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Manifiesto de un Trabajador Liberal, contra las Restricciones al Mercado Laboral

Creada12-06-2003
Modificada07-05-2013
Total Visitas132
Mayo5

Manifiesto de un Trabajador Liberal

Nos han engañado.

Desde hace muchos años se nos viene diciendo que los trabajadores somos los que sostenemos la economía de un país. Muchos economistas se han creído lo que decía Marx, que el trabajo crea la riqueza, pero es mentira.

Por mucho trabajo que yo invierta en una tarea, no estoy creando riqueza, solo estoy invirtiendo trabajo. La riqueza se crea, primero, averiguando lo que la gente quiere, a continuación calculando cuánto estaría dispuesta a pagar por ello, luego calculando el costo, buscando al proveedor de materias primas, al transportista, contratando trabajadores, invirtiendo, arriesgando dinero, pidiendo préstamos, buscando socios que aporten capital, investigando lo que hacen otros, imaginando nuevas ideas, inventando nuevas tecnologías, produciendo artículos, cada vez más útiles, cada vez más baratos, ofreciéndolos a los clientes.

La mayor parte de la riqueza que hay en el mundo la crean los empresarios. Crean riqueza al averiguar lo que quiere la gente e inventar o crear los medios para satisfacer los deseos o necesidades de la sociedad. Y crean riqueza para ellos mismos, para sus socios, sus inversionistas, sus proveedores, sus transportistas, sus trabajadores, sus administrativos y sus clientes.

Yo, trabajador, soy una pieza más en esa compleja maquinaria.

Pero al mismo tiempo también soy empresario.

El producto que vendo es mi trabajo, mi tiempo y mi inteligencia. Y por esos artículos intento conseguir el mejor precio posible. Como empresario que soy produciendo un producto (mis habilidades) y vendiéndolo a mis clientes (los empresarios), primero tengo que averiguar qué es lo que los empresarios quieren y luego ofrecérselo.

Debo demostrar al empresario que soy un buen trabajador, cumplo con mi horario y soy responsable con mis tareas.

Debo demostrar que puedo aprender y mejorar en conocimientos y habilidades.

Debo demostrar que puedo hacerle ganar dinero.

Si soy capaz de hacer que mi empresa gane mil euros con mi trabajo, el empresario estará dispuesto a pagarme hasta 900. Lógicamente, no va a pagarme más de lo que yo pueda producir, entonces perdería dinero y no me contrataría. Y si me pagara exactamente lo mismo que yo fuera capaz de producir, ¿para qué iba a contratarme, si no le iba a reportar ningún beneficio?.

No, el empresario solo me va a pagar algo menos de lo que yo sea capaz de hacerle ganar.

Si puedo hacer que gane mil euros, él me pagará 900. Si puedo hacer que gane 5000, el gustosamente me pagará 4500.

Por eso, como trabajador, lo que más me interesa es prepararme y aprender a producir el mayor beneficio posible para mi empresa.

Pero ojo, el empresario no tiene un alma generosa, no me va a regalar nada. De hecho, intentará pagarme siempre lo mínimo posible. Aunque yo le generara 5.000 Euros de beneficio, si por él fuera me engañaría y me pagaría lo menos posible, mil euros o trescientos o menos.

Pero una vez que yo sé que he aprendido el oficio y que el empresario está ganando con mi trabajo mucho más dinero del que me paga, entonces le pediré un aumento de salario, y si no llegamos a un acuerdo empezaré a buscar otro empresario que aprecie en más el trabajo que soy capaz de realizar.

Y si consigo un salario adecuado al beneficio que aporto a mi empresa, intentaré mejorar aún más mi productividad haciendo cursillos, estudiando maquinarias, adquiriendo nuevas capacidades que me permitan producir más en menos tiempo, generar más beneficios para la empresa o cambiar de profesión a otra en la que yo piense que puedo hacer mejor y ganar mejor salario.

Porque yo, trabajador, no creo riqueza al trabajar, sino al aprender, al mejorar, al hacerme mejor trabajador y ofrecer mi capacidad, mi inteligencia, mi habilidad y mi fuerza a quien esté dispuesto a pagarme más por ello.

Creo riqueza cuando averiguo lo que quiere un empresario y estudio y trabajo para conseguirlo y ofrecerlo al empresario.

Con esta estrategia, mis peores enemigos son:

  1. La Ley del Salario Mínimo, pues al principio de mi carrera laboral me imposibilita acceder a un primer empleo, aunque sea basura, impidiéndome empezar a ganar experiencia y creando un buen número de parados, por culpa de los cuales el empresario tiene un enorme poder de amenazarme y negarme salarios más altos.
  2. La Prohibición del Despido Libre, pues hace que los peores trabajadores sigan ocupando puestos que un empresario gustosamente ofrecería a los mejores trabajadores que encuentre. Reduce los beneficios de la empresa y obliga al empresario a ofrecer un salario aún menor, en previsión de las indemnizaciones por despido que tendría que pagar en caso de contratar a un trabajador aún peor de los que tiene.
  3. Los Impuestos sobre el Salario, porque aunque el estado presume de que una parte se la quitan al trabajador y otra se la quitan al empresario, a mí ya no me engañan, me están quitando casi la mitad del dinero que el empresario estaba dispuesto a pagar por mi trabajo. Es decir, de cada mil euros que gano con mi esfuerzo y mi tiempo, el estado se lleva casi otro tanto.
  4. Los Sindicatos, que para 'proteger' a los trabajadores establecen convenios generales y sectoriales por los cuales un trabajador no puede negociar individualmente su contrato, ni su salario, sino que tiene que atenerse a lo que el convenio dicte. Gracias a ello todos los trabajadores de la misma categoría van a ganar lo mismo, y eso hace que no valga la pena esforzarse. ¿para qué, si por mucho que hagas ganar de más a la empresa tú no vas a ganar ni un céntimo más?.

Yo, Trabajador, me confieso enemigo de las leyes que regulan el mercado laboral, de los impuestos abusivos y de los sindicatos, y declaro que si todo ello llega a desaparecer me esforzaré lo máximo que pueda para hacer que mi empresa gane lo máximo posible y tener con ello fuerza para poder pedir el máximo salario posible.

Y seguro que muchos de vosotros, trabajadores del mundo que queréis mejorar vuestras condiciones laborales, estáis de acuerdo conmigo.

Los únicos que se opondrán, por supuesto, serán los políticos, los sindicatos y los trabajadores que sigan la famosa ley del mínimo esfuerzo.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

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