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Diferencia entre Valor y Precio. El Valor es subjetivo, distinto para distintas personas. El Precio lo propone el productor, pero es el cliente quien decide si el precio es adecuado o no.

Creada01-04-2003
Modificada02-08-2014
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Noviembre2

El Valor y el Precio de los Bienes

El valor de un bien no es objetivo, sino subjetivo. Para unas personas un bien puede ser muy valioso y para otras puede ser superfluo. Algunas personas estarán dispuestas a pagar mil euros por un bien, pero otras no intentarán adquirirlo a no ser que valga menos de cien.

En un sistema de mercado más o menos primitivo, que admita el regateo, los productores de bienes intentarán pedir mucho más de lo que ellos mismos piensen que vale el bien, y desde ahí irán bajando sus pretensiones hasta llegar a un acuerdo de venta.

Las personas ricas, por regla general, tienden a regatear bastante menos, para ellas vale más el tiempo que pierden en un largo regateo que el dinero que se podrían ahorrar en el mismo. Los pobres, en cambio, regatearán mucho más, debiendo entonces el vendedor rebajar sus pretensiones so pena de no realizar una venta.

En un sistema de mercado más moderno, sin regateo, el proceso es el mismo pero más expeditivo. De dos personas que vean un precio en el escaparate, una se decidirá a adquirirlo, la otra no. No se pierde tiempo, la venta es más inmisericorde, los pobres, sin la posibilidad de regatear, parecen tener menos opciones.

Pero aquí entran a trabajar las leyes de la naturaleza humana: los grandes beneficios de un productor hacen que otros productores quieran compartir ese beneficio y para ello copiarán la misma idea, mejorándola si pueden o abaratándola, y el resultado es que el alto precio pagado por los ricos por un bien escaso hace que el bien se haga más abundante y más barato, acabando siendo asequible incluso para los más pobres.

Sea con el sistema del regateo o con el sistema de la reinversión, el caso es que los ricos acaban pagando mucho más por los productos que, meses o años más tarde serán mucho más baratos y asequibles por los más pobres. Es decir, que en una sociedad con libertad de empresa y comercio, los ricos, mientras produzcan bienes deseados por la sociedad, son cada vez más ricos, pero, al usar su riqueza para adquirir otros bienes que necesitan, aportan a la sociedad más riqueza en forma de dinero que la riqueza en forma de bienes que se lleva. Y ese excedente de riqueza acaba beneficiando precisamente a los más pobres, a los que más lo necesitan.

Realmente, siempre que dos personas intercambian algo de forma voluntaria, ambos salen ganando, pero cuando un rico y un pobre intercambian algo, el pobre casi siempre gana mucho más de lo que gana el rico.


Más arriba en este documento expresamos la errónea, pero muy difundida idea, de que en una sociedad regida por los principios de la libertad en las relaciones económicas entre las personas, los ricos serían cada vez más ricos y los pobres serían cada vez más pobres.

Si realmente pudiéramos sacar una conclusión de lo aquí expuesto, esta conclusión sería que, en una sociedad regida por las leyes de la economía de libre mercado, los que produzcan más bienes deseados por los demás generarán más riqueza, y que después, al hacerla circular, estarán aportando más riqueza a la sociedad que la que reciben a cambio, mientras que, al contrario, la clase media y aún más los pobres salen ganando mucho más que los ricos en sus intercambios.

Y esto vale igualmente para ricos y pobres de cualquier tipo de actividad económica, sean artesanos, empresarios, comerciantes o asalariados, intercambiando bienes, servicios o trabajo.

E igual que para las personas, también vale para los países. Si un país produce mucha riqueza y su vecino produce poca, el comercio libre entre los ciudadanos de un país rico y los ciudadanos de un país pobre beneficiará a los ciudadanos de ambos países, pero beneficiará mucho más a los ciudadanos pobres que a los ricos.

Pensar lo contrario sería absurdo.

Si un rico de un país quiere intercambiar bienes con un pobre de otro país, como si es del mismo país, si cualquiera de ellos pensara que iba a salir perjudicado NO HARÍA el cambio. Así que si hacen el cambio es porque AMBOS se benefician. 

Otra cosa es que el intercambio no sea libre, sino que una de las partes esté siendo obligada, pero eso no sería comercio, sino esclavitud. Hablaremos de ello más adelante.

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