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Los problemas causados por la Libre Circulación de Personas, Bienes y Capitales harán que en un medio plazo se reduzcan las diferencias económicas entre países ricos y países pobres, entre personas ricas y personas pobres.

Creada15-04-2003
Modificada18-07-2014
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Septiembre2

Consecuencias Negativas de la Inmigración

En una economía libre de mercado, el precio de los bienes depende únicamente de la oferta y la demanda.

La mano de obra de los trabajadores es un bien deseado por los empresarios y por el cual éstos están dispuestos a pagar un precio en forma de salario al trabajador.

El obrero es un empresario que vende una mercancía consistente en su tiempo, su esfuerzo, su habilidad y su inteligencia. De todos estos productos el empresario puede estar interesado en todos o solo en algunos, pero para conseguirlos debe pagar un precio. Este precio no lo decide nadie en nombre de todos, ni se impone u obliga a nadie a aceptarlo, sino que cada empresario ofrece lo mínimo posible y cada trabajador intenta conseguir el mayor salario que pueda.

Si aumenta la oferta de mano de obra, los empresarios ofrecerán menos dinero, ofrecerán salarios más bajos. Si los empresarios amplían sus negocios, o aumenta el número de empresarios, aumentará la demanda de trabajadores, y eso permitirá a estos pedir un mayor salario.

Si muchos obreros de un país pobre se incorporan al mercado laboral de un país rico, aumentará la oferta de mano de obra y, por las leyes de la oferta y la demanda, el precio de la mano de obra, es decir, el salario de los  nuevos trabajadores contratados, bajará. El salario de los trabajadores en activo permanecerá siendo el mismo según el contrato laboral que tengan, pero las nuevas incorporaciones cobrarán menos.

Si no hay leyes laborales ni convenios sectoriales que lo impidan, los empresarios ofrecerán a sus nuevos trabajadores salarios más bajos, consiguiendo, gracias a la entrada de mano de obra barata, mayores beneficios, y guiados por la expectativa de conseguir aún más beneficios, invertirán en ampliar las fábricas, con lo cual darán más empleo a los sectores fabricantes de maquinaria de producción. Una vez construidas esas máquinas, el empresario deberá contratar más trabajadores, con lo cual aumenta la demanda de la mano de obra y, por las mismas ya mencionadas leyes de la oferta y la demanda, los precios de la mano de obra, es decir, los salarios de los obreros, subirán.

Entremedias habrán pasado varios meses, quizás años, durante los cuales los trabajadores que estaban trabajando en el país rico antes de la llegada de los inmigrantes pasarán bastantes apuros. Aunque sus contratos evitaran que el empresario les bajara el sueldo, siempre existía la posibilidad de que el empresario les despida para contratar a un nuevo trabajador con menos sueldo, o usar la amenaza de despido para que el trabajador acceda a una bajada de sueldo. Por tanto, una consecuencia negativa sería que el salario medio de los trabajadores activos antes de la llegada de inmigrantes podría verse reducido sustancialmente después de dicha llegada.

También los jóvenes del país que quieran trabajar conseguirán sueldos bastante menores.

Otras Consecuencias de la Inmigración

También hay algunas consecuencias positivas.

Durante esos meses o años, los inmigrantes están ganando unos salarios que, aunque reducidos, son muy superiores a lo que podían aspirar en su país, y acostumbrados a las penurias vivirán lo más frugalmente posible y enviarán a sus familias todo cuanto puedan enviar.

Los inmigrantes conocen otra cultura, aprenden el idioma, descubren ideas nuevas que nunca se habrían planteado. Al cabo del tiempo se plantean si seguir viviendo en el país rico y traerse a la familia o volver al pobre y con los ahorros conseguidos en varios años montar un pequeño negocio que les permita ganarse la vida en la tierra que aman.

Pero mientras tanto, hay otros que también aprenden: Los empresarios.

Los empresarios descubren que en el país vecino las tierras son mucho más pobres y baratas, y que hay mucha gente dispuesta a trabajar por un salario cinco veces menor. Tras hacer un cálculo de lo que costaría la mano de obra y lo que costaría el transporte, el empresario descubre que fácilmente podría duplicar sus beneficios.

Dicho y hecho: Guiados por su codicia, los empresarios del país rico empiezan a montar fábricas en el país pobre pagando un salario muy inferior a los trabajadores. Inferior en comparación con lo que cobraría un trabajador en el país rico, pero mucho más de lo que antes de la instalación de la fábrica podría nadie haber soñado en el país pobre.

Los empresarios, efectivamente, duplican sus beneficios, pero la codicia de los empresarios es insaciable y mientras puedan seguir pagando una miseria por la mano de obra intentarán explotar lo máximo posible a los trabajadores, así que montarán más y más fábricas donde se explotará a más y más trabajadores.

Y envidiosos de esos ingentes beneficios otros muchos empresarios se instalarán en el país pobre.

