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Mis principios ideológicos. Ni de Izquierdas ni de Derechas, sino de casi Arriba del todo

Creada01-04-2003
Modificada02-08-2014
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¿Izquierda o Derecha?

Cuando se trata de definir políticamente a una persona, se suelen usar los términos Derecha e Izquierda, y se asume que una persona de izquierdas tendrá una serie de convicciones y una persona de derechas tendrá las contrarias.

Ni es tan simple, ni es correcto.

El concepto político de Izquierda y Derecha surgió a finales del siglo XVIII, cuando se reunió por primera vez la Asamblea Nacional Francesa y en la primera sesión los jacobinos, partidarios de la república, se sentaron a la izquierda mientras que los girondinos, partidarios de la monarquía, se sentaron a la derecha. Los que intentaban contemporizar con unos y otros, llegar a acuerdos y consensos para llevar a cabo un gobierno pacífico ocuparon el centro, pero menos conocido es el hecho de que hubo unos pocos que se sentaron en las filas de arriba y que abogaban por la abolición del estado.

Pues bien, algunas de las ideas que defiendo podrían ser calificadas como de izquierdas y otras ideas como de derechas, por lo que encuadrarme en cualquiera de esas definiciones sería inexacto.

Tampoco comparto la definición de centrista, pues no creo que sea posible el acuerdo en determinadas ideas que considero completamente incompatibles entre sí.

Las cosas claras y las definiciones precisas, por tanto voy a aclarar algunas de las posiciones que defiendo.

¿Reformista o Conservador?

El concepto de reformista o conservador no tiene nada que ver con la ideología política. Se puede ser reformista en un país con gobierno de derechas o en uno con gobierno de izquierdas, y conservador significa únicamente que se quiere conservar lo existente, mantener la situación actual del funcionamiento de la sociedad.

Hoy en día se pretende confundir el conservadurismo con la derecha, pero es una manipulación demagógica, ya que en un país comunista, los comunistas serán los que quieran "conservar" el sistema, mientras que los contrarios al comunismo serán los que quieren reformas.

Yo soy, por supuesto, reformista. Creo que hay muchas cosas que funcionan mal (más que mal, fatal) en nuestro sistema político y social y que habría que reformarlas.

¿Progresista o antiprogreso?

Por desgracia, el concepto de progresista se ha manipulado tanto que hoy en día parece que sólo son progresistas las izquierdas, mientras que las derechas han convertido la palabra progresistas y su apócope, "progres, en términos despectivos para referirse a la izquierda.

Por contra, al atribuir el progresismo a una corriente ideológica se sobreentiende que la corriente contraria está en contra del progreso, lo que también es falso.

Permitidme reivindicar la palabra progresista, pero matizándola en dos ámbitos diferentes.

Progresista, como partidario del progreso científico: Por supuesto.

El progreso de la ciencia es lo único que ha conseguido sacar a la humanidad de las cavernas y mejorar la calidad de vida de todas las personas. El progreso científico solo podría detenerse haciendo que el estado prohíba la investigación y la invención, pero como todas las personas intentan mejorar su calidad de vida inventando o aplicando a su vida los inventos de otros, la prohibición del progreso científico es algo imposible de llevar a cabo, salvo que lleguemos a un estado totalitario que controle todos los recursos e impida que se apliquen a la libre investigación.

El concepto de progresista como partidario del progreso social: también estoy a favor de ello.

La sociedad puede progresar y lo hará, puede mejorar y lo hará, puede cambiar sus valores y lo hará. Estoy a favor del progreso social que parte de las convicciones de los ciudadanos.

Pero estoy totalmente en contra de que sea el gobierno, o cualquier persona o grupo de personas, el que decida lo que es progresista y lo que no lo es, lo que es bueno y lo que no lo es.

Somos personas adultas, inteligentes y responsables. Sabemos lo que queremos y tenemos capacidad para distinguir lo que es bueno y lo malo. Podemos equivocarnos y, si lo hacemos, podemos aprender y corregir nuestros errores.

Pero los políticos también pueden equivocarse. Si un político piensa que una idea es buena para la sociedad, puede defenderla pero no imponerla. Si un político piensa que una idea es mala, puede criticarla, pero no prohibirla. Pero como persona y usando solo la fuerza de sus palabras, no como gobernante ni utilizando la fuerza del estado para obligar a los ciudadanos a aceptar sus opiniones.

Porque un político tiene las mismas posibilidades de equivocarse que cualquier otra persona, pero los errores de una persona los pagan unos pocos, y los errores de un político pueden perjudicar a una inmensa mayoría de la sociedad (casi siempre los más pobres).

Al final, las buenas ideas se extienden y se imponen solas, y las malas serán adoptadas solo por los que estén equivocados, hasta que se den cuenta de su error.

Así, el progreso social se produce de una forma espontánea, partiendo del individuo, de la persona, sin nadie que lo imponga o dirija. Así ha sido siempre a lo largo de toda la historia.
Y cuando alguna organización (estado, partido, iglesia o cualquier otro tipo de asociación) han intentado dirigir y controlar ese progreso, los resultados han sido siempre negativos para la sociedad. No importa los nobles y altruistas fines que persiguieran originalmente esas organizaciones, siempre que han tenido poder se han corrompido y han causado un daño y un perjuicio enorme a la sociedad.

Por consiguiente, volviendo a la última pregunta, soy progresista y quiero progresar en la dirección que yo decida porque pienso que nadie tiene derecho a obligarme a ser o moverme en una dirección determinada. Y quiero que todas las personas se realicen y cambien y progresen en la dirección que cada uno decida, siempre que no vulnere las leyes ni los derechos de los demás, y que nadie imponga a los demás su manera de pensar o sus ideas políticas, sociales o religiosas.

Quien quiera que el estado dirija a la sociedad puede irse a un país comunista o fascista, y dejarse dirigir por el estado o ingresar en la clase política para ser él el que dirija a los ciudadanos. Allí el estado controla todas las instituciones de la sociedad, especialmente la educación infantil para moldear la mente de los niños y formar al Nuevo Hombre que conformará la Sociedad Perfecta dirigida por el Gran Timonel, el Comandante, el Primer Ciudadano, el Líder, el Caudillo o el Gran Dictador. Los que quieran vivir en un país así, sea como ciudadano o como dirigente, como borrego o como amo, perro o lobo del rebaño, tienen muchos países para elegir.

Yo prefiero vivir en un país donde las personas progresan libremente sin someterse a la dirección o tiranía de partidos políticos, religiones, sindicatos ni ningún tipo de asociación que quieran imponer sus puntos de vista por medio de la propaganda y el adoctrinamiento.

¿Moderado o Radical?

Término medio tirando a radical. Si se tienen que hacer cambios en el sistema, estos cambios no se pueden hacer con tal lentitud que sólo lo puedan disfrutar nuestros nietos, pero tampoco de una forma tan radical que amenace la estabilidad de la sociedad.

El sistema tiene que cambiar, pero no rompiéndolo y haciendo uno nuevo, sino haciendo los cambios uno a uno, de forma adecuada, y asegurándonos de que los enemigos de esos cambios no aprovechen las dificultades del parto para provocar un aborto no deseado por la mayoría de la sociedad.

Creo firmemente que las reformas que propongo no se pueden realizar en menos de diez años, pero tampoco creo que tengan por qué tardar más de veinte, si los políticos tienen la voluntad de ello (que en este momento no la tienen, desde luego.)

¿Gobierno o Anarquía?

Gobierno, sin duda. La desaparición del gobierno solo sería posible si todas las personas fueran honradas y decentes, si no hubiera robos ni ningún tipo de crímenes y si no hubiera riesgo de ataques e invasiones de otros países.

Pero aunque la mayoría de las personas son honradas y decentes, siempre habrá algunas (quizás tan solo un 2 ó un 3 por ciento) que no tendrán escrúpulos en perjudicar a las demás personas para conseguir sus fines, por tanto hacen falta unas instituciones que hagan las leyes y velen por su cumplimiento.

Y mientras exista el riesgo de que un país pueda invadir a otro, es preciso que los ciudadanos puedan organizarse y crear las instituciones que consideren convenientes y necesarias para su seguridad y defensa contra cualquier ataque invasor.

Y estas instituciones formarían parte de lo que hoy en día llamamos Gobierno.

¿Gobierno Poderoso o Gobierno Limitado?

La misma cabecera de mi página da la respuesta. Si los individuos debemos estar sujetos a las leyes que impidan que violemos los derechos de los demás, los políticos, que tienen más poder y por consiguiente más capacidad de perjudicar a la inmensa mayoría de las personas, tienen que estar mucho más sujetos a la ley que los ciudadanos normales y corrientes.

Se requiere una Constitución, una norma que ate a los políticos para que no abusen de su poder en su propio beneficio.

Según una definición que he leído:

Una Constitución es una ley que hacen unos buenos políticos para proteger a los ciudadanos de los malos políticos que sin duda vendrán en el futuro.

Y esta Constitución debe contener un Pacto Social conocido y admitido por todos los ciudadanos, un Contrato de Ciudadanía que comprometa a todos los ciudadanos a no actuar de forma ilegal en perjuicio de los demás.

Ojo, esto no significa que la Constitución no pueda ser criticada o modificada, sino que no se puede hacer de forma ilegal, pero si una persona o asociación desea modificarla, podrá hacerlo respetando los procedimientos legales que estén definidos en dicha Constitución.

El gobierno debe tener la fuerza que sus ciudadanos estén dispuestos a darle, pero no debe tener tanto poder que los gobernantes se conviertan en parásitos de la sociedad.

¿Igualdad o Diversidad?

Igualdad en derechos, libertad para ser diferentes.

Los estados totalitarios, tanto de izquierdas como de derechas, intentan que todos los ciudadanos sean iguales, que actúen de la misma manera y reaccionen de forma previsible. Esa es la forma en que pueden controlar mejor a la sociedad.

Pero las personas somos diferentes, no hay dos personas en el mundo que tengan los mismos intereses ni que quieran vivir exactamente de la misma forma. E incluso la misma persona cambia a lo largo de su vida. ¿Cómo se puede pretender que las personas sean iguales si la naturaleza nos ha hecho diferentes y encima nos hace cambiar cada día?. No lo son.

El gobierno NO DEBE decidir cómo educar, no debe obligar a las personas para que sean de una forma u otra, sino que debe permitir que cada persona decida cómo quiere vivir, cómo quiere ser, y sólo debe intervenir cuando los actos de una persona violen los derechos de los demás.

En todo caso los políticos, igual que cualquier otra persona o asociación (incluidas las religiosas), podrán recomendar e intentar convencer, pero no prohibir ni obligar a las personas a que actúen, vivan o sean de una forma determinada.

Solo se pueden prohibir los actos que vulneren los derechos de los demás.

¿Idealista o Realista?

Ambas cosas. Tengo ideales y quiero que el mundo cambie para que todas las personas tengan más libertad, y eso solo se puede conseguir limitando el poder de los políticos.

Pero también soy realista y sé que algunas de mis ideas son bastante utópicas, pues las reformas que planteo necesitan la voluntad de los políticos para llevarse a cabo, y los políticos, buscando como todo el mundo en primer lugar sus propios intereses y solo después el interés de los demás, son los menos interesados en reducir su propio poder en la sociedad.

En conclusión: ¿Izquierda, Derecha o Centro?

De casi Arriba del todo.

No abogo, como los anarquistas de la Asamblea Francesa, por la abolición del estado pero sí por un estado mínimo, lo justo e imprescindible para realizar determinadas tareas para las que considero necesaria una institución, una organización estatal que se encargue de garantizar determinados servicios.

Creo que el estado debe velar fundamentalmente por el cumplimiento de las leyes, la seguridad y la defensa, la justicia y la ejecución de grandes obras públicas, y la protección y ayuda temporal a las personas que, por determinadas circunstancias sufran una situación personal catastrófica de la que no puedan salir sin ayuda.

Así mismo debe establecer un marco legislativo en que las personas puedan hacer cualquier cosa que deseen y que no sea delito, y esto incluye realizar cualquier actividad individual, familiar o social, económica, laboral o empresarial, sin la necesidad de licencias, y sin permitir la existencia de monopolios por parte de ninguna empresa privada o del estado.

Por lo demás, el estado debe quitarse de en medio, no estorbar las actividades legítimas de las personas, intervenir sólo en casos de delitos y cobrar los mínimos impuestos imprescindibles.

Estoy convencido, y en esta página intentaré demostrarlo, que un estado como el que describo podría ser suficiente para la convivencia pacífica de las personas y que no tendría que costar más que entre un diez y un quince por ciento de impuestos, mucho menos que el 47% de impuestos que pagamos los españoles actualmente y que sirve principalmente para que cada vez más y más políticos se lleven más y más dinero de nuestros bolsillos, supuestamente en nuestro propio beneficio, pero mucho más de la mitad, y en ocasiones hasta el 90%, se lo gastan entre sus salarios, sus viajes organizados, sus carísimos informes realizados por empresas de parientes y amigos y en propaganda para convencernos de que lo que pagamos de impuestos nos beneficia a todos.

Pero es mentira.

Un seguro médico completo, un colegio para nuestros hijos, un sistema legislativo, judicial y penal, un sistema de defensa nacional, y la gestión de grandes infraestructuras, podría costarnos menos de la tercera parte de lo que se recauda de impuestos. El resto, es decir, el doble de lo que "nos beneficia a todos", se lo embolsan los políticos y sus organizaciones "amigas".

Y eso es lo que yo abogo por eliminar.


Esas son las ideas básicas que definen parte de mi forma de pensar, la parte que considero relevante para esta página. Y estoy convencido de que muchas de estas ideas podrían ser asumidas por muchas personas.

Pero no por todas.

Hay muchos que piensan que la libertad es mala, y que las personas somos borregos estúpidos incapaces de dirigir nuestras propias vidas o defendernos y que si no somos protegidos seremos presas fáciles de lobos y buitres, así que por nuestro bien debe haber unos pastores que, con sus perros, cayados y piedras disparadas con hondas, nos dirijan y nos lleven a los apriscos y a las majadas, que nos esquilen y apacienten, nos encierren en rediles y, cuando dejemos de ser útiles, nos eutanasien en beneficio, no de los dueños del rebaño, no, con lo buenos que son ellos, sino en nuestro propio beneficio.

Yo no creo que seamos borregos, no creo que el estado tenga derecho a quitarme casi la mitad de mi sueldo en impuestos, ni que me tenga que prohibir hacer cosas que no son delitos ni que me quiten una parte de mi dinero para regalarla en mi nombre a proyectos y organizaciones que luchan por ideas u objetivos con los que no estoy de acuerdo.

Y una vez aclaradas mis ideas, principios y objetivos básicos, espero que veáis interesantes algunas de las ideas más concretas que expongo en el resto de esta página.

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