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Un Sistema de Voto Continuo para que los políticos estén permanentemente sometidos al escrutinio electoral, no sólo cada cuatro años.

Creada08-04-2003
Modificada27-05-2013
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Noviembre3

El Voto Registrado y Continuo

Es notorio que muchos políticos, antes de unas elecciones mantienen una imagen impoluta pero que pasadas las elecciones se quitan la careta y hacen lo que les da la gana. Si las elecciones se realizan cada cuatro años, te puedes tirar tres haciendo lo que te de la gana y el último año portándote de la forma en que crees que vas a conseguir más votos.

Por desgracia, hay mucha gente que solo se interesan por la política cuando se acerca el tiempo de elecciones y muchos políticos cuentan con ello para poder engañar a sus electores.

En los partidos políticos esto se podría solventar realizando elecciones con más frecuencia, pongamos, por ejemplo, cada año o dos años, pero esto no se podría hacer a nivel nacional pues unas elecciones generales cuestan mucho dinero.

Una idea que se podría probar, y que planteo aquí para su discusión, sería un sistema de registro de voto para que los votantes puedan votar en cualquier momento, no solo un día cada cuatro años.

Este sistema es novedoso, y yo propondría probarlo en un partido político para ver sus resultados, y si el sistema demuestra que puede funcionar correctamente se podría implantar a nivel nacional para las elecciones a todos los cargos electorales, sean municipales, autonómicos o nacionales.

Una persona puede votar de dos formas, el voto habitual tal como estamos acostumbrados a ejercer hasta ahora, con fecha electoral cada cuatro años, urnas y listas, o el voto registrado.

El voto registrado se realizará en una ventanilla de la sede del partido o a través de Internet (con carné electrónico), y el votante identificado podrá votar en cualquier momento. También podrá cambiar su voto, quitando su confianza a un cargo del partido y dándosela a otros.

El político, una vez que acceda a un cargo con un numero determinado de votos, no se puede relajar pensando que puede hacer lo que le de la gana hasta las próximas elecciones, pues sabe que en todo momento, dependiendo de su actuación, podría ganar o perder votos.

Si ganó las elecciones con 12.345 votos y comienza a tomar decisiones que disgustan a sus votantes, pronto podría perder mil o dos mil votos, que irían a fortalecer a otros miembros del partido, así que por la cuenta que le trae el político estará en campaña electoral permanente, cuidando sus votantes, cuidando sus comportamientos con el fin de mantener e incrementar el número de afiliados que le prestan su confianza.

Por razones lógicas, no sería posible votar de las dos formas, una persona que quiera votar de forma anónima en las elecciones normales podrá hacerlo cuando llegue el momento de votar, pero después no podrá registrar ni cambiar su voto hasta la siguiente convocatoria electoral. En cambio, si no vota en unas elecciones, podrá registrar su voto por Internet o en la ventanilla de registro electoral que le convenga, pero en ningún caso podrá optar a ambas modalidades.

El voto secreto tiene la ventaja del anonimato, y la desventaja de que no puede cambiarse hasta las próximas elecciones.

El voto registrado tiene el peligro de que la información sobre a quién vota cada afiliado se guarda en medios informáticos. Si las personas que manejen esos archivos actúan honradamente, el voto seguirá siendo secreto y fiel a los deseos de los votantes. Si actúan de forma corrupta podrían romper el secreto del voto y falsificar los resultados para favorecer a quien no tiene la confianza de los afiliados.

Por contra, este sistema tiene la ventaja de que una persona puede cambiar su voto en cualquier momento. Si detecta que se ha equivocado al votar a un político, porque cambie de opinión el político o el votante o porque piense que el político le ha engañado durante la campaña, puede retirarle el voto y dárselo a otro político, e incluso puede reprobarlo.

En principio, esto no significará que el cargo elegido vaya a tener que abandonarlo de inmediato, pero sí reducirá sus votos de una semana a la siguiente. Un cargo que vea que en la última semana ha perdido un veinte por ciento de sus votos tendrá que intentar recuperarlos con su actuación, volviendo a ganarse la confianza de sus electores, pero si no lo consigue verá que sus opiniones y decisiones en las votaciones de la directiva del partido tienen menos peso. Es posible que el político cambie su actitud y recupere la confianza de los afiliados, por tal motivo los efectos del recuento de los votos no deben manifestarse de inmediato, sino que debe darse un período de margen de al menos un mes para que el político tenga la oportunidad de recuperar la confianza de sus votantes. Para conseguir esto, lo más sencillo es que, en vez de computar los votos de cada candidato, se deben sumar los votos que ha tenido en las cinco últimas semanas y calcular la media.

El candidato que perdiera la confianza de TODOS sus votantes, quedándose con CERO apoyos, sólo perdería un veinte por ciento de votos cada semana, y si en un mes no ha conseguido recuperar la confianza de sus votantes entonces sí será el momento en que deberá abandonar el cargo y perder el derecho a participar en la organización del partido.

Con este sistema también se paliará en cierta medida el efecto de una mentira o calumnia hechas para desprestigiar a un rival político, cosa que, por desgracia, es mucho más frecuente de lo que nos merecemos. Una vez lanzada una calumnia, un político dispondrá de varias semanas para demostrar la falsedad de la misma.

Existen procedimientos para garantizar que los votos registrados no sean manipulados sin renunciar al anonimato. Con estos procedimientos, cada persona puede comprobar que su voto no ha sido manipulado y empresas especializadas e independientes podrán comprobar que todos los votos han sido sumados correctamente, evitando así la posibilidad de que un grupo determinado pueda alterar los datos para producir un fraude electoral.

Si el sistema funciona bien, y no veo motivos para que no lo haga, podría implantarse para las elecciones a los cargos del gobierno del estado.

Cada partido tendría una lista de candidatos, que también sería una lista abierta, tal como la mostrada más arriba.

Un votante podrá elegir una papeleta del partido de su preferencia y marcar en él los tres nombres que prefiera. Si no marca ninguna casilla, se entenderá que sus tres votos van a los tres primeros candidatos de la lista. Si sólo marca uno o dos nombres, los votos restantes irán a los primeros candidatos de la lista que no estén marcados. Puede marcar una reprobación tachando un nombre, y a la hora de contabilizar los votos se restarán las reprobaciones de los votos recibidos por cada candidato.

El número de diputados se puede seguir contabilizando como hasta ahora, según la ley D'Hont, pero con una salvedad: Actualmente se pone un límite mínimo de porcentaje de votos para poder enviar un diputado al congreso. Este límite debería eliminarse o reducirse sustancialmente, y garantizar que de cada partido político haya al menos un diputado en el congreso.

Los demás diputados se asignarán según la ley D'Hont.

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