Algunos empresarios, después de hacer sus cálculos, cerrarán sus fábricas en el país rico y las trasladarán al país pobre, con lo cual generarán en su país de origen un problema de desempleo que se unirá al de la reducción de salarios antes mencionada, y esto provocará a su vez una reducción aún mayor de los salarios en los sectores que se trasladen al país pobre, pero otros sectores, los de transportes y maquinarias, principalmente, estarán creciendo de una forma extraordinaria.

Y esto hará que muchas fábricas de productos de consumo se trasladen al país pobre mientras que en el país rico aumentan las empresas que diseñan y fabrican las máquinas que después se trasladarán a aquellas fábricas.

Unos sectores pierden empleos y otros los ganan. Los trabajadores deberán adaptarse, hacer cursos y aprender nuevas técnicas para trabajar en un nuevo sector.

Y al mismo tiempo que el país rico se tiene que ir readaptando, en el país pobre las cosas están cambiando a un ritmo mucho más rápido. Atraídos por las fábricas que se están instalando en algunas ciudades, muchos pobres del país viajan a las ciudades y encuentran un trabajo en una de esas fábricas. Los comerciantes ven como aumenta su negocio, consiguen más beneficios, y viendo que los trabajadores de las fábricas tienen más dinero aumentan los precios de la carne, de las ropas, aumentan sus beneficios y, con el fin de aumentarlos aún más, aumentan sus negocios contratando a más gente.

Los empresarios del país rico ven aún más oportunidades de negocio: ¡Venden sus productos en el país pobre!. Antes no valía la pena, los pobres no tenían ni un céntimo para poder acceder a sus artículos, pero al haber muchas familias con unos ingresos regulares, algunos se pueden permitir realizar un esfuerzo económico, y el empresario, pudiendo ahorrarse el gasto del transporte al país rico, puede permitirse venderlo un poco más barato.

La actividad comercial de las ciudades se multiplica, los empleados, en cuanto ven la posibilidad de ello, compran un local y montan una carnicería, una mercería, un colmado, cualquier negocio. Los más inteligentes y osados, si tienen un mínimo de suerte, se harán dueños de su negocio. Los menos inteligentes y osados serán empleados en una fábrica o una carnicería, pero también tendrán mucha más prosperidad de la que hubieran tenido antes de que los empresarios del país rico hubieran ido a explotarles.

Las ciudades seguirán creciendo con los más pobres del país que seguirán emigrando a las ciudades, y entonces...

El Fin de la Pobreza

Y entonces se acabarán los pobres, dejarán de venir familias completas con todos sus enseres cargados en sus laceradas espaldas, caminando con los pies descalzos y acuciados por el hambre y la desesperación.

Dejarán de pulular por las calles los niños y ancianos hambrientos y los adultos ociosos y desocupados.

Todos los pobres del país estarán trabajando durante largas y agotadoras jornadas por un miserable salario, y cuando los empresarios quieran ampliar su negocio se darán cuenta de que ya no hay más pobres a los que explotar. Todos los pobres están trabajando.

Si no hay trabajadores desocupados, siempre se les puede quitar los trabajadores a la empresa de al lado, el truco consiste en ofrecer un salario algo mayor, lo justo para que se vengan, pero sin renunciar a los sustanciosos beneficios que nos reportan unos salarios ya no tan miserables, pero aún bastante más bajos que en el país rico.

Y cuando el empresario de al lado se da cuenta de que se le están yendo sus trabajadores ¿cómo reaccionará?. Exacto, con toda la maldad que le caracteriza, este decidirá devolverle la jugada al empresario que le ha perjudicado y ofrecerá un salario algo mayor a los trabajadores que vuelvan con él. La misma dinámica seguirán en todas las empresas, y los trabajadores estarán disfrutando de lo lindo, entrando a trabajar en una empresa y pendientes de que alguna otra llegue a ofrecer un salario mejor para irse con la que más pague, o la que ofrezca mejores condiciones laborales, o la que presente mejores perspectivas de ascensos.

Llegará un momento en que los salarios en el país pobre suban tanto que ya no compense el coste del transporte, entonces muchos empresarios, si piensan que de esa forma van a ganar más dinero, volverán a abrir fábricas en el país rico, pero otros empresarios intentarán otras soluciones distintas, algunas tendrán éxito, otras fracasarán. Las estrategias acertadas serán imitadas y las fallidas evitadas y al final triunfarán aquellas que sean capaces de satisfacer mejor y a un precio más económico los deseos de los ciudadanos.

Quince Años Después

Diez o quince años después de comenzar la Libre Circulación de Personas, Bienes y Capitales, el país rico habrá pasado por varias fases de adaptación en varios de sus sectores económicos, perdiendo empleos en la fabricación de bienes de consumo pero ganando empleos en la fabricación de herramientas. Muchos trabajadores han sido despedidos y vueltos a contratar en otros sectores. Muchos empleados han sufrido un descenso en su salario y, o han cambiado de empleo o han capeado el temporal como han podido.

Podemos decir que, en general, el país rico ha sufrido un parón económico,  tal vez se ha empobrecido un poco, pero se ha readaptado y ahora está en una situación más fuerte y sólida, con menos obreros en un sector y más en otros, tal como la economía ha exigido.

