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Evolución del Mercado, siempre intentando adaptarse a los deseos cambiantes de la sociedad.

Creada01-04-2003
Modificada08-05-2013
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Agosto8

La Evolución del Mercado

En un documento anterior, Los Principios del Mercado, explicamos cómo en la sociedad surgieron dos clases de artesanos, los profesionales, que siendo buenos en su trabajo lo conservaban durante años, y los aprendices, que sin ser expertos en nada en concreto podían aprender y desempeñar con facilidad cualquier tarea que fuera necesaria en un momento dado.

Esto no significa que hubiese dos clases separadas de trabajadores. No eran clases separadas, eran personas en distintas fases de su vida laboral.

Al comienzo de su vida laboral todas las personas comenzaban su carrera como aprendices. Mientras realizaban un trabajo u otro, hacían de aprendices en diversos oficios, practicaban el uso de herramientas, llegaban a hacerse buenos en varios oficios y expertos en uno o dos de ellos, y entonces se profesionalizaban. Si eran lo bastante buenos podían llegar a establecer un taller propio y convertirse en artesanos, y si eran aún mejores podían aumentar su producción contratando a otros peones que estuvieran comenzando su vida laboral.

Algunas personas que no tuvieran ambición o capacidad no pasaban de aprendices en toda su vida. Un cierto porcentaje llegaba a convertirse en buenos profesionales asalariados. Algunos de estos se convertían en profesionales independientes, y algunos de estos en empresarios.

Una sociedad que mantuviera cada uno de esos porcentajes muy reducidos sería una sociedad pobre en la que la actividad económica sería muy escasa y donde las nuevas necesidades de la sociedad tardarían años en ser cubiertas.

Una sociedad que mantuviera altos estos porcentajes sería una sociedad dinámica, donde los jóvenes querrán aprender un oficio cuanto antes para hacerse profesionales y establecerse de forma independiente y convertirse en empresarios. En esta sociedad, cuando surge una necesidad debido a los cambios del entorno, los empresarios son capaces de satisfacer esa necesidad de una forma casi inmediata.

Pero al echar un vistazo al marco económico, no debemos olvidar que la sociedad no mantiene una imagen estática, sino dinámica, y que la vida de las personas pasa por varias fases sucesivas.

Si los porcentajes de ascenso económico que hemos indicado son bajos, significará que se crearán pocas empresas, se contratará a pocos trabajadores y se les pagará un salario mínimo. Estos no tendrán más remedio que trabajar por un salario mísero, so pena de ir a acompañar a las numerosas colas de la gente en paro. Pero el empresario ganará bastante dinero, y como el interés del empresario es ganar más dinero ampliará la producción ampliando las instalaciones y contratando más personal.

El hecho de que un empresario gane mucho dinero hará que otros empresarios le imiten, produciendo lo mismo que el primero pero más barato, y la competencia obligará al primero a reducir precios y beneficios. La carrera de los empresarios por competir en copar la mayor parte del mercado tiene dos consecuencias directas. La primera es que la competencia les obliga a bajar precios y mejorar la calidad. Y la otra es que cada vez hay más obreros trabajando.

Llega un momento en que ya no hay más trabajadores desocupados, todos los trabajadores dispuestos a trabajar están trabajando, y entonces los empresarios empezarán a competir en quitarle los trabajadores a su competidor.

Sólo tiene que ofrecer un mayor salario, y los trabajadores que estén descontentos en una empresa se irán con aquella que les ofrezca el mejor salario. Si un empresario detecta que está perdiendo trabajadores, no tendrá más remedio que ofrecer un salario mayor para evitar que se vayan y para que vuelvan los que se han ido.

Esto ha ocurrido en España en muy pocas ocasiones.

La última fue a principios de los años 1970, en que prácticamente todos los trabajadores que quisieran estaban trabajando, y los empresarios frecuentaban los bares y restaurantes de los polígonos industriales para convencer a trabajadores de otras empresas de que abandonaran sus empleos y se fueran con ellos, con la promesa de mayores salarios.

Tanto es así que los empresarios empezaron a incluir en los contratos laborales el requisito de que un trabajador, para irse de una empresa, debía avisar con quince días de antelación, o esos quince días se le descontarían de la liquidación de su salario.

