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La Guerra de la Televisión entre el inventor Philo Fansworth y el magnate David Sarnoff

Creada05-03-2018
Modificada05-03-2018
Total Visitas16
Septiembre6

Reseña del Documental Farnsworth y Sarnoff de la serie Mentes Brillantes

Farnsworth Vs Sarnoff
La Guerra de la Televisión

A principios del siglo XX el invento de la radio se ha instalado en muchos hogares de USA permitiendo la comunicación en tiempo real de noticias, conferencias y música a todo lo ancho del país.

El magnate David Sarnoff, convencido de las grandes posibilidades de esta nueva industria, dirige la compañía RCA, la principal fabricante de aparatos de radio y propietaria de más de 2.000 patentes relacionadas con la radiodifusión.

Su mayor fuente de beneficios no es la fabricación y venta de los aparatos de radio, sino la concesión de licencias de sus patentes. Ha convertido a sus competidores en sus clientes, y cada vez que cualquier fabricante vende una radio en toda USA su empresa, RCA, se lleva un beneficio.

El Granjero Inventor

En una granja de patatas de Idaho, el joven de 14 años Philo Fansworth es un entusiasta de la electrónica y la ciencia.

Admirador de los grandes inventores de su época, suele reparar aparatos de radio de sus vecinos y sueña con que las radios puedan transmitir no sólo sonidos, sino también imágenes.

Muchos científicos lo han intentado, pero ninguno ha tenido la genial idea que pudiera convertir ese sueño en una realidad.

Un día, contemplando los surcos de un sembrado, se le ocurrió que una imagen podría formarse con un barrido de muchas líneas en una pantalla plana, enviando un rayo electrónico que fuera desviado con electroimanes modulados para componer una imagen.

Diseñó un dispositivo electrónico capaz de dirigir ese rayo electrónico, desviándolo con cátodos imantados de intensidad variable, y se lo enseñó a su profesor de ciencias, quien le recomendó que no compartiera su idea hasta que la tuviera plenamente desarrollada y patentada.

Cuatro años más tarde se traslada a San Francisco y busca inversionistas para fabricar su invento de la Televisión.

Un magnate de los ferrocarriles le financia con 25.000 dólares a cambio del 60% de la empresa.

El primer prototipo resulta un fracaso, las imágenes apenas se vislumbran en la pantalla. Fansworth recurrió al Cesio, un elemento muy fotorreactivo y cubrió con él el interior de la pantalla.

Su segundo prototipo fue un éxito.

Pero sus inversionistas no estaban interesados en desarrollar y producir televisores. Lo que querían era vender la empresa y las patentes con un sustancial beneficio.

Intentando convencerles de que podrían ganar mucho más dinero con la producción de televisores que con la venta de la empresa, Fansworth les propuso invitar a los periódicos a una demostración. Fuera con una u otra intención, los inversionistas aceptaron y poco después la noticia de su invento apareció en los periódicos de San Francisco.

Y uno de estos periódicos llegó a la mesa de David Sarnoff.

La Carrera de la Televisión

Sarnoff, poseedor de la mayoría de las patentes de la radio, comprendió enseguida que la televisión sería un competidor letal para su empresa. Decidió dominar también el mercado de la televisión por medio de patentes.

Contrató al ingeniero ruso Vladimir Zworykin, que trabajaba en Westinghouse y llevaba varios años trabajando en el desarrollo de un sistema de TV. Pero todos sus intentos habían fallado hasta ahora.

Sarnoff le dio un presupuesto cuatro veces mayor que el que disponía Fansworth.

Guerra de Patentes

En 1.927 Fansworth patentó su sistema de televisión, por un plazo de 17 años, y en Agosto de 1.930, sus proyectos ya están muy avanzados.

Sarnoff ha gastado 100.000 dólares en desarrollar su sistema de Televisión, pero sus resultados siguen siendo demasiado mediocres. Acuciado por la ambición de conseguir el monopolio de la televisión para RCA, Sarnoff invierte mucho más dinero, hasta un millón de dólares, en investigación, dispuesto si es preciso a robar la patente e impedir que Fansworth pueda sacar al mercado su producto antes que él.

Para fabricar y comercializar sus primeros aparatos de televisión, Fansworth se asoció con la empresa Philco, fabricante de aparatos de radio con experiencia en la producción de equipos electrónicos. Cuando Sarnoff se enteró le dio a Philco un ultimátum. Si Philco fabricaba los televisores de Fansworth, la RCA le quitaría las licencias de uso de las patentes de componentes de radio y ya no podría fabricarlas.