Pero los cambios en el país pobre son abismales.

En solo unos diez o quince años han pasado de malvivir en la miseria a casi equiparar su nivel de vida con el del país vecino. Los trabajadores que durante años han sido explotados a cambio de un miserable salario viven ahora en una situación que hace quince años jamás hubieran podido soñar, y si ellos no pudieron tener la capacidad y la suerte para conseguir metas mayores, sus hijos lo conseguirán, y a tal fin los enviarán a la escuela para que aprendan todo cuanto pueda serles de utilidad para tener una vida mejor que la que ellos han tenido.

Y en algún momento de este proceso, algunos, quizás muchos, pero seguramente no todos, los primeros inmigrantes que viajaron al país rico conocerán las circunstancias de su pueblo y decidirán volver a su tierra con su familia, y al llegar no encontrarán el país sumido en la miseria que dejaron, sino una sociedad próspera, casi tanto como el país rico en el que han vivido y trabajado durante años.

Esto es lo que ha ocurrido en todos los países pobres donde los gobernantes han dejado que exista el libre mercado y los empresarios extranjeros vengan a "explotarles".

Los Empresarios Altruistas

Habréis visto que uso en varias ocasiones expresiones como "la codicia de los empresarios", "explotar lo máximo posible a los trabajadores" y similares.

El caso es que con el mercado libre pasa una cosa bastante curiosa.

Si un empresario codicioso quiere hacerse inmensamente rico, tiene que actuar de la forma que acabamos de describir.

Pero si alguna vez hubiera un empresario altruista cuyo máximo interés no fuera enriquecerse, sino ayudar a los paises pobres, ¿cómo tendría que actuar para conseguir el máximo beneficio posible para el país pobre en el tiempo más corto posible?

Pues, sorprendentemente, de la misma forma.

Si un empresario altruista quiere conseguir el máximo beneficio para más pobres y lo más pronto posible debe actuar exactamente de la misma forma: Comprar terrenos donde sean más rentables, contratar pobres por el mínimo salario posible, comprar las materias primas de la calidad deseada donde sean más baratas, transportar las mercancías a donde vayan a pagar más, y cobrar por ellas todo lo que se pueda.

Y todos los beneficios que consiga los reinvierta en construir más fábricas de los mismos u otros productos en otros países pobres.

De esta forma, entre las inversiones del empresario altruista y las de otros miles de empresarios de los paises ricos, el país pobre saldrá de la miseria en cuestión de muy pocos años.

Si el empresario altruista actúa de otra forma, si paga, por ejemplo, a los trabajadores lo mismo que les hubiera pagado en el país rico, primero que tendría que contratar a muchos menos trabajadores, producir menos y el coste del producto que fabricase sería igual de caro que si lo hubiera fabricado en el país rico. Si además tiene que pagar el transporte, el resultado es que el empresario que siga esta estrategia acabará arruinado y no podrá seguir ayudando a ningún pobre.

Por eso el mercado libre funciona, porque no importa si eres egoísta o altruista. Seas como seas, para conseguir el máximo beneficio posible (beneficio para tí si eres egoista o para otros si eres altruista) tienes que actuar exactamente de la misma forma.

Hombre, lo que puedes hacer si quieres ser más altruista que nadie es que en vez de reinvertir sólo una parte de tus beneficios, como hace el egoista, que vivas en la pobreza y reinviertas TODOS tus beneficios.

Pero no te lo recomiendo por una sencilla razón.

El Reparto de los Beneficios

En toda actividad o empresa que tenga beneficios, estos se pueden usar de tres formas.

Gastarlos en bienes de consumo, reinvertirlos en aumentar la capacidad de producción de las empresas o ahorrarlos, en cuyo caso serán los bancos que guarden el dinero los que los reinvertirán mediante préstamos a nuevos proyectos de consumo o de producción.

¿Qué porcentaje es el más adecuado para cada uno de estos destinos?

La verdad es que nadie lo sabe ni lo puede saber. Lo mejor es que cada persona actúe según su propio interés o según lo que considere que le va a suponer un mayor beneficio para sí mismo o para la sociedad.

No sabiendo qué sería lo mejor, el estado no debería obligar a nadie a actuar en un sentido u otro, pues aunque algunas personas actúen de una forma y se equivoquen en un sentido otras se equivocarán en sentido contrario y otras acertarán. Y nadie puede saber qué es lo mejor, porque incluso la solución óptima en un sector empresarial no será la misma en otro sector empresarial.

Si el Estado obligara a todo el que tenga beneficios a actuar de una forma determinada hará que todas las personas actúen en el mismo sentido en todos los sectores, y aunque un determinado porcentaje pudiera ser adecuado en un sector, podría ser totalmente catastrófico en otro lo cual crearía una serie de desequilibrios económicos que producirían mucho más daño a la economía general que el beneficio que se pretendiera conseguir.

Y ni siquiera sería ético que el Estado, ni nadie, obligue a una persona a comportarse de una u otra forma con su dinero.

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