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El Estado nació del uso de la fuerza por parte de bandas de delincuentes que se autoerigieron en gobernantes para someter al pueblo a un expolio sostenible.

Creada03-05-2003
Modificada02-08-2014
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Agosto1

La Coacción y la Fuerza del Estado

Conviene que las personas que valoran la libertad estén al corriente de unos hechos. Cualquier sector del Mercado Libre ha sido creado por personas ambiciosas que querían ganar beneficios convenciendo a la gente de que requirieran voluntariamente sus productos o servicios.

Exactamente igual que todas las empresas, desde la más modesta alfarería a la mayor multinacional del mundo. E incluyendo a todos los trabajadores asalariados, cada uno de los cuales quiere conseguir el máximo beneficio posible de los servicios (fuerza, tiempo, inteligencia, conocimientos, experiencia, etc) que puede ofrecer a sus clientes, los empresarios.

El trabajador no obliga al empresario a que le contrate, ni el empresario obliga al trabajador más que a aquello a lo que éste se haya comprometido.

Tampoco el empresario obliga a sus proveedores ni a sus clientes, sino que en todo momento hace sus ofertas y estas pueden ser aceptadas o rechazadas, pero una vez aceptadas existe la obligación de que se cumpla lo acordado.

Pero en última instancia, dentro del mercado, todas las relaciones que se establecen son voluntarias.

El Estado, desde el mismo momento de su origen, ha basado su funcionamiento en la coacción, en la fuerza, en obligar a las personas a obedecer las órdenes de los gobernantes, en obligarles a pagar los gastos de los gobernantes, en ocasiones a cederles sus propiedades y bienes, e incluso sus personas, como en tiempos antiguos en que los reyes y señores podían desflorar a las hijas de los campesinos o a las esposas recién casadas.

Sus abusos sin cuento, sus intentos de expoliar a las personas, han provocado siglos de oscurantismo y atraso social, pero siempre han intentado convencer a los súbditos de que sus expolios y abusos son por el bien de los vasallos y que el escaso progreso que los ciudadanos son capaces de producir a pesar de ese sistemático expolio es debido a su "buen gobierno", ya que ellos nos mantienen a salvo de la barbarie.

Tanto lo han repetido durante miles de años que alguna gente incluso se lo ha llegado a creer.

Mucha gente, hoy en día, se ha llegado a creer los siglos y siglos de propaganda, demagogia y mentiras de los gobernantes, hasta el punto de que mucha gente acepta sin protestas el hecho de que los gobernantes nos limiten las libertades, nos adoctrinen y nos quiten la mitad de lo que producimos para repartírselo entre ellos.

Y encima afirman, y muchos se lo creen, que es ¡por nuestro bien!

Posiblemente algunos de vosotros se sorprenda con la idea de que el Estado haya nacido de una asociación de malhechores que se organizan para expoliar de forma sostenible a los ciudadanos honrados.

Tal vez seáis de los que piensan que las primeras instituciones del estado se crearon desde la base de la honradez y el altruismo, es decir, personas tan buenas y generosas que por nuestro bien asumieron la desagradable tarea de gobernarnos para resolver con su preclara inteligencia los problemas que nosotros, en nuestra estupidez, no éramos capaces de resolver.

¿Os lo creéis? ¿Realmente creéis eso?.

Entonces rezad conmigo: 

El Estado es mi Pastor, nada me faltará. 

El me llevará a pastar, me engordará, me esquilará y me sacrificará cuando lo crea conveniente ¡¡para MI propio beneficio!!. 

Porque yo soy un pobre ignorante incapaz de valerme por mis propios medios si no me dirigen con varas, cayados, piedras y perros. 

Y poned al coro cantando:  ¡Beeee!, ¡beeee!.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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