Philco se echó atrás.

Juicio de Patentes

Fansworth demandó a la RCA por impedirle la producción de su invento, y en 1.933 se celebró el juicio para determinar quién era el verdadero inventor de la televisión.

Aunque Fansworth había patentado su televisión en 1.927, Zworykin lo había hecho en 1.923, cuatro años antes, pero su sistema nunca llegó a funcionar con calidad suficiente para ser útil.

Con un ejército de abogados pagados por Sarnoff, contra las escuetas posibilidades económicas de Fansworth, la batalla de David contra Goliat parecía estar ganada de antemano por Sarnoff.

Al cabo de 15 meses de juicio, Fansworth se ha gastado 30.000 dólares, equivalentes a medio millón actual. El coste económico se añade al estrés emocional y Fansworth intenta escapar de ese desgaste con el alcohol.

Gracias al testimonio de su antiguo profesor de ciencias, y de los dibujos de los componentes electrónicos que éste había conservado durante todos esos años, Fansworth pudo demostrar que su diseño de la televisión era anterior a la patente de Zworykin.

En Julio de 1.935, el tribunal de patentes concede a Fansworth la prioridad de la invención.

Sarnoff no se da por vencido. Ordena a sus abogados que recurran y apelen, que soliciten órdenes restrictivas para evitar que Fansworth pueda producir televisores, si es preciso, durante años hasta que sus patentes de la televisión caduquen.

Además usa su influencia y la propiedad de sus patentes para impedir que ninguna empresa pueda colaborar con Fansworth para fabricar televisores.

La Derrota del Genio

Fansworth ha diseñado una televisión de 25 cm con 343 líneas de barrido de imagen, y ha ganado en la corte de patentes el derecho a producirlo. Pero cualquier intento de financiación, cualquier contacto con fabricantes, es sistemáticamente saboteado por Sarnoff.

Aún sin disponer de una televisión funcional, Sarnoff comienza a preparar las infraestructuras necesarias para la creación de la primera cadena de emisiones televisivas, la NBC.

La televisión de Zworykin apenas igualaba a la de Fansworth, a pesar de que en su desarrollo se habían invertido todo el poder económico de Sarnoff.

En la Feria Internacional de 1.939, celebrada en New York con la temática El Mundo del Futuro, Sarnoff presentó la televisión como un invento que cambiaría el mundo.

Zworykin, por fin, fabricó una televisión funcional que mejoraba sus prototipos anteriores, pero lo hizo usando componentes que habían sido diseñados y patentados por Fansworth. La RCA, que siempre había gozado del monopolio de las patentes para ganar dinero con el trabajo de las demás compañías de radio, se veía obligada por primera vez a pagar derechos de patente por la producción de sus televisores.

Fansworth consiguió dinero por las licencias de sus patentes, pero un nuevo giro del destino impidió que pudiera utilizarlo en la fabricación de televisores.

USA entró en la II Guerra Mundial, y todas las fábricas del país se centraron en la producción de armamentos y equipos necesarios para la guerra. La fabricación de televisores se suspendió durante seis años, y las patentes de Fansworth caducaron en 1.946, sin haber conseguido prácticamente ningún beneficio de su invento.

Libre de patentes, la RCA comenzó la producción en masa del televisor diseñado por Fansworth, con unas pocas mejoras aportadas por Zworykin.

El primer año se produjeron 10.000 televisores. En los tres años siguientes, 9 millones.

De conseguir 9 millones de dólares de beneficio en 1.940, la RCA pasó a ganar 50 millones en 1.950.

En 1.969 Fansworth pudo ver en un televisor de la RCA el aterrizaje de Neil Armstrong en la Luna. Fue la emisión de televisión más visionada de la historia de la televisión.

Su sueño se había hecho realidad, pero él no había podido recoger sus frutos.

En mi opinión

Una batalla entre David y Goliat en la que, como casi siempre ocurre, gana Goliat.

Esta historia me confirma que el sistema de patentes y licencias, tal como estaba legislado en aquella época, y aún hoy en día, sirve más para impedir el progreso científico y para evitar la competencia que para beneficiar a los inventores y a la sociedad.

Los monopolios son malos, y los gobiernos deberían cambiar la legislación de patentes y derechos de autor eliminando el sistema de licencias: que cualquier fabricante pueda usar los inventos de otros, pagándoles por supuesto una comisión por su uso, pero sin que los poseedores de las patentes puedan impedir el uso de su tecnología.

Ver Ficha de Farnsworth y Sarnoff de la serie Mentes Brillantes

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