hasta la actualidad. Las demás se han extinguido por el camino, al evolucionar en formas que les ha impedido adaptarse a los cambios de la naturaleza y del mundo en que vivían.

La práctica del intercambio voluntario de bienes comenzó hace decenas, quizás centenas de miles de años y ha ido evolucionando y haciéndose más compleja al mismo tiempo que la humanidad también ha seguido evolucionando.

La influencia de las personas en el mercado es evidente, pero también el mercado ha influido en la evolución de las personas. Durante los últimos, pongamos, cien mil años, el mercado y la humanidad han evolucionado juntos y si el mercado ha evolucionado para adaptarse a la manera de ser de las personas, también las personas han evolucionado para adaptarse al mercado.

Pero la adaptación no es perfecta.

Las personas no son perfectas, y las reglas del mercado tampoco.

Por eso se producen fallos en el mercado.

Intentemos reconocer algunos de esos fallos.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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