Es decir, los empresarios no solo tienen que competir para atraer a los clientes mejorando la calidad y abaratando los precios de sus productos, también tienen que competir por atraer a los trabajadores ofreciendo salarios más elevados o mejores condiciones laborales.

Pero el abaratamiento de los precios y el aumento de los salarios solo pueden realizarse hasta un punto de equilibrio. Si se supera ese equilibrio, si los salarios suben o los precios bajan tanto que el coste del producto acaba siendo mayor que su precio, la empresa deje de ser rentable, el empresario no tendrá más remedio que ingeniárselas, encontrar alguna forma de reducir costes, volver a ser rentable, o tendrá que limitar, reducir o hasta cerrar la empresa.

Los empresarios a los que les falte ingenio serán los primeros en cerrar, y eso mandará muchos trabajadores al paro. Para entonces, sin embargo, los beneficios de las empresas competidoras se han reducido tanto, que ninguna estará dispuesta a absorber esa mano de obra, entrando el sector en una época de paro, crisis y reducciones de salarios.

Esto ocurre siempre. Cada vez que algún empresario inventa un nuevo producto, se produce un crecimiento exponencial de empresas, obreros para producir ese artículo, pero cuando la competencia lleva a abaratar el precio lo suficiente, las empresas de ese sector tienden a la recesión hasta que al final solo quedan unas pocas empresas, las justas para mantener la producción al nivel necesario para reponer el consumo global del producto. El resto de las empresas acaban cerrando y sus obreros son despedidos.

Pero recordemos que la economía no es una foto fija. Igual que no podemos dividir a los obreros en clases porque los obreros pasan desde su aprendizaje a su jubilación por muchas fases laborales, tampoco podemos analizar la economía fijándonos en un solo sector económico.

Una empresa nace a partir de una idea, de una especulación. Si la empresa satisface una necesidad real de la gente, esta comprará el producto. Siendo un éxito, el empresario cobrará precios elevados, por lo que al principio ese producto solo estará al alcance de los ricos. Con la expectativa de ganar más, el empresario reinvertirá los beneficios en aumentar la producción, y otros empresarios copiarán y mejorarán la idea haciendo que los precios vayan bajando al mismo ritmo que aumenta la producción. En poco tiempo el producto alcanzará el precio mínimo necesario, y será asequible para casi todo el mundo, llegando a estar en todos los hogares. Al estar copado el mercado la mayoría de las empresas que han fabricado ese artículo tienen que cerrar o reconvertirse, y quedan solo las empresas justas y necesarias para reponer los artículos que se vayan averiando o consumiendo.

Si al principio ese sector empresarial no existía, al crearse creó unos cien o doscientos puestos de trabajo. Al ver que era un éxito se crearon miles, decenas de miles de puestos de trabajo, pero tras saturarse el mercado la mano de obra se redujo de nuevo a unos mil trabajadores o menos.

Con distintas cifras según el producto del que se trate, así ocurre con casi todos los sectores productivos.

Pero no ocurre con todos al mismo tiempo.

En cada momento de la historia hay cientos o miles de procesos productivos en marcha. Unos están en fase ascendente, otros de recesión, y otros estabilizados. Cuando un sector empieza a crecer empieza a quitar obreros a otros sectores, obligándoles a subir los salarios para no perder capacidad productiva, pero cuando un sector está en recesión, los obreros despedidos son reabsorbidos por otros sectores, y mientras lo hacen tienden a bajar los salarios.

El resultado es similar a un mar agitado por las olas. Algunos sectores suben mientras otros bajan. Luego surgen otros que se elevan para luego volver a bajar. El proceso de expansión-recesión de un sector puede durar cientos de años, mientras que otro sector puede recorrer todo el ciclo en pocos años, y mientras más avanza la tecnología más corto se hace el proceso.

Dentro de este caótico maremagnum, un obrero debe ser capaz de adaptarse, no amarrarse siempre a la misma profesión, pues ésta, tarde o temprano, quedará obsoleta.

Por eso siempre tendrá más opciones un obrero que a lo largo de su vida haya realizado varias actividades diversas que uno que entró en un sector laboral determinado, se ha profesionalizado y hecho experto en el mismo, sin ser capaz de adaptarse a los cambios y la evolución del mercado global.

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