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Las Prioridades de las Necesidades Humanas son diferentes en cada persona, e incluso cambian varias veces a lo largo de la vida.

Creada01-04-2003
Modificada02-08-2014
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Prioridad de las Necesidades Humanas

Supervivencia del Yo

Supervivencia de la Familia

Supervivencia del Grupo

Protección contra el Clima.

Protección contra las Fieras.

Protección contra el Grupo

Protección contra otros Grupos

Estima Social

Estima Familiar

Autoestima

Estabilidad Familiar

Estabilidad Social

Estabilidad de Recursos

Cultura y Arte

Diversión y Esparcimiento

Progreso y Prosperidad

Felicidad

Las personas no son todas iguales, y de entre las distintas necesidades humanas, algunas personas le darán más importancia a unas necesidades que a otras, pero casi todas las personas establecen unas prioridades según las cuales las necesidades más importantes sean la Supervivencia y la Protección.

Entre la Estima, la Estabilidad y las Necesidades Humanas puede haber más diferencias entre unas personas y otras, pero en general el orden será aproximadamente el aquí indicado.

Incluso dentro de cada categoría principal, cada una de las subcategorías pueden ser más o menos apreciada por diferentes personas, por lo que las decisiones que se tomen ante una misma situación pueden variar bastante entre unas personas y otras, de ahí que sea imposible predecir el comportamiento de las personas, y aún de la sociedad.

Y la importancia que las personas dan a estas necesidades van cambiando a lo largo de la vida.

Un joven tiene unas necesidades, pero al formar una familia sus necesidades se reordenarán, ganando importancia unas y perdiéndola otras, y volverán a hacerlo cuando sus hijos sean adultos, y aún volverán a cambiar cuando llegue a la vejez.

Un joven puede dar mucha más importancia a la supervivencia individual, la estima social y la diversión.

Un padre puede darle más importancia a la estima familiar, a la estabilidad de recursos y al progreso.

Un anciano puede darle más importancia a la autoestima y a la estima familiar que a otras necesidades para otros mucho más importantes. Una teoría que explique el comportamiento humano debe tener en cuenta que las personas son diferentes, no solo entre unas y otras, sino hasta la misma persona de un día al siguiente.

Por último, y antes de cerrar este capítulo, quiero indicar que la última necesidad, la felicidad, no es realmente una necesidad, sino un estado mental de las personas que están satisfechas con su vida.

Una persona que tenga determinadas carencias pero tenga satisfechas otras necesidades puede hacer un balance de su situación y considerarse feliz, mientras que otra persona con gran parte de sus necesidades cubiertas podría considerarse infeliz. Hay muchas personas que tienen dinero, seguridad, familia y no se sienten felices, mientras que otras personas, sin dinero, sin seguridad y con muy pocas necesidades cubiertas se sienten felices.

Las personas que no se sienten felices desean serlo, y normalmente piensan que satisfaciendo determinadas necesidades lo conseguirán.

Puede que sí, puede que no. En mi opinión, el factor más importante para conseguir la felicidad creo que es la autoestima, pero no me atrevería a asegurar que esta sea una regla general que se pueda aplicar a todas las personas.

Necesidades y Deseos

Las personas tratan de satisfacer en primer lugar sus necesidades más prioritarias, que casi siempre suelen ser la supervivencia y la protección, y una vez satisfechas pueden pasar a necesidades menos prioritarias.

Pero dentro de estas necesidades menos prioritarias surgen también los deseos.

Necesitamos una vivienda donde cobijarnos, pero una vez que la tenemos deseamos una vivienda más cómoda, mejor situada, más amplia o más hermosa.

Necesitamos ropas para abrigarnos, y una vez que las tenemos deseamos que sean elegantes y atractivas para poder vestir de formas diferentes según dónde vayamos a ir o a quién vayamos a ver.

Las necesidades son importantes y con más o menos esfuerzo, algunas personas pueden llegar a satisfacerlas.

Pero los deseos..., ¡Ah, los deseos!. Los deseos de las personas no tienen límites.

Todo lo que vemos lo deseamos, todo aquello que imaginamos lo queremos conseguir.

Si dispusiéramos de tiempo y medios suficientes intentaríamos satisfacer el más mínimo deseo que pudiéramos imaginar.

Pero, por desgracia, no disponemos de tiempo ni medios para ello.

El deseo de las personas no tiene límites, pero los recursos son limitados.

La naturaleza impone la dura realidad de que no se pueden satisfacer todos los deseos, sino que tenemos que elegir. Para adquirir unos bienes o satisfacer unos deseos debemos renunciar a otros bienes o deseos.

Y eso nos obliga a seguir una estrategia que, desarrollada durante más de mil millones de años por todos los seres vivos que en la Tierra han existido, es lo que se conoce como Economía.

Perdón por la interrupción

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