Economía y Política, Mercado y Estado

Bienvenidos a MasLibertad

Torrejón de Ardoz

Areas de Ciencias

Documentales y Libros

Áreas de Religión

Economía y Política

Mis Principios

Límites de la Libertad

Necesidades Humanas

Primeras Necesidades

Principios de Economía

Principios del Mercado

Fallos del Mercado

Las Bases de la Libertad

Errores y Mentiras

Bibliografía

La Última Página

Datos de Usuario

AnónimoEntrar

Datos de Pagina

La libertad tiene límites naturales. Y en Sociedad, existen Límites Sociales

Creada01-04-2003
Modificada22-05-2013
Total Visitas65440
Abril950
Marzo1758
Febrero1638
Enero783
Media Mensual2149

Los Límites de la Libertad

La libertad absoluta no existe.

Una persona es esclava de sus limitaciones y de las limitaciones del mundo que le rodea.

Existen dos tipos de límites, los Límites Naturales y los Límites Sociales.

Los Límites Naturales son aquellos que nos impone la Naturaleza, las inevitables Leyes Naturales y Físicas.

Una persona no puede volar, ni viajar instantáneamente a cualquier parte del mundo.

Y no solo hay muchas cosas que no puede hacer, también hay otras cosas que está obligado a hacer si quiere seguir viviendo.

Tiene que respirar, beber y comer. Tiene que resguardarse de las inclemencias del tiempo, defenderse de las fieras. Tiene que buscar alimentos para hoy y, si puede, guardar para mañana. Tiene que formar una familia y tener hijos. Tiene que convivir con otras personas.

Por supuesto, es totalmente libre de no hacer nada de eso, por ejemplo, es libre de no comer, en cuyo caso morirá en unos pocos días, por tal motivo hay poca gente que reclame la libertad de no comer.

Las personas saben que, para vivir, deben realizar una serie de tareas, y no se plantean que al hacerlo están siendo esclavas de sus circunstancias.

Los Límites Sociales son aquellos que nos imponemos nosotros mismos para convivir con los demás miembros de la Sociedad en la que vivimos.

Una persona puede vivir sola o relacionarse con otras personas. Vivir con otras personas tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como ventaja, es más fácil sobrevivir y conseguir alimentos. Como desventaja, a veces se producen conflictos o diferencias, y para resolverlos es necesario respetar una serie de reglas de convivencia.

Las personas quieren lo que es mejor para ellas, así que puestas en la balanza, las ventajas de convivir deben ser mayores que las de vivir aislado, si no, la mayoría de la gente preferiría vivir aislada.

No voy a intentar convencer a nadie de que es mejor vivir en sociedad que aislado, eso es algo por todos sabido, aunque también es cierto que en esta vida hay gente pa tó. Incluso hay gente que prefiere vivir aislada de la sociedad.

Lo cierto es que la inmensa mayoría de las personas prefiere vivir en sociedad, y para evitar los roces y conflictos interpersonales hay que seguir y respetar unas reglas.

A lo largo de la historia se han probado muchas reglas, muchas formas en que dos o más personas puedan relacionarse. Algunas funcionaron, otras no.

Las reglas que daban mal resultado eran descartadas y olvidadas. Las que daban buen resultado fueron imitadas y seguidas por otras personas, hasta hacerse de uso común.

Algunas de estas reglas dieron origen a un sistema en el que todas las personas podían relacionarse para conseguir un beneficio mutuo.

Tras miles de años de funcionamiento, este sistema ha evolucionado, ha mejorado su funcionamiento, ha depurado sus errores y mejorado nuestro nivel de vida.

El sistema se ha extendido, todas las personas, en cualquier parte del mundo, se relacionan por medio de estas reglas.

Intentemos ver cuáles son algunas de esas reglas y cómo han llegado a existir.

Perdón por la interrupción

La Ley me obliga a darte el siguiente

Aviso Legal

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Si lo desea, puede Ampliar Información

Aceptar Cookies

Bienvenidos a MasLibertad | ¿Quién soy yo? | Cartas al Autor | Aviso Legal sobre Cookies