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Los partidos deben tener listas abiertas para promocionar a los cargos del partido y a los candidatos a cargos públicos

Creada08-04-2003
Modificada27-05-2013
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Elecciones con Listas Abiertas

En primer lugar, aumentar la democracia interna de los partidos y que las bases conozcan a los dirigentes del partido y puedan votarlos o vetarlos.

Un persona corrupta que intente ascender en un partido para acceder a una lista electoral para el gobierno tiene que mentir sobre sus intenciones para conseguir ascender.

Si no hay democracia interna, un corrupto solo tiene que engañar a unos pocos seleccionados para llegar a la cúpula del partido. Si hay un mecanismo electoral democrático para promocionar a un miembro del partido, el corrupto tendrá que engañar a muchos, quizás a miles de personas, antes de alcanzar un puesto elevado dentro del partido y acceder a una lista electoral.
Y si es fácil engañar a unos pocos, es mucho más difícil engañar a muchos, por eso la promoción de una persona dentro de un partido debe depender de muchos, nunca de unos pocos.

En mi opinión, un partido debe tener unos estatutos donde, aparte de sus objetivos políticos y sociales, recoja también unas normas de funcionamiento que garanticen que sus afiliados puedan promocionarse con el apoyo y el voto de sus compañeros.

Para ello es preciso que las personas que deseen formar parte de la cúpula del partido se presenten en listas abiertas, no hacer nominaciones para cargos determinados, sino listas conjuntas y abiertas, donde los votantes puedan votar uno a uno a las personas que se hayan ganado su confianza.

Mi propuesta es que los afiliados de un partido que estén interesados en dirigirlo se inscriban en una lista abierta. Dentro de la lista podrán colocarse en el orden que prefieran, y luego someterse a una votación de las bases.

Yo propondría que cada votante pudiera marcar tres cruces, al lado de los tres candidatos de su elección, y tachar a un candidato que merezca su reprobación. Este doble sistema permite que los afiliados puedan elegir al mismo tiempo a quién quieren elegir para dirigir el partido y a quién quieren reprobar para que NO forme parte de la dirección del partido.

Una vez hecho el recuento de las papeletas, si un candidato ha cosechado más reprobaciones que votos, no se le deberá dar un cargo dentro del partido. Puede formar parte de las bases y participar de la forma que el estatuto del partido permita, pero no podrá ocupar un cargo dentro del partido ni formar parte de una candidatura al gobierno. De esta forma nos aseguramos de que un candidato que no merece la confianza de las bases sea expulsado de la cúpula del partido, aunque la misma cúpula no se hubiera planteado expulsarlo.

De los candidatos elegidos, cada miembro contará con los votos que ha recibido, y el que más votos tenga será nombrado, de forma automática, presidente del partido. Los demás cargos se elegirán por votación, pero teniendo en cuenta que cada candidato no cuenta con un voto, sino con tantos votos como ha recibido.

Un miembro de la junta directiva del partido no se representa a sí mismo, sino a todos los votantes que han confiado en él, por tanto, si un candidato tiene la confianza de cinco mil afiliados y otro tiene la confianza de cincuenta, el candidato que ha recibido más votos DEBE tener más poder decisorio que el que ha recibido menos.

Esto a su vez provocará un efecto beneficioso. Un político, para tener más poder decisorio, debe ganarse la confianza del mayor número posible de afiliados. Para ello debe demostrar que es digno de confianza, debe cuidar su reputación y hacer su trabajo de forma honrada, transparente y eficaz. Sabe que si no se gana la confianza de los afiliados perderá votos, con lo que en las próximas elecciones tendrá menos poder.

El poder de un cargo, dentro de la cúpula del partido, debe depender de los afiliados, de la base del partido.

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