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Egoísmo y Altruismo en el Sector Público y en el Sector Privado

Creada04-05-2003
Modificada02-08-2014
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Mayo1

Egoísmo y Altruismo

En toda sociedad hay niños y jóvenes que están estudiando y preparándose para, al acabar sus estudios, realizar una actividad, tener un trabajo que les permita subsistir a él y a su familia.

Existen dos clases de mentalidades, el egoísta y el altruista, según quiera beneficiar sólo a sí mismo o a los demás.

Y existen dos formas de que puedan conseguir esos objetivos, a través de la empresa privada o de la empresa pública.

Los Caminos del Egoísmo

Un Egoísta que sólo piense en su propio interés puede satisfacerlo en el Sector Publico o Privado.

En el Sector Público, según la ambición que tenga, hará unas oposiciones a funcionario o ingresará en un partido con aspiraciones a un cargo público. Si es un egoísta honrado (que no quiere infringir las leyes), no tendrá preferencias por uno u otro sector sino que se dejará guiar por sus gustos personales. Si no es honrado buscará aquellos sectores en los que se maneje más dinero porque allí será más facil que pueda robar.

En el Sector Privado puede elegir una profesión en la que se gane mucho dinero o hacerse empresario. Ser un profesional (médico, arquitecto, dentista) requiere varios años de estudio, y según su ambición el egoísta decidirá si hace ese sacrificio o no. También puede ingresar como empleado en una empresa y aspirar a ascender o, si es lo bastante listo, puede montar una empresa para hacerse rico fabricando algún producto que desee la gente.

Los Caminos del Altruismo

Un Altruista que piense principalmente en los demás lo puede hacer también en el Sector Público o en el Privado.

Si decide servir a los demás en el Sector Público elegirá seguramente una profesión donde sea más evidente la actividad de servicio público que realiza, como maestro o médico para luego hacer unas oposiciones a la Sanidad o la Educación públicas, pero si no quiere invertir tantos años, puede querer servir a la sociedad como administrativo y hacer unas oposiciones para ello.

No creo que sean muchas las personas altruistas que quieran servir a la sociedad como administrativos de un organismo público, pero tal vez las haya, aunque me atrevería a asegurar que la inmensa mayoría de los funcionarios que trabajan en organismos públicos forman parte de otro grupo que ya hemos mencionado anteriormente.

Un Altruista también puede decidir entrar en el Sector Público a través de un partido político que le permita realizar sus proyectos usando, no su dinero, sino el dinero del partido, hasta que pueda ser elegido para un cargo público y entonces usará, tampoco esta vez su dinero, sino el dinero de los demás.

Si el altruista decide ejercer su altruismo en el Sector Privado, aún tiene dos formas de hacerlo: A través de organismos de ayuda a necesitados, como Médicos sin Fronteras, Cáritas o similares, o, si quiere ayudar, no a unos pocos sino a muchos, muchísimos, puede intentar averiguar lo que la gente necesita o desea y hacer lo posible por ofrecérselo.

Y la mejor manera de satisfacer los deseos y necesidades de los demás, de forma voluntaria, no por la fuerza de las leyes, es averiguando lo que la gente desea y creando una empresa que satisfaga ese deseo de la gente.

Los Dos Caminos

Es decir, tanto los egoístas como los altruistas pueden acabar de la misma forma en el sector público o en el privado, y no se puede prejuzgar que todos los políticos sean unos ladrones ni que todos los empresarios sean altruistas, pero hay una cosa clara: Quien quiere ayudar a los demás, pero no por la fuerza de las leyes ni siendo generoso con el dinero de los demás, no puede meterse en política, porque en la política están precisamente los salvadores que están dispuestos a gastarse todo nuestro dinero (no el suyo) para salvarnos de lo que él piensa que tiene que salvarnos (aunque nosotros pensemos que no necesitamos ser salvados ni maldita la gracia que nos haga que se gasten nuestro dinero en cosas que no hemos pedido).

Quien quiera ser altruista de verdad, no puede hacerlo a costa del dinero de los impuestos, porque los impuestos son eso, impuestos por la clase política, una imposición para obligarnos a pagar lo que ellos decidan.

Una persona decente no puede ser altruista con el dinero de los demás, con el trabajo de los demás, con el esfuerzo de los demás.

Quien finja serlo es, además, un hipócrita.

Quien quiera ser altruista de verdad puede hacerlo de dos formas: dando su propio dinero, su tiempo y su esfuerzo a una empresa dedicada al servicio y ayuda a los necesitados, o averiguando lo que la gente desea y encontrando la forma de ofrecerlo por medio de una empresa